El Atlético de Madrid ya ha echado a rodar de cara a la próxima temporada y sobre ella aparece un nombre propio que impulsó su carrera tras vestirse de rojiblanco y que ahora está llamado a resurgir y liderar al conjunto del Cholo Simeone el siguiente curso: Antoine Griezmann.

El jugador francés, cuyo prime se sitúa entre las temporadas 15/16 y 18/19, ha sufrido un declive absoluto desde que decidió mudarse a Barcelona, el mayor error de su carrera. Allí quería ganar «más» títulos y regresó arrastrándose bajo un claro desplome de su nivel a la sombra del mejor e intocable, Leo Messi.

Entre tanto, el Atlético ganó la liga que él todavía no ha levantado y aprovechó el rédito que el francés dejó en las arcas para traer al que parecía su sustituto, al diamante llamado a estar en el ‘Top 5’ del fútbol mundial de la próxima década y al que, paradójicamente, va a ser su compañero en la dupla de ataque el próximo curso: João Félix.

El fútbol, como la vida, da muchas vueltas, y Griezmann es un buen ejemplo de ello. Extremo puro de calidad en su etapa en la Real Sociedad, cayó en las manos del entrenador adecuado en el Atlético para potenciar al cuadrado su talento y convertirse en jugador total de tres cuartos de cancha situado en el podio del fútbol mundial.

Llegó a comer en la famosa mesa de Messi y Cristiano, que no es poco, pero en lugar de seguir en su perfecto ecosistema rojiblanco, diseñado a medida para él, decidió montar un documental, erigirse como el gran salvador y un año después deshacer todo el circo que él mismo había montado.

Se marchó al Camp Nou y de la noche a la mañana se volvió un jugador apático y errático, en un estorbo para el 10. Pasó a ser un simple gran defensor en la presión porque no podía dar más. Dos años desaparecido y un baño de realidad a la altura de la pésima decisión que había tomado para suplicar volver a sus orígenes y tratar de enmendar su error.

Ahora ya no va de estrellita por los platós ni desliza nombres para jugar en otros equipos. Ya no está para llamar la atención fuera del campo. De hecho, está por ver si sólo la va a llamar dentro. Yo creo que sí.

El Atlético, a petición expresa de Simeone, ha decidido activar el segundo año de cesión de Griezmann, al que el técnico argentino, su gran valedor, le tiene una fe ciega. Si juega el 50% de los partidos, que lo hará, el club estará obligado a acometer la compra del jugador por 40 millones de euros, a sus 32 años. Un importe excesivo para su edad y rendimiento en las últimas tres temporadas, pero no desorbitado en comparación con lo que dio y a cuánto se le vendió.

Muchos dudan de que Griezmann pueda volver a acercarse a su mejor versión de su primera etapa en el Atlético, pero ‘El Cholo’ a buen seguro va a rehabilitar el ecosistema que más le hizo brillar para potenciar al máximo toda la creatividad y goles que puede aportar.

Griezmann es consciente de que ya no está para exigir ni hablar, sino para aportar y callar. Es su última bala para recuperar su mejor nivel y redimirse de la pataleta de cuyo abismo todavía está intentando escapar.

Imagen principal: @Atleti.


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