Cam Thomas ha empezado la temporada en un estado de forma espectacular. El escolta de los Brooklyn Nets ha anotado más de 30 puntos en tres de los cuatro partidos que van de temporada y, aunque su equipo ha perdido dos de los encuentros, el americano-japonés ha sido una nota positiva muy a tener en cuenta.

Esta racha anotadora a muchos les resultará un ‘Déjà vu‘, pues Thomas ya protagonizó titulares en febrero de la temporada pasada al convertirse en el jugador más joven de la historia en registrar tres partidos de más de 40 puntos de manera consecutiva. Pero desde entonces, y hasta hace una escasa semana, todo pareció volver a la normalidad.

Con la misma rapidez que apareció de la nada para registrar actuaciones estelares, el joven escolta volvió a ser relegado al banquillo y a un rol muy secundario en la plantilla. Terminaría la temporada como un jugador importante para los Nets en el cómputo general de la campaña, promediando casi 11 puntos en menos de 17 minutos por partido y acertando en un 38% de sus lanzamientos de tres puntos.

Sin embargo, durante los meses que sucedieron a aquel fogonazo de febrero, su situación en el equipo se volvió inestable, quedándose fuera de la rotación en múltiples encuentros por decisión de Jacque Vaughn.

Es por eso que hasta los primeros partidos de la nueva temporada, un gran sector de los aficionados han cuestionado la falta de confianza en Thomas, un jugador capaz de anotar con una facilidad pasmosa en una cantidad limitada de minutos. En Brooklyn estaba siendo reprimido un auténtico huracán.

Las sospechas de muchos quedaron confirmadas con el retorno del juego a las canchas de la NBA este mes de octubre. Cam Thomas partía como el primer suplente de los Nets para empezar la temporada, y no ha perdido el tiempo para demostrar que merece más minutos y un puesto en el quinteto inicial que se le ha adjudicado desde el segundo de los choques.

Actuaciones de 36 puntos contra los Cavaliers (desde el banquillo), 30 contra los Mavericks y 33 contra los Hornets le han servido para convertirse en el segundo jugador más joven de la historia (tras Shaquille O’Neal) en anotar más de 30 puntos en los tres primeros partidos de una campaña.

Cam Thomas, un anotador con el don de la creatividad:

Viendo jugar a Cam Thomas, uno se da cuenta de que es la clase de anotador ‘jugón’ que está bendecido con el don de la creatividad. Compararlo con los regateadores en el fútbol me parece un símil muy apropiado ya que, aunque anotadores como él no están en tan claro peligro de extinción, sí tienen un estilo de juego exótico y que rápidamente se distingue del resto.

El escolta presenta cuatro recursos que hace que se le caigan los puntos de los bolsillos: su manejo de balón, su tiro en suspensión de media distancia, la bomba en carrera y su capacidad de absorber el contacto al finalizar.

Parte de estas fortalezas se basan en el buen uso de su cuerpo, en especial, un poderoso tren inferior que le permite elevarse con potencia a la hora de lanzar a canasta o evitar tapones de los interiores rivales. Por si fuese poco, complementa esos atributos con su maestría al manejar el balón e instintos privilegiados para el cambio de ritmo y la creación de espacio.

De por sí, las virtudes ya mencionadas son suficientes para catalogar al de Yokosuka como un arma ofensiva de alto calibre, pero no por ello son las únicas que presenta. Thomas es un jugador que también muestra una gran confianza, es efectivo en el ‘clutch’ y un lanzador más que capaz desde la línea de tres pese a no haber estado acertado en sus lanzamientos de larga distancia en lo poco que llevamos de campaña. Si vuelve a sus cifras del año pasado, no andaría lejos del 40%, una marca al alcance de pocos al más alto nivel.

Defensa y continuidad como principales interrogantes:

A pesar de que en los compases iniciales de la temporada ha logrado acallar parte de las críticas a las que se achacaba su falta de minutos, Cam Thomas apenas tiene 22 años y le queda mucho por corregir.

En cuanto a su eficiencia, sus cifras actuales lo sitúan en un 51% en tiros de campo, datos extremadamente prometedores para un exterior en un apartado en el que ha mejorado mucho respecto al año pasado (o al menos de momento). Pero las principales preocupaciones respecto a su figura siguen siendo la defensa y la dependencia del balón para producir.

Se trata de un jugador de 1,91 metros de altura que enfoca la mayoría de sus esfuerzos en ataque, por lo que no se espera que contribuya en exceso a la hora de defender, pero debe mejorar (al menos) sus instintos en ese lado de la cancha si quiere poder mantenerse en la pista.

La realidad es que hoy en día son muy pocos los jugadores que se pueden permitir ser una carga en defensa a cambio de su inmensa aportación ofensiva (se me vienen a la cabeza jugadores como Trae Young, James Harden o, en su momento, Isaiah Thomas).

Por otra parte, Thomas también peca de necesitar mucho balón (que no minutos) para contribuir. Le cuesta mantener sus registros anotadores cuando hay otro jugador encargado de distribuir la pelota y su caso tampoco es el de un gran ‘playmaker’, por lo que puede llegar incluso a atascar el ritmo ofensivo de su equipo si se le sitúa como base.

En definitiva, no se trata del jugador sin debilidades, pero sí de uno con gran potencial e infrautilizado hasta hace poco. Su rendimiento dependerá de la confianza y responsabilidades que el cuerpo técnico deposite en él y de su capacidad para congeniar (baloncestísticamente hablando) con Miles Bridges, Ben Simmons, Spencer Dinwiddie y compañía.

Todavía es pronto para juzgar si se trata de un nuevo espejismo o de una explosión definitiva.

Imagen principal: @BrooklynNets.


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