Tras alzarse con el campeonato en la temporada 2020-2021, los Milwaukee Bucks se han mantenido entre los equipos más competitivos de la conferencia este y el conjunto de la NBA durante la temporada regular. Sin embargo, su rendimiento en Playoffs ha decaído: el conjunto de Wisconsin no ha logrado alcanzar las finales de conferencia desde que tocaron el cielo tras derrotar a los Phoenix Suns.

Su eliminación más dolorosa llegó el año pasado, cuando fueron vapuleados por los Miami Heat (4-1) en primera ronda después lograr 58 victorias y el mejor récord de toda la liga. Aunque si hablamos de gravedad de los hechos, la derrota quedó opacada por una de sus consecuencias directas: las declaraciones de la superestrella indiscutible del equipo, Giannis Antetokounmpo, al respecto de su futura renovación.

El griego mostró su deseo por continuar en el que ha sido su único equipo en la NBA a día de hoy, eso sí, siempre y cuando percibiese que la franquicia como conjunto remaba para lograr un mismo objetivo: ganar otro anillo. Estas declaraciones desembocaron en una tendencia alarmista alrededor de los Bucks y Antetokounmpo, a quien se le empezaron a adjudicar destinos lejos del Fiserv Forum.

Con sus palabras, el dos veces MVP se mostraba de todo menos conformista, y dejaba entrever que buscaría otras opciones para competir al más alto nivel si Milwaukee no buscaba refuerzos. Giannis le devolvería a los Bucks la oportunidad que le dieron al draftearlo y no forzaría un traspaso, pero tampoco renovaría si los ciervos no se mostraban ambiciosos, abriendo así la puerta a marcharse a donde él quisiese y a cambio de nada.

Los rumores comenzaron a extenderse con rapidez y desde la franquicia se los tomaron muy en serio, ya que apenas unas semanas después, se harían con los servicios de uno de los mejores exteriores del panorama baloncestístico mundial: Damian Lillard.

Una declaración de intenciones por parte de los Bucks:

Aunque el fichaje de ‘Dame’ tiene importancia más allá de lo deportivo (ya que en lo moral supone un incentivo inmenso para retener a Giannis), el encaje entre ambas superestrellas es, sin lugar a dudas, lo más significativo del traspaso. Las habilidades de ambos pilares apenas se solapan (es más, se complementan a la perfección), lo que les concede el potencial para formar la dupla más perfecta desde ‘Shaq’ y Kobe.

Frenar a Antetokounmpo (o al menos intentarlo) implica poblar la zona con al menos tres hombres altos e, inevitablemente, debilitar la defensa en el perímetro. Una fórmula que hasta ahora funcionaba relativamente, pero que con la llegada de Lillard, que tiene (con permiso de Stephen Curry) el rango de tiro más amplio de toda la NBA, se vuelve inservible. Prepararse para defender a Giannis implica que ‘Dame’ tendrá vía libre para explotar sus fortalezas y viceversa.

Además, el ex de los Blazers nunca ha tenido a su lado a un jugador tan dominante con el que ejecutar el ‘pick and roll’ hasta ahora, por lo que podríamos ver la versión más prolífica en el pase de su carrera. Si bien Lillard es un buen organizador, nunca ha sido su mayor virtud ni su primera opción (siempre ha preferido mirar al aro), pero este año las cosas podrían ser diferentes.

Por si fuese poco, y a pesar de la salida de uno de los pesos pesados del equipo como lo era Jrue Holiday, la plantilla de los Bucks no se limita a sus dos estrellas, sino que cuenta con piezas complementarias de gran nivel como Khris Middleton y Brook Lopez, ambos esenciales para asegurar a Antetokounmpo los espacios que necesita en ataque y, en el caso del pívot, también un ancla defensiva.

Si a esto le sumamos otros ‘ingredientes’ de calidad como Malik Beasley, Cameron Payne, Pat Connaughton y, sobre todo, Bobby Portis (quien la temporada pasada aseguraba cerca de 15 puntos y nueve rebotes por noche), nos encontramos con una receta con muy buena pinta. A Milwaukee le había entrado prisa por demostrar que querían ganar ya, y no han perdido el tiempo.

Los Boston Celtics como principal rival en el este:

A primera vista, uno pensaría que es imposible encontrarle el lado malo a un traspaso en el que adquieres a Damian Lillard. Pero en el caso de los Bucks, la pérdida de Holiday supone un golpe durísimo, no sólo por el hecho de su marcha, sino porque días después, pasaría a reforzar a su rival directo por salir de la conferencia este.

Con las incorporaciones de Jrue y Porzingis, los Celtics han formado uno de los equipos más temibles del panorama NBA actual. Los de Massachussetts cuentan con una plantilla menos profunda, pero más cargada de talento que en años anteriores.

Liderados por Jayson Tatum y (en un segundo plano) Jaylen Brown, pueden plantarle cara a cualquiera. Sin eliminar de la ecuación a equipos como los Miami Heat, serán el principal obstáculo de Milwaukee para alcanzar las finales y luchar por un nuevo campeonato.

Imagen principal: @Bucks.


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