En la vasta extensión del fútbol español, emerge un pequeño pueblo dispuesto a labrarse un merecido hueco en la competitiva Primera Federación, desafiando a los grandes transatlánticos de la categoría. El proyecto del CD Arenteiro no sólo destaca, sino que encanta por su atrayente sencillez en un gran inicio de temporada, que está siendo motivo de orgullo para ‘O Carballiño’.
Es admirable observar cómo una localidad de Galicia de apenas catorce mil habitantes está disfrutando a lo grande del mejor momento de la historia de un club que está haciendo las cosas muy bien. Parecía que, con el nuevo sistema de divisiones -recortando a la mitad el número de plazas en el tercer escalón-, la presencia de esta clase de equipos iba a ser más una utopía que una realidad probable.

El gran trabajo del conjunto de Espiñedo los ha catapultado hacia una trayectoria plenamente ascendente. Hace dos años, el CD Arenteiro jugaba en la antigua Tercera División y por el camino, han cosechado dos ascensos de categoría, han ganado un título oficial como la Copa Federación, e incluso recibieron al Atlético de Madrid en Copa del Rey. Todo ello sin parar de progresar como entidad.
En un proyecto humilde, cuando las cosas se hacen con cariño, responsabilidad y sentimiento de pertenencia, se pueden lograr este tipo de cotas casi inalcanzables temporadas atrás. Claro está que los resultados tienen que acompañar en un conjunto que se ha adaptado de maravilla a una categoría tan difícil como la Primera Federación.

Tras ser una de las grandes revelaciones del curso pasado en Segunda RFEF, la escuadra gallega está volviendo a centrar los focos de asombro y sorpresa de los aficionados en el Grupo I. Un equipo de presupuesto humilde, pero con muchas ganas de crecer rodeados de históricos. Algo similar a lo que también ocurre con el Antequera CF, sobresaliendo en el Grupo II.
Lo cierto es que al CD Arenteiro se le ha subestimado mucho por su humilde estructura y su escaso camino en las primeras categorías, resultando ser uno de los rivales más duros de doblegar. Manteniendo una base de la prolífica plantilla del ascenso, se han reforzado de manera brillante con jugadores de potencial y calidad como Álvaro Ramón y Luis Chacón.
Y es que el fútbol es muy caprichoso: mientras alguno de sus rivales disputaba eliminatorias de Champions League en sus años dorados, ellos apenas sacaban cabeza de las categorías regionales; ahora, incluso los han superado en la clasificación. Sobresalir entre los gigantes gallegos como el Dépor o el CD Lugo es otra de las razones de orgullo del conjunto carballinés.

Javi Rey, que en noviembre cumplió un año como técnico del club, ha dado continuidad al exitoso modelo de juego que instauró Fran Justo -que se marchó a entrenar al Lugo estando el equipo en cuarta categoría-. Un equipo que le gusta mantener la posesión de balón, potenciando la participación de los bandas y los jugadores diferenciales de la plantilla, aunque no dudan en ponerse el ‘mono de trabajo’ cuando toca.
Espiñedo es el fortín de uno de los equipos más interesantes de la categoría, siendo uno de los mejores locales de la temporada. Sacar lo máximo posible en su propio campo es la base de la revelación de los orensanos, sin perder de vista la prioridad de la salvación pese a que la dinámica invita a un optimismo generalizado. Su facilidad de ver puerta -incluso han goleado en varias ocasiones- es diferencial con respecto a los rivales directos.
Acumulan muchos jugadores en remate, aprovechando su profundidad en bandas y sus centros medidos, con mucho peligro cuando se vuelcan en fase ofensiva. El desequilibrio que generan en combinaciones y ataques rápidos es impropio de un club de estas características. Es un equipo muy disfrutable de ver jugar.

Con un grupo de buenos futbolistas desconocidos y una idea muy consolidada de juego, la realidad es que en línea de ataque están destacando todos los habituales. Con un soberbio Luis Chacón para la filtración de pases y con el excelente golpeo de ‘Pibe’ sacando rédito en cualquier jugada desde fuera del área, están entre los conjuntos más goleadores del Grupo I.
Se hace incómodo jugar contra ellos, con una presión post pérdida bastante intensa propiciando situaciones de desborde en campo contrario debido a recuperaciones efectivas. A nivel defensivo, aunque son físicos y sólidos, les falta más contundencia en su estructura y en duelos aéreos cuando se dan acciones de estrategia en contra. Pese a ello, evitan la aparición de espacios manteniendo las líneas muy juntas.
Con el paso de las jornadas, la sensación es que el CD Arenteiro sigue potenciando sus fortalezas sin tener un techo delimitado. Confiando en una filosofía de juego totalmente reconocible, aunque se cometan imprudencias e indecisiones por el riesgo que implica, los pupilos de Javi Rey se han ganado con creces ser motivo de orgullo, no sólo de ‘O Carballiño’, sino de todos aquellos que saben lo difícil que es llegar a donde ellos lo han hecho.
La aparición de esta clase de equipos engrandece la riqueza de la Primera Federación, y más si compiten de esta manera. Una competición que es capaz de enfrentar sin complejos a un pueblo de Galicia de catorce mil habitantes con el único conjunto gallego campeón de Liga, casi nada. Desde luego, en esta casa se seguirá con lupa y admiración el resto de campaña del conjunto del Espiñedo.
Imagen principal: @CD_Arenteiro.






















