¿Cuál es el futuro del Atlético Baleares? Un equipo que ha comenzado con muy mal pie en esta temporada y gana enteros para ser candidato al descenso. La necesidad de un nuevo capitán de barco es vital en un club que parece ir a la deriva. La llegada de Juanma Barrero, uno de los mejores preparadores del pasado curso, promete ser esa llave para resucitar a una plantilla perdida.

Era cuestión de tiempo que el conjunto palmesano iba a estrenar el casillero de ceses de entrenadores en una Primera Federación que no muestra piedad con los técnicos. Pese a ser el héroe de la salvación, Tato ha sido víctima de un pésimo inicio de competición dejando al Atlético Baleares como colista del Grupo II y desprendiendo unas penosas sensaciones.
La dirección de Ingo Vockmann ha pecado de impaciencia en muchísimas ocasiones, acercándose a la quincena de entrenadores que han ocupado el banquillo blanquiazul bajo su mandato. Pero en este caso, el movimiento era obligatorio en una situación que estaba volcada hacia el hundimiento total del malogrado crucero balear.

La elección de Juanma Barrero como sustituto me parece un acierto categórico, aunque no deja de sorprenderme al esperar que pudiera haberse hecho cargo de proyectos más aspirativos e importantes. Una decisión que llega en el momento oportuno, antes de que comiencen las destituciones en masa que alzarían la cotización del preparador.
El Atlético Baleares ha sufrido un drástico cambio de rumbo en el mercado, dejando de ser un candidato ambicioso para pasar a competir por la salvación. Aun así, sigo pensando que la plantilla es lo suficientemente buena y potente como para conseguir el objetivo primordial. Y más con la influencia del técnico extremeño, acostumbrado a trabajar con perfiles modestos.
Los aficionados de la Primera Federación lo conocimos por su reciente trayectoria en la AD Mérida, corta pero excelente. Con un recién ascendido en la categoría, consigue la permanencia de manera holgada incluso con posibilidades de entrar en la promoción de ascenso a Segunda. Tanto por juego como por resultados, fue la gran revelación de la campaña.
Tácticamente, plantea conceptos muy interesantes que van a subsanar las carencias de los baleáricos. A nivel defensivo, vamos a ver a un Atlético Baleares ordenado, compacto y sólido, con un trabajo solidario en todas las líneas que permite encajar pocos goles -esto frenaría la sangría actual-. Mientras que en el ataque, apremiará la verticalidad y una presión alta asfixiante.

Si algo caracteriza a los equipos del extremeño es la intensidad y el ‘gen competitivo’. Es un entrenador que aprieta mucho a sus jugadores para sacar lo mejor de cada uno, por muy limitados que estén. Lo que hay que tener por seguro es que con este preparador, los jugadores sudarán la camiseta hasta el último segundo, algo novedoso para un equipo que se baja al oficio del barro.
Coherencia, inteligencia y mucha garra, un estilo simple que necesita de la voluntad de un vestuario dolido, pero con la capacidad de solventar la mala situación. Juanma Barrero tiene fama de ser alguien muy cercano con sus pupilos, un perfil que sabe adaptarse a lo que tiene tanto dentro como fuera del campo. Es capaz de cambiarle la cara al equipo.
Lo demostrado en suelo emeritense lo hace válido para retos importantes en la categoría de bronce, incluso revertir una dinámica paupérrima y dotar a la plantilla de personalidad e identidad. Factores decisivos para un equipo que en principio va a sufrir para salvarse, pero la dirección de este técnico aumenta sus horizontes y expectativas para los conocedores de su buen hacer.
Ahora bien, el único problema es ver si lo dejan trabajar como él sabe. Desde la directiva, toca practicar un ejercicio de paciencia y confianza inédito para que el trabajo de un gran entrenador como Juanma Barrero dé sus frutos en una plaza complicada. La oportunidad perfecta para reafirmar su puesto entre los mejores técnicos de la Primera Federación.
Imagen principal: @atleticbalears.






















