El barco del Atlético Baleares ha tomado un drástico giro de timón hacia un nuevo rumbo casi desconocido para el club. El conjunto blanquiazul ha dejado de ser uno de los ‘gigantes’ económicos de la Primera Federación de cara a la próxima temporada. La burbuja ha terminado por explotar y el club está tratando de adaptarse en el mercado a una nueva realidad en la que parten con un presupuesto bastante reducido de lo que acostumbraban.

“Llevo invertidos más de 25 millones de euros en el ATB, no puedo gastar más”, son las palabras que pronunció hace pocas semanas el propietario Ingo Volckmann presagiando el profundo recorte que se está efectuando en el seno de la entidad. Tras nueve años siendo el máximo mandatario del crucero balear, el empresario alemán se ve obligado a cortar el grifo en un proyecto que no sido capaz de cumplir con el objetivo del ascenso a Segunda División.
Con una inversión que ha terminado por ser desmedida, el Atlético Baleares experimenta un cambio de filosofía surgido más por necesidad que por convicción de la propiedad. Esto supone un revés inesperado para un club que ha acostumbrado a estar entre las mejores plantillas de cada temporada, pero que ha fracasado hasta el punto de sufrir por la salvación en el último curso teniendo una escuadra de renombre.
La frustración de la afición es comprensible. Les toca bajar a la realidad del barro y de la economía de ‘supervivencia’, cuando las miradas siempre han sido hacia arriba y estaban habituados a presentar auténticos equipazos. Sin embargo, esto no implica que de repente se hayan convertido en la ‘cenicienta’ del grupo como he leído en ciertos aficionados por redes sociales. Aunque el nuevo objetivo sea primordialmente la permanencia, la tranquilidad es necesaria.
No hay que caer en la preocupación desmedida, ni encender alarmas extremistas. La temporada apunta a ser difícil, pero ni mucho menos el Atlético Baleares es un ‘candidato al descenso’. El recorte del presupuesto, aunque ya se está notando, los ha equiparado a la media presente en la categoría. Ni de lejos van a ser algunos de los más bajos e irrisorios, simplemente han pasado a ser parte de ese ‘gran montón’ que aglutina a los clubes con unos recursos aceptables. Lo que sí va a pasar en el Baleares es que hay que olvidarse de los ‘Dionis Villalbas’ de turno.

Esto supone un reto mayor para una dirección deportiva acostumbrada a tener un amplio margen de actuación. Es normal que la confianza sobre Patrick Messow -cuya gestión no ha dado resultados y ahora le toca actuar con el presupuesto más bajo desde su llegada- haya menguado, pero ya se sabe que un equipo con confianza rinde mucho más que uno con mucho presupuesto. Y la verdad es que, de momento, el Baleares se está moviendo con mucha inteligencia en el mercado.
Acudir al mercado con menos recursos siempre es difícil, incluso se les ha escapado algún jugador que estaba llamado a ser importante –Gorka Santamaría prefirió el Gimnástic de Tarragona, desechando la oferta blanquiazul-. Teniendo que reconstruir una nueva plantilla desde los cimientos, debido a la partida de pilares como Dioni, Petcoff, Olaortua, Laure o Dani Nieto -y seguramente Marc Baró-, el conjunto baleárico apuesta por un perfil de futbolista mucho menos mediático, pero muy interesante.

Jero Lario (SD Logroñés), Juanra (UD Sanse), Félix Ofoli (Rayo Majadahonda), Jaime Sierra (UD Logroñés) y Roberto Alarcón (Cultural Leonesa) me parecen excelentes incorporaciones que conjugan experiencia, compromiso y ganar de crecer. Este es el prototipo de futbolista que necesitan ahora en el Estadio Balear: que conciba al club como el trampolín perfecto para seguir evolucionando y no como un resort donde agrandar la cartera.
A priori, les auguro una campaña más tranquila que la pasada y no sería una barbaridad que el equipo acabe luchando por zona noble, pero para ello hay que ir partido a partido -y sobre todo con una confianza y paciencia que no se tuvo el curso pasado desde los despachos-. Si todos reman en la misma dirección, este barco, aunque menos ostentoso, puede llegar a tener mejores navegantes que el anterior. Se acaban los nombres y llegan los hombres.
Imagen principal: @atleticbalears.






















