Llega a su fin el parón de selecciones y cada día queda más cerca ese sábado 25 de noviembre en el que Mestalla podría dictar sentencia para Rafa Benítez.

Como bien dice el periodista celtista Andrés Weiss: «Ser del Celta supone 89 minutos de disgustos y uno de alegría», pero más bien, esta temporada funciona al contrario: un partido brillante en el que todo se esfuma en el último momento.

El RC Celta lleva tres encuentros consecutivos perdiendo puntos en el descuento (derrota frente Athletic Club, empate contra el Sevilla y otro partido perdido contra el Girona), y llega un punto en el que el buen juego pasa a un segundo plano y la prioridad es sacar puntos, sea como sea.

Rafa Benítez llegó al club en un año muy importante para la afición viguesa, en su centenario, con el deber de establecer un proyecto con bases ganadoras y que permitiese soñar al aficionado. Y los resultados son nefastos. Pero el buen juego sí permite ilusionarse.

Llegas al laberinto en el que continuamente se apuesta desde los clubes por la salida más fácil: destituir al entrenador si el equipo no suma.

Pero, ¿tiene el entrenador las piezas suficientes para que el equipo se encuentre en otra posición? ¿Mete el entrenador los goles o lo único que puede hacer desde la pizarra es crear ventajas que los jugadores deben aprovechar en el terreno de juego?

Evidentemente, los resultados no son ajenos a un entrenador que se puede equivocar en algún planteamiento de partido (aunque los vigueses han estado metidos en todos sus encuentros) o en su tendencia a realizar los cambios de forma tardía (algo seguramente influido por una plantilla que va muy corta en la rotación).

El partido contra el Valencia puede suponer un antes y un después en la temporada del RC Celta, logrando su segunda victoria fuera de casa y alejándose de los puestos de descenso o, simplemente, ser una piedra más que supone un martirio más para una afición que sufre un varapalo diferente en cada jornada.

El Celta debe decidir qué hacer. O apuestan por un proyecto a largo plazo, con Rafa Benítez o con un entrenador de la casa que tiene al filial luchando por el liderato en Primera RFEF como Claudio Giráldez, o tirar el dado y elegir a un entrenador sin experiencia con el que tu afición rece para que suceda un milagro como la salvación del 4,01% de 2013.

Las acusaciones ya están defendidas, Valencia dictará la sentencia.

Imagen principal: @RCCelta.


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