El 27 de mayo de 2021 se iba (por la puerta de atrás) Diego Martínez, el mejor entrenador que ha tenido el Granada CF en sus 91 años de historia. El técnico gallego, que llegó en el verano de 2018 al club nazarí, consiguió el ascenso a LaLiga Santander en su primera temporada al frente de la entidad rojiblanca.

Un año más tarde y con el segundo presupuesto más bajo de la categoría, el Granada CF logró una clasificación histórica a la Europa League, así como llegar a las semifinales de la Copa del Rey (estando a apenas diez minutos de disputar la final).

En su última temporada como entrenador nazarí, Diego Martínez volvió a hacer historia, y es que el Granada CF disputó unos cuartos de final de la UEFA Europa League ante todo un Manchester United. Además, en Liga obtuvo un meritorio noveno puesto.

Todo parecía ir sobre ruedas y el Granada CF por fin tenía ese proyecto sólido y con vistas al largo plazo que llevaba tanto tiempo buscando. Pero ese escenario idílico se iba a esfumar demasiado pronto. Una semana después de acabar el curso 2020/2021, la entidad anunciaba la destitución del técnico vigués tras no haber llegado a un acuerdo con él.

En su última rueda de prensa como entrenador rojiblanco, Diego Martínez se marchaba afirmando que este Granada iba a ser lo que la propiedad quisiera que fuese, dando a entender que el principal motivo de su marcha era ese, la directiva.


«El futuro del Granada CF dependerá de lo que la propiedad quiera que sea el club»

Diego Martínez en su despedida


Y no se equivocó. A los pocos días de su marcha, el club presentaba a Robert Moreno como su nuevo técnico. Un entrenador que había ido de polémica en polémica y cuyo estilo de juego, a priori, no encajaba con el grupo de futbolistas que conformaban la plantilla.

Y bueno, el tiempo le fue dando la razón a todos aquellos que desde un primer momento dudaban de la gestión deportiva. Un desastroso inicio liguero, en el que el Granada CF sumó 3 puntos tras siete jornadas disputadas, no sirvió para terminar de convencer a la directiva acerca de los múltiples errores que ellos mismos habían cometido.

No obstante y contra todo pronóstico, el paso de las jornadas y la implantación del estilo de juego de Robert Moreno permitieron ver a un Granada mucho más compacto por momentos, sumando triunfos de prestigio ante rivales como Sevilla FC o Atlético de Madrid.

El principal problema del equipo no era la falta de calidad, por lo menos hasta el parón navideño. El verdadero problema era la irregularidad. Nunca dominó las áreas (la parte más importante del fútbol). Las carencias defensivas nunca fueron compensadas por una delantera que te asegurara una gran cantidad de goles y viceversa. 

Llegamos así hasta la jornada 27, con un equipo que ya estaba situado en una zona delicada de la clasificación y que veía como sus inmediatos perseguidores (Mallorca, Cádiz o Getafe) empezaban a puntuar con más regularidad y, sobre todo, tenían un estilo de juego propio. Ante la imperial necesidad de un cambio de dinámica, la directiva cesó a Robert Moreno y delegó el cargo en Rubén Tordecilla de forma provisional. 

Los resultados tampoco acompañaron a este, obteniendo tan solo una victoria en cinco partidos. A falta de seis jornadas para el final y al borde del precipicio, la única solución viable era otro cambio de entrenador. Eso sí, ya iban muy tarde. Aitor Karanka fue el elegido. Seis jornadas por delante y el objetivo de permanecer otro año en primera. Quién lo diría en mayo de 2021.

Un valioso punto en el Wanda Metropolitano y dos victorias consecutivas ante Mallorca (2-6) y Athletic de Bilbao dejaban al conjunto nazarí a tan solo un triunfo de la salvación matemática. Karanka estaba más cerca que nunca de lograr el objetivo.

Pero el Granada CF, después de perder a domicilio frente al Real Betis y empatar en Los Cármenes ante un Espanyol que no se jugaba absolutamente nada, cavó su propia tumba. El descenso se consumó en casa, dependiendo de sí mismo y ante un rival que durante los últimos minutos puso todas las facilidades del mundo para encajar ese único gol que hacía falta. Pero ni con esas. 

Dicen que después de la tormenta viene la calma. Que no hay mal que por bien no venga. Pero ahora mismo este descenso deja a la entidad muy tocada económica y moralmente. Este club necesita una reestructuración urgente, tanto de plantilla como de directivos.

El objetivo está más que claro, volver a la Liga Santander lo antes posible. De lo contrario, a este Granada CF le puede pasar lo mismo que a otros muchos históricos como el Sporting de Gijón, el Real Zaragoza o el propio Málaga CF, entre otros. Equipos que llevan varios años deambulando por la categoría de plata del fútbol español sin un proyecto deportivo sólido. 

En definitiva, el 27 de mayo de 2021 fue el principio del fin. Diego Martínez lo sabía, y con él, buena parte del granadinismo. Era la crónica de un descenso anunciado.

Imagen principal: Twitter @GranadaCF.


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