A veces, uno siente que existen ciertos profesionales a los que se minusvalora su trabajo y que necesitan hacer más que el resto para llevarse el mismo reconocimiento. Creo que no existe un mayor ejemplo en nuestro país que Unai Emery.

Entrenador con más Europa Leagues en la historia (cuatro títulos, una final con el Arsenal y otra semifinal con el Valencia), arquitecto de uno de los mejores Paris Saint-Germain modernos (sin Mbappé o Neymar), semifinalista de la Champions League con el Villarreal (llegando a poner contra las cuerdas al Liverpool) o primer entrenador del Arsenal después de los 22 años de Wenger dirigiendo al club (clasificando como 5º la primera temporada con un equipo muy inferior al actual).
Al de Hondarribia se le había estigmatizado internacionalmente por la derrota por 6-1 ante el FC Barcelona y por su clásico «good evening» en las ruedas de prensa de Londres. No se le volvía a dar otra oportunidad en un gran club europeo y parecía que fuera de España, lugar en el que se le valora más por todos sus éxitos nacionales, no gozaba del mismo prestigio que otros entrenadores con un bagaje mucho más corto.

Surgió la oportunidad de fichar junto a Monchi en un grande histórico de Inglaterra que pretende establecerse de nuevo en el ‘Big Six’ y Unai no la iba a desaprovechar. Su Aston Villa actualmente es uno de los mejores equipos de Europa y, aunque no es el objetivo principal y puede parecer una quimera, se encuentra en 3º posición de la Premier League, sólo a cuatro puntos del líder y por encima en la tabla de Manchester City, Tottenham, Manchester United, Chelsea o Newcastle.
Desde su llegada a Villa Park, parecía un ‘match made in heaven’. Un equipo legendario, que se encuentra en segundo plano y sin la presión de un equipo de primera línea, dispuesto a gastar dinero para hacer un gran proyecto deportivo y establecerse entre los más grandes. Era el proyecto de Unai Emery. Y vaya si lo está siendo.

‘Los Villanos’ son el mejor local de la competición desde hace meses, pues después de sobrepasar al Manchester City, llevan 14 jornadas consecutivas venciendo en casa. ¿Su última derrota como local en Premier League? 18 de febrero por 2-4 ante un Arsenal que volverá a visitar Villa Park este fin de semana.
Pero el equipo de Unai Emery no teme a nadie. Si no, pregúntenle a Pep Guardiola. El técnico de Sampedor era su mayor némesis, y es que, desde sus inicios en la élite con el Almería, Emery nunca había vencido a Guardiola. Su bagaje se resumía en nueve derrotas y cuatro empates, pero la decimocuarta ocasión cambiaría todo.

La presión del Aston Villa desarmó al Manchester City a lo largo de todo el encuentro. Un centro del campo muy poblado con cuatro jugadores: Douglas Luiz, Kamara, Tielemans y un mágico McGinn, una defensa muy valiente con Diego Carlos y Pau Torres jugando muy adelantados, un Dibu Martínez que apareció en la única oportunidad del Manchester City y una delantera en la que Bailey complementa a Watkins y llevó a la afición al éxtasis con un gol tras 75 minutos de trabajo incesante.
Tal fue la superioridad del equipo de Unai que ha supuesto un partido histórico para Pep: en sus 535 partidos como entrenador, un equipo suyo nunca había recibido tantos disparos en contra al descanso (13), ni al final del encuentro (22), ni había estado tan bloqueado en ataque y realizado tan pocos disparos en ataque (dos).
Además, desde que está en el Manchester City, es la primera vez que su equipo no tiene ningún saque de esquina. Una auténtica masterclass que explica los motivos por los que el Aston Villa se encuentra tan arriba.
Después de una etapa complicada en el Arsenal, aún llegando a la final de la Europa League, parece que en las islas se empieza a valorar correctamente a don Unai Emery Etxegoien.
¿El techo de su equipo? Sólo él lo sabe, pero que nadie se confíe contra ellos.
Imagen principal: @AVFCOfficial.

















