Sin haber empezado aún la Primera RFEF ya hay un equipo que peligra su participación. El DUX Internacional de Madrid, a tres semanas del inicio de liga, carece actualmente de cuerpo técnico y de jugadores -de manera oficial- poniendo en duda si el club de Villaviciosa de Odón podrá comenzar a competir en el Grupo I de la categoría.

Ha quedado claro durante la primera temporada del novedoso sistema de divisiones de la Federación que son competiciones muy deficitarias. Es innegable que el panorama actual no se acerca ni siquiera un mínimo a aquellas promesas de fiabilidad económica y profesionalización que desde los altos cargos se repetían una y otra vez durante el planteamiento previo de las nuevas ligas. Todo han sido pérdidas que han incrementado la gravedad de las situaciones financieras de numerosos equipos.

Ya se pudo ver que todos los clubes que compiten están al pie del cañón, y alguno ya ha caído al abismo como el Extremadura UD a mitad de la temporada anterior. Ahora el DUX, un proyecto empresarial que unía a la empresa DUX Gaming -incluyendo reconocidos futbolistas inversores como Thibaut Courtois y Borja Iglesias o el streamer ‘DjMaRiiO’- con el mundo del fútbol, y que se visibilizaba como futura potencia económica de la categoría, se encuentra en serio riesgo de no poder ni tan siquiera presentarse al primer encuentro de liga.

Esta situación tan complicada encuentra su origen en algunos de los nuevos requisitos impuestos por la Federación para poder participar en la división de bronce. Entre los que afectan a los madrileños están la capacidad mínima de espectadores en el estadio -que se sitúa en 4000-, la necesidad de césped natural y el aumento del costo de las fichas profesionales y el salario mínimo -20000 euros-, además del aval previo a depositar -un 10% de lo generado la temporada anterior-.

Las cuestiones referentes al campo se pueden solucionar a medio plazo encontrando un nuevo emplazamiento que cumpla con los requisitos para la temporada -se dice que tienen campo en la localidad de Aranjuez-. Lo que realmente ha generado este grandísimo problema son las cuestiones económicas. Al fin y al cabo, cuando la empresa DUX adquirió el club, cambió la sede desde el municipio de Boadilla del Monte hasta la mencionada Villaviciosa de Odón.

¿Qué supone esto? Que el DUX Internacional de Madrid sea inevitablemente uno de esos equipos que se han generado a partir de talonario y que no han sabido construirse alrededor de una afición previa -al cambiar de población-. Así, el club carece de masa social suficiente para afrontar gastos y sobrevive a base de las inversiones que actualmente no alcanzan para ello. De nuevo, se demuestra que el fútbol es más que un negocio, es la fuerza y el aliento de una afición.

Ahora mismo, el equipo cuenta -extraoficialmente- con Alfredo Santaelena, su entrenador durante la campaña anterior, y siete jugadores que continúan de esa plantilla. Sin embargo, sin fichajes y sin viabilidad económica que les permita competir, el club no está realizando la pretemporada ni ha empezado a entrenar por lo que, aunque esta complicada situación se solucione, los madrileños llegarían a la liga con varias marchas de menos que los demás conjuntos.

Y es que hay que tener en cuenta que el DUX se encuentra correcta y oficialmente inscrito en la competición, lo que supone una situación de interés para todos los equipos del grupo. Esto es debido a que, si los madrileños no solucionan los problemas de capital existen dos posibles salidas:

1. Renunciar a la plaza previo al inicio de liga; siendo la situación más idónea para el atractivo de la categoría si el club no puede competir. En este caso, la Federación es la encargada de cubrir la plaza del DUX a través de la compra de ese hueco -que ya lo están haciendo con la vacante del Extremadura UD en Segunda RFEF ofertándola por dos millones de euros; una cantidad un tanto desorbitada teniendo en cuenta la capacidad económica de los equipos que optan a ella-.

Otra opción es otorgar la plaza a uno de los equipos descendidos la temporada anterior que más puntos hicieron; es decir, por méritos deportivos. En este caso sería el Atlético Sanluqueño con 46 puntos, pero se genera el debate de si el repescado debiera de ser el Talavera -el descendido con más puntos del grupo del DUX, pero con 42-.

2. Descender automáticamente. Lo que resultaría en una situación tristemente familiar para los aficionados, repitiéndose lo que ocurrió con el Extremadura UD. En este caso sería a comienzos de competición, si el DUX no renuncia a la plaza, pero no podría presentarse a los primeros partidos. Si esto pasa, sería descendido, pasando a ser la competición de 19 equipos -los partidos de los madrileños se contarían como derrotas por un resultado predeterminado-.

La Federación de momento, se muestra inflexible en el cumplimiento de las nuevas normativas. ¿Síntomas de seriedad y profesionalización? Obviamente toda organización debe regirse por esos principios, pero los tiros no van por ahí.

El DUX forma parte de la ya famosa Asociación de Clubes de Fútbol de Primera RFEF, una organización que surge como centro de crítica constructiva a la labor de la Federación -que se ha mostrado totalmente en contra a esta, incluso amenazando con descender a los equipos miembros- y al desarrollo de la Primera RFEF. De ella forman parte, además del propio DUX, la UD San Sebastián de los Reyes, la Real Balompédica Linense, el Rayo Majadahonda y el Linares Deportivo.

Digamos que la relación entre Federación y club es cuanto menos áspera. Sumado a las amenazas de Luis Rubiales con descender a los equipos de la Asociación -destapadas públicamente por Stephen Newman, presidente del DUX-, los madrileños se han querellado contra el presidente y la propia Federación por un presunto delito de prevaricación.

Por ello, los de Villaviciosa de Odón no cuentan con ningún tipo de ayuda y respaldo por parte de la Federación para solucionar la situación. Digamos que así se quitarían uno de los mosquitos molestos que zumban en sus oídos durante la noche. Y no es que la Federación tenga que permitir y facilitar el saltarse las normas, es que tiene parte de culpa de lo que está ocurriendo con el DUX -los gastos de la competición han sido sobre excesivos y los ingresos han sido mínimos- y de lo que en su día le pasó al Extremadura.

En definitiva, el DUX debe encontrar un inversor a la máxima brevedad posible que permita afrontar los gastos de la competición y confeccionar, como mínimo, una plantilla completa que pueda defender los intereses del equipo. Los entresijos empresariales en este tipo de organizaciones son muy enrevesados, y más cuando no existe acuerdo entre propiedad y club.

El dinero les ha fallado en un proyecto que al final parece ser que se edificó para ser más un foco mediático para el público consumidor del contenido de la empresa DUX que para construir un equipo con alma. El riesgo de una competición deficitaria -que acecha a casi todos los clubes- y la pérdida de inversión de un equipo creado para ello ha desembocado en todo esto. Deportivamente se merecen competir, pero se nota que este equipo no tiene una afición detrás que pueda levantar socialmente la situación, véase la historia reciente del Córdoba CF.

La Federación tiene su parte de culpa en esto. No es sólo de una propiedad que no ha sabido cómo invertir su dinero -por lo visto, muy mal-. Ojalá este sea el último caso de equipos que no pueden ni salir a competir, pero sinceramente, tal y como van las cosas, parece ser que no lo será.

Imagen principal: @DUXInterMadrid


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