Después de aproximadamente 7 meses sin competir, Isco Alarcón jugará esta temporada en el Real Betis. A solicitud de Manuel Pellegrini, el malagueño firmó con el club sevillano en una operación exprés que coincidió con la salida de Canales a Rayados de Monterrey de México.
El traspaso trae mucho morbo consigo. Todos saben de la rivalidad entre Sevilla FC, último club de Isco, y el Real Betis. Además, y por si ya fuese poco, hay que sumar de la forma en la que el de Arroyo de la Miel salió de nervión, en una etapa corta y llena de conflictos. Se fue siendo muy criticado por su falta de compromiso y su mal rendimiento.

Sin embargo, lo más llamativo de su etapa con el club rojiblanco fue su encontronazo con Monchi: “Le dije que era la persona más mentirosa que me había encontrado en el mundo del fútbol y me agredió. Vino hacia mí, me cogió del cuello, nos apartamos y ya nos tuvieron que separar del todo. Como comprenderás, tras eso, yo no quería seguir ahí bajo ningún concepto.” Esto decía Isco en una entrevista que concedió hace unas semanas a Marca, rompiendo su silencio tras varios años.
Seguramente Isco haya tenido en cuenta esto y haya elegido el Villamarín como el destino ideal para reivindicarse, triunfar y callar muchas bocas. Todo respaldado y con la confianza de ser elegido por Manuel Pellegrini, el entrenador que le dio a conocer al mundo del fútbol y que le dirigió durante dos temporadas en lo que fue la mejor época de la historia del Málaga CF, con Isco como estrella.
Se podría decir perfectamente que la confianza y el protagonismo que le proporcionó el chileno le sirvió como trampolín para llegar al Real Madrid y ser reconocido como uno de los mejores centrocampistas del mundo.

Lo cierto es que, el de Benalmádena, lleva desde 2018 a un nivel bajísimo, sin apenas minutos y confianza en el Real Madrid y completamente fuera de forma física. Es un fichaje arriesgado, sí. Pero, el esquema que utiliza Pellegrini es perfecto para Isco, que podría jugar respaldado por dos pivotes como Carvalho, Guido o Marc Roca, completamente liberado en zona de ¾, dónde mejor ha rendido.
Isco pasó el reconocimiento médico de forma muy positiva y se comprometió con los verdiblancos por un año, a la baja y uno más opcional, según objetivos. Su cambio físico es notable y conforme se le ha podido ver en sus primeros entrenamientos, se ve a un Isco feliz, fino y con mucha hambre para afrontar este gran reto.

Por si no fuese suficiente lo comentado, es año de Eurocopa, en el que Isco buscará reivindicarse y volver a ganarse el cariño y respeto de la afición. Está demostrado que Luis De La Fuente no se casa con nadie, y si el malagueño recupera el 70-80% de su top futbolístico, es mejor que la mayoría de los mediocampistas españoles actuales.
Un reto con mayúsculas, repleto de morbo en la capital andaluza y que puede dar mucho que hablar en las próximas convocatorias nacionales si Isco consigue recuperar su nivel.
Imagen principal: @RealBetis.


















