Posiblemente, la gestión de la Federación sobre la Primera RFEF sea una de las más desorganizadas e improvisadas que se haya visto en muchísimo tiempo. Es inaudito que cada propuesta que se realiza desde los despachos dirigidos por Luis Rubiales, la última sobre un reparto injusto en cuanto al modelo de ingresos de la categoría, afecte directamente –y de manera negativa– al atractivo y bienestar de los clubes y la competición. Mucho se habla de la administración de Tebas, con discrepancias continuas entre Liga y Federación, pero en el fondo son lo mismo: muy malos gestores.

Según la información desvelada por 2Playbook, la controversia sobre los derechos audiovisuales en la categoría de bronce ha dado un nuevo vuelco al asunto. Siguiendo con lo expuesto por el medio digital, la Federación va a seguir un modelo de reparto de estos ingresos basándose en la cantidad de suscriptores que atraiga cada club a la plataforma de Instat TV -ahora InSports TV-.

En pocas palabras, además de crear una diferencia bastante importante debido a la masa social de cada club, se va a beneficiar claramente a los equipos más grandes. Lo mismo que ocurre en LaLiga con el desigual reparto de ingresos por televisión, en la que Real Madrid y Barcelona representan gran porcentaje con respecto a la mayoría de los competidores. En definitiva, el camino que está siguiendo la Federación está destinado a crear esa misma brecha -más bien, dilatarla- pero en Primera RFEF.

Ahora bien, ¿cómo será el reparto de estos ingresos? La Federación, que ha optado este curso por la privacidad y el secretismo, explayó todos los conceptos en una reunión celebrada con los representantes de los 40 clubes -ahora con la inclusión del CF Talavera tras el descenso del DUX Internacional-. Y obviamente, ante el silencio administrativo, han sido los propios equipos quienes se han encargado de publicar las novedades en la repartición del nuevo curso.

En primer lugar, hay que recalcar que los 4 millones de euros que se esperaban ingresar por la adquisición de los derechos por parte de la OTT irlandesa han quedado en paño mojado. La realidad es que la plataforma únicamente asumirá la producción de los partidos -es decir, asumirá unos dos millones de euros- y la carga total de los ingresos se pagarán en función del número de suscripciones -de aficionados de los clubes de Primera RFEF- que se consiga a lo largo de la temporada. Además, Instat TV se quedará con el 20% del total generado por el negocio, abonando el 80% de las suscripciones a la Federación.

De por sí, las cantidades acordadas son mucho menores que lo establecido la campaña anterior con Footters -y Fuch Sports-, que oscilaban alrededor de los 9 millones y que tiene pinta que no se han pagado en su totalidad. El circo montado entre productora y propietaria a mitad de temporada y el hecho de no haber llegado al número de suscriptores esperado serían los motivos de ello. Por ello, Instat se habría percatado del riesgo de no llegar al mínimo de abonados para conseguir rentabilidad y se asegura, con el nuevo modelo, no repetir esta situación.

La verdadera y preocupante cuestión reside en si se pueden asegurar los ingresos mínimos prometidos a los clubes -que supuestamente son los mismos que el curso pasado-. En total son 9,3 millones de euros los que tienen que ser repartidos entre los equipos, incluyendo variables y demás cuestiones. Y es que la realidad, según 2Playbook, es que la Federación sólo tiene garantizados actualmente 900.000 euros de esos 9.3 millones -por la venta de los derechos con algunas televisiones autonómicas-. Una auténtica broma.

Estos ingresos generados por las autonómicas se incluyen en una partida total de 4,65 millones de euros que representan el 50% -que comprende la comercialización de los derechos de TV- de esos 9,3 millones y cuyas variables son lo que han cambiado con respecto al curso anterior.

¿Y cómo se asegura la Federación de cumplir con lo establecido? Como Luis Rubiales no se va a poner a buscar dinero debajo de las piedras, la organización se ha limitado a simplemente «confiar» en llegar a esa cifra -entre las suscripciones a Instat TV y el nuevo naming de la categoría-.

El dilema de un modelo de reparto injusto en los ingresos de la Primera RFEF
Vía @rfef.

La mitad restante de los ingresos -es decir, los otros 4,65 millones- corresponde a los incentivos competitivos y se distribuirán igual que el año pasado: 1,86 millones a partes iguales -465.000 para cada club aproximadamente-, 1,40 millones por el puesto final en la clasificación, 930.000 euros por la audiencia televisiva y los 470.000 euros restantes sobre incentivos de las canteras. Todos los datos expuestos han sido desvelados por 2Playbook.

Como se diría cotidianamente, la Federación «se ha lavado las manos» y ha delegado la responsabilidad de los ingresos por suscripciones a los propios clubes estableciendo un nuevo modelo en el que los 4,65 millones de comercialización se repartirán en función de los equipos que mayor cantidad de aficionados aporten a la plataforma de televisión.

