El Sevilla FC lleva ya mucho tiempo asomándose al precipicio. Sin embargo, la pasada campaña, la llegada de Mendilibar supuso una bombona de oxígeno, una bombona que sirvió para alzar la séptima Europa League, pero que se quedó sin aire (a criterio de la directiva) en la jornada 9 de la presente competición liguera.

Lejos de mejorar la situación, el paso de los partidos y torneos hacen presagiar las peores de las situaciones para un Sevilla que cada vez está más cerca del abismo.

La derrota contra el Deportivo Alavés del pasado fin de semana en el Pizjuán confirma que el Sevilla FC es serio candidato, salvo giro radical de los acontecimientos, al descenso. Un equipo sin alma, cuya solución ahora mismo parece inalcanzable. Llegados ya a la jornada 20 liguera, el club está situado en la decimoséptima posición de la tabla, a un punto del Cádiz CF, que es quien marca la zona de descenso ahora mismo.

Si mirar la clasificación es malo para el conjunto de Nervión, girar la vista a las estadísticas es aún peor. 10 derrotas, siete empates y únicamente tres victorias (Granada, Almería y Las Palmas), fuera de Europa y con la única esperanza puesta en la Copa del Rey tras eliminar al Getafe en octavos.

Hace algo más de un mes, se hablaba de una de las peores zonas de descenso de la historia de LaLiga, con equipos que apenas eran capaces de sumar puntos y afianzados a una mala dinámica que parecía inmejorable y unos 40 puntos que eran indispensables, dado el nivel.

Bien, por lo general, el aficionado sevillista, quizá demasiado confiado por la razón anteriormente mencionada, confiaba en que su equipo no iba a caer en esa zona al suponer que, en duelos directos, se iba a superar a estos equipos de ‘menor’ nivel.

Pues, finalizada la primera vuelta, el Sevilla sólo ha sido capaz de ganar a los dos últimos clasificados. Mallorca y Alavés (en dos ocasiones) ganaron al conjunto hispalense. Contra Cádiz, Celta y Villarreal, el equipo no consiguió pasar del empate.

La plantilla del Sevilla FC es un cuadro. Un rompecabezas de un montón de piezas con contrato cuya fecha de caducidad llegó hace tiempo. El mercado invernal tampoco está dando grandes alegrías. De momento, Agoumé, Isaac Romero, Hannibal Mejbri, Idumbo Muzambo y Mateo Mejía. Jugadores muy jóvenes, sin experiencia en LaLiga ni bagaje futbolístico de mucho nivel.

Todo lo contrario a la revolución o el cambio que deseaba el aficionado del Sevilla de cara a este mercado invernal. Jugadores que tienen que ser inscritos con el filial por la falta de fichas en el primer equipo. Fichas que ocupan futbolistas con los que no se cuenta y no quieren salir, como Jordan, Gattoni o Januzaj.

¿Quién es el culpable de esta situación? ¿Una directiva incompetente capaz de gestionar de forma correcta el club? ¿Un director deportivo que sólo ficha parches y lleva ya tres entrenadores diferentes en esta campaña? ¿Una plantilla de muy poco nivel con jugadores extremadamente veteranos y muy poca hambre?

Seguramente, el culpable sea una mezcla de todo lo anterior. Una bola que empezó siendo muy pequeña, que no se ha sabido disolver y que se ha ido agigantando en silencio, tapada por la consecución milagrosa de la UEFA Europa League.

¿La consecuencia? Un Sevilla FC cuyo futuro ahora mismo es impredecible y oscuro.

Imagen principal: @SevillaFC.


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