Determinante sin hacer mucho ruido, así es Mariona Caldentey. Los focos no suelen apuntarla y en las nominaciones a grandes premios suelen olvidarla. No es fácil ser tan importante en el mejor club del mundo tantos años y que no se reconozca su fútbol. Sus números son de otra liga y su manera de entender el fútbol es especial. No es justo que no sea valorada como se merece.

El último mes de Mariona con el FC Barcelona es para analizar y ver en bucle. La balear regaló a su público de Montjuic una auténtica exhibición en El Clásico. Sin importarle su posición, su influencia en el juego fue abismal y al fin se le reconoció al final del partido con el MVP. Empezó como falso ‘9’ y su rol fue muy importante para crear ocasiones mientras generaba espacios. Bajó a recibir, se asoció y finalizó jugadas.
El broche de oro a su tarde para el recuerdo ante 38.707 espectadores fue el golazo que dejó boquiabiertos a los aficionados. Sin coger carrerilla, con un toque sublime, mirando su objetivo con disimulo y clavando el esférico en la meta defendida por Misa Rodríguez. Imparable. Un gol para ver en bucle.
El pasado miércoles en Frankfurt se echó el equipo a la espalda tras una primera parte ‘floja’, donde el conjunto azulgrana se fue perdiendo al descanso. Empezando como referencia arriba y pasando a la banda, su sitio habitual, en la segunda mitad. La balear anotó el tanto de la remontada en el primer cuarto de hora del segundo tiempo. Y lo mejor de todo, se besó el escudo en la celebración para mostrar su amor a uno de los clubes de su vida.

El gol significó mucho más que una remontada. Mariona Caldentey llegó a los 100 goles como jugadora del FC Barcelona y consiguió un récord que no tiene nadie. La atacante se convirtió con su gol en Frankfurt en la única jugadora del mundo en ver puerta en todas las ediciones de forma consecutiva desde la temporada 2016/2017. Una muestra muy clara de la relevancia que ha tenido la balear y la regularidad todo estos años en el conjunto catalán.
Mariona Caldentey es una de las piezas angulares en los esquemas de Jona Giráldez. La balear no cabe en las rotaciones del conjunto azulgrana. Juega de delantera, cuarta centrocampista o como extremo. En todos los sitios rinde de manera espectacular. Su forma de interpretar el juego hace brillar a sus compañeras, ya que es una jugadora que no para de asistir con sus toques mágicos. Además, trabaja y presiona como nadie.

Esta temporada, a sus 27 años, la jugadora ha vuelto a su máximo nivel. Las últimas dos temporadas había estado ausente gran parte del curso por varias lesiones. A pesar de ello, Mariona jugó este verano el Mundial y también fue clave en los esquemas de España. En el campeonato brilló de forma ‘silenciosa’ porque, a pesar de no acaparar portadas, todo el mundo se rindió ante su fútbol.
Mariona no necesitó ganar el MVP en los partidos porque es una jugadora de equipo. Los premios individuales no hacen mérito a lo que ella hace con el balón en cada encuentro. Sólo hay que ver cómo jugaba España con la balear en el campo y cómo lo hacía cuando a Jorge Vilda le daba por rotar. Que España tenga un Mundial es en gran parte gracias a su aportación.

Hablemos de la renovación. Es una auténtica locura que el contrato de Mariona Caldentey finalice este mismo verano. No creo que el FC Barcelona la deje escapar, pero debe espabilar. No se concibe un Barça sin ella. Sí es cierto que el club catalán tiene pendiente de firmar a muchas de sus estrellas: Alexia, Mapi, Mariona, Paños, Torrejón, Gemma, Oshoala, Bronze e incluso, Jona Giráldez.
Mariona Caldentey es la eterna sonrisa del Barça. La versatilidad, la inteligencia, la calidad y la magia. Mariona es arte plasmado en fútbol. No hay adjetivos suficientes para definirla. Es única y especial. Todo el mundo habla bien de ella, pero nunca está nominada a nada y no se puede entender. Más de lo mismo con Hansen, pero ese ya es otro tema.
¿Estará Mariona nominada algún día a algo?
Imagen principal: @FCBFemeni.






