Es decir, los propios clubes serán los que tendrán que «luchar» para conseguir más porcentaje de dinero atrayendo a la mayor cantidad de abonados posibles. Siendo además una tapadera perfecta para la Federación si no se llega al número de suscriptores esperado -ni a los ingresos prometidos-.

Es una auténtica vergüenza se mire por donde se mire. Ya no sólo porque se ha hecho el ridículo por segundo año consecutivo a la hora de vender los derechos de televisión, sino porque se ha creado un panorama de incertidumbre mayúsculo. Es lo que tiene no haber sabido revalorizar una competición deficitaria e intentar venderla por un precio que en el mercado actual no tiene ni de lejos.

Literalmente, no se asegura ni llegar a la cantidad prometida -que lo dudo mucho ya que se tendría que superar con creces el número de abonados del año pasado, y no tiene pinta- y se ha establecido un modelo de ingresos que va a crear una gran brecha en la competición.

De esos 4,65 millones serán 4,3 los que se repartirán de manera proporcional atendiendo al número de suscriptores que aporte cada club a la plataforma. Lo más grave de todo es que no existe límite mínimo ni máximo. Ejemplificando con un caso realista, si este año se consiguen 70000 abonados y 15000 son del Deportivo -que el año pasado fue el club que más aficionados aportó a Footters con un 30%-, los gallegos se llevarían el 21,4% de los 4,3 millones pactados -ejecutando la proporción, más de 900.000 euros de un reparto entre 40 equipos-. Si los números fueran los del año pasado, los de Riazor ingresarían casi 1,3 millones.

El modelo está diseñado de forma que rompe con el equilibrio entre los clubes, recordando que esta categoría tiene la ‘suerte’ de mezclar a equipos históricos con humildes, y beneficia claramente a los que tengan mayor masa social sobre los más pequeños.

Y es que dicha brecha puede dilatarse aún más si cabe con los bonus de suscripción. Los 350.000 euros restantes se repartirán, en forma de premios, a los tres clubes que más abonados consigan y a los tres equipos con mayor ratio respecto a suscriptores/habitantes en su localidad. Este dinero se repartirá con 100.000 euros, 50.000 y 25.000, respectivamente. Por lo que un club podría llegar a ingresar 200.000 euros más.

En este punto, lo que queda claro es que cada vez va a ser más difícil ver a un club humilde pelear por llegar al fútbol profesional. Históricos como Córdoba, Real Murcia o el propio Deportivo parten con elevada ventaja en este nuevo modelo.  Y ojo, que se les puede recompensar por atraer a un gran número de abonados a la plataforma -generando interés para retransmitir la categoría-, pero que esto suponga el 50% de los posibles ingresos de los clubes es un disparate.

Cuestiones como la grandeza y trayectoria del club, la masa social, la capacidad de los estadios y la población de cada una de sus ciudades, los hacen ver como verdaderos gigantes con respecto a otros equipos. Y lo que propone la Federación no hace más que ahondar en esas diferencias, aventajando a este tipo de clubes en materia económica -que de por sí con la cantidad de abonados propios que mueven ya es mayor que la media- sobre los demás.  

Es triste que estemos siendo testigos de cómo están acabando con la magia de la división de bronce. Básicamente se está facilitando el camino a aquellos que, por afición y atractivo, se espera que puedan representar un mayor ingreso para la Federación. Es completamente injusto, teniendo en cuenta que concretamente los clubes humildes son los más afectados por una competición deficitaria por los cuatro costados.

¿Desde cuándo se ha demeritado tanto el rendimiento deportivo? ¿Por qué se ejecuta un modelo similar al de una competición donde siempre ganan Madrid o Barcelona? No tiene ni pies ni cabeza, si pensamos en el bienestar y la justicia del deporte. Luego, si nos paramos a pensar en los beneficios económicos, la cosa cambia.

Y es que algunos buscamos refugio en estas categorías, para escapar un poco de un fútbol sobre-comercializado y mediático, con el afán de recuperar el auténtico balompié, el de la pasión, el esfuerzo y donde el dinero es lo de menos -más que nada porque no hay-. Poco a poco se está transformando en ese fútbol que cada vez me interesa menos, aunque la diferencia es que la Primera RFEF no se sostiene por sí sola.

El dinero mueve el mundo y todo se ha convertido en un negocio. Y resulta que los trajeados que discuten sobre el futuro de una categoría que podría ser maravillosa la están matando poco a poco, incluso desde sus inicios. Porque seguramente no sientan lo que sentimos muchos por algunos de los equipos que están «sobreviviendo» en la categoría de bronce, sólo interesa llenarse los bolsillos a costa de los más humildes.

Por cosas como la tratada a lo largo del artículo y como el rumbo siga de esta manera, la Primera RFEF se convertirá en una competición que no podrá dar más de sí. Están matando al fútbol de barro y algunos ya nos hemos dado cuenta.

Imagen principal: @Primera_RFEF.


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