Al aficionado medio del fútbol español no le gusta el Getafe. Supuestamente, porque «juegan sucio», pierden tiempo o dan muchos palos, entre otras cosas. A veces, también, porque impiden que los grandes, con mucho más respeto por parte del público general (y presupuesto), ganen ciertos partidos.

Otras, simplemente, por determinadas acciones puntuales de algunos de sus jugadores que sacan de quicio a sus rivales y despiertan la crítica colectiva por un clip visto en redes, porque a algunos este tipo de partidos se les hacen largos. Un prejuicio tan común como equivocado de los que sólo ven al Barça y al Madrid, y ni eso. Como si el primero lo estuviese haciendo mucho mejor.

El Getafe CF, de la mano de su líder don José Bordalás, es un equipo de autor, molesto, aguerrido y disciplinado. Todo cualidades. Y, por cierto, para nada defensivo (otra gran cualidad para cualquier equipo si esa característica da resultados), en base a las etiquetas impuestas por melindres anclados en el pasado. La primera etapa del técnico azulón fue defensiva, sí. Y en Europa. Ahora, con una propuesta mucho más proactiva, también va camino de ella.

La moda de este curso es la UD Las Palmas, un equipo bonito y muy bien trabajado, cuyo mayor mérito radica en mantener y rentabilizar una idea de juego muy ofensiva heredada desde la Segunda División. Los elogios hacia ellos son merecidos, y en esta casa los han recibido.

No obstante, el Getafe también está practicando un fútbol ofensivo en el presente curso, aunque a menudo olvidado e incluso desprestigiado, me da a mí que más por rencillas personales hacia un señor entrenador que por argumentos deportivos propiamente dichos.

El equipo de Bordalás, que llegó a finales de la temporada pasada para mantener a la entidad azulona en la máxima categoría después de tres años convulsos con el técnico alicantino lejos del club al que ha nacido para dirigir, está a punto de concluir la primera vuelta del campeonato como uno de los equipos más goleadores del campeonato, con una media superior a un tanto por partido y un balance positivo entre goles anotados y recibidos hasta la fecha.

El Getafe está deslumbrando, y callando muchas bocas, de la mano de un Borja Mayoral en estado de Selección, un Greenwood que ha despertado el interés de los grandes con sus excelsas actuaciones, y un núcleo duro de jugadores como Luis Milla, Jaime Mata, Maksimovic, Alderete, Gastón Álvarez, Diego Rico o David Soria que, además de meter la pierna, también saben jugar al fútbol.

Lo que está claro es que el Getafe sigue molestando y contestando con hechos sobre el campo mientras los ‘haters’ de siempre, enrabietados por la resistencia de los equipos que también saben hacer las cosas bien con menos recursos, siguen rajando sin sentido y, lo más grave, lo hacen sin ver los partidos.

Mientras tanto, la versión más atractiva del Getafe de Bordalás apunta a Europa e ilusiona cada domingo al Coliseum, de la mano de un técnico sin complejos, honesto y trabajador, experto como nadie en potenciar a sus jugadores a niveles asombrosos, y ajeno al ruido de fuera ni a las críticas tan malintencionadas como desacertadas. Porque esto también es fútbol, papá.

Desde luego, Bordalás se dedica entrenar y no pierde el tiempo en inventivas de excusas ridículas ni justificaciones hacia rivales, prensa, aspectos meteorológicos o demás circunstancias ajenas. Otros, protegidos por el escudo mediático de los poderosos, no pueden decir lo mismo.

Imagen principal: @GetafeCF.


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