El fútbol está cambiando. Cada vez es mas físico, pues a la vista están las batallas que se viven cada jornada en la Premier o entre semana en la élite europea (no tanto en España). También es más vertiginoso, de la mano del nuevo fenómeno de las «transiciones» (o contras, de toda la vida). Ahora los árbitros tienen la oportunidad de ver la jugada en un monitor, aunque luego se equivoquen igual. Los porteros ya no solo paran, sino que también tienen que saber jugar con los pies. Los centrales ya no solo defienden, ahora también deben de tener una salida de balón limpia. En la dinámica del nuevo fútbol, los pioneros de la nueva tendencia en el juego marcan el camino hacia la mutación del resto, y Jules Koundé lo hace en la defensa.

Koundé llegó al Sevilla en el mercado de verano de 2019 procedente del Girondins de Burdeos a cambio de 25 millones de euros. Esta cifra supuso el fichaje más caro en la historia del club hispalense. Hubo quienes llamaron loco a Monchi, a pesar de su historial como cazador de talento y posterior duplicación de su precio en las ventas venideras. Nada más lejos de la realidad, el jugador francés no ha tardado en demostrar que el ojo de uno de los directores deportivos mejor valorados nunca se equivoca.

Un nuevo concepto de central:

Jules Koundé es el central del nuevo fútbol porque no tiene nada que ver con la imagen convencional que todos tenemos del típico central robusto, alto, agresivo en el tackle y poco técnico. Vamos, aquel que cumple en lo que se supone que se debe hacer en esa posición, defender, pero al que no le puedes pedir mucho más. El jugador francés no es nada de eso, más bien lo contrario: koundé abandona la posición de central constantemente en función de lo que demande cada acción. Sabe cuándo caer a la banda para tapar la progresión del delantero en transiciones rápidas o cuándo esperar en zona para aceptar el duelo. Conoce perfectamente hacia dónde dirigir la presión, lee el juego como nadie.

Es un central fuerte en el choque, hábil y elástico, y gana la mayoría de sus duelos aéreos, a pesar de no ser demasiado alto. Es un central activo que se anticipa a su marca y que apenas necesita ir al suelo para robar balones, al contrario que los defensas a la vieja usanza. Koundé es un jugador de corte reactivo, es decir, no entra al amago en el 1vs1, sino que aguanta y espera al movimiento del regateador para ir corrigiendo su posición hasta desplazar a su rival a zonas de menos influencia en el juego, donde acaba ahogándolos hasta recuperar el esférico.

Como dato relevante, en liga, el jugador francés realiza menos de una entrada por partido (0,9), y tan solo es superado 0,4 veces por encuentro, según las estadísticas de WhoScored.com. Espera al momento preciso para atacar a su presa y, cuando lo hace, sale en velocidad mientras conduce el balón para o bien doblar por banda y enviar el balón al área o, por el contrario, avanzar por los pasillos interiores hasta asomar en la frontal para terminar con un disparo o asociarse en tres cuartos con sus delanteros. Es un central todoterreno.

Koundé, Diego Carlos y Fernando, el triángulo del equilibrio:

Jules Koundé es un central completo que vale para todo, pero la clave para poder poner sus virtudes al servicio de su equipo se sustenta en el trabajo de dos de sus compañeros más próximos en el terreno de juego, Diego Carlos y Fernando: el primero es su socio en la zaga, pero no tiene nada que ver con Koundé. Es más, el brasileño viene a ser el prototipo de central tradicional, un defensa más robusto, estático e impulsivo, a veces demasiado. Un portento físico que busca mucho más el choque que la lectura, como el caso del francés. En cualquier caso, los dos forman una pareja que, por las características tan dispares de cada uno, casa bien para cubrir todos los registros en la retaguardia.

Por otro lado, Fernando es el eje del Sevilla, el punto de equilibrio que sirve de nexo entre defensa y ataque para sostener al conjunto de Lopetegui. El centrocampista brasileño es la pieza angular del cuadro hispalense porque guarda la espalda a cada uno de sus compañeros cuando se incorporan en acciones ofensivas, esas que Koundé suele buscar protagonizar si, al recuperar el balón, detecta que una de sus galopadas puede ser fructífera. Fernando es ese ancla que cubre la posición a Koundé cuando este se desmelena. Además, los tres son los encargados de sacar el balón, con Koundé desplazado al costado derecho y Diego Carlos al izquierdo para que Fernando, en posición de pivote, consiga romper la primera línea de presión del rival. El técnico guipuzcoano ha encontrado en este triángulo la base para construir un equipo de garantías.

Un central al alza:

Jules Koundé es un central atípico, tan difícil de encontrar en el mercado como necesario para el fútbol de hoy. Su cláusula de rescisión actual marca los 80 millones de euros y su contrato expira en 2024. El jugador francés ya está en la lista de Manchester City y PSG para reforzar su zaga por lo que, si todo sigue su curso, todo parece indicar que se convertirá en el primer central de la historia que sea traspasado por una cantidad cercana a los 100 millones de euros. Koundé protagoniza la nueva era de los centrales en el fútbol moderno, es el precursor de una zaga de defensas todavía por explotar. Y eso se paga.


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