Lo que mal empieza, mal suele terminar. La relación entre Dembélé y el Barça ha sido una montaña rusa que termina de la peor forma para el club catalán. Ahora que el extremo se había convertido en un jugador importante para el equipo y que contaba con la confianza de Xavi, del vestuario y de la afición, decide tirar todo por la borda e irse al París Saint Germain.

La característica más destacable del ‘mosquito’ es su capacidad para el regate. Es muy difícil de defender porque su anarquía y su velocidad le hacen ser completamente imprevisible. Sin embargo, tácticamente no es un futbolista que tenga mucho encaje en el FC Barcelona, fue Xavi quien se aseguró de hacerle un hueco.
La marcha de Dembélé supone una catástrofe económica si sale por los 50 millones de la cláusula de rescisión pactada para el mes de julio. La mitad de ese pago iría para el jugador y su agente, provocando que el club solo reciba 25 millones de euros, cantidad que no permite alcanzar un sustituto de garantías. Por buscarle un lado positivo a su salida, la masa salarial se reduciría unos 17 millones, algo que da un respiro a la planificación económica del Barça.
En lo deportivo, su marcha no es ninguna desgracia. Es cierto que se pierde el futbolista que más regates realizó la pasada campaña en LaLiga (53), pero otros futbolistas como Balde (50) o Raphinha (46) no se quedan lejos de las cifras del francés. Además, tener a Dembélé en la banda significa perder mucho tácticamente, ya que es un jugador que requiere libertad de movimientos para brillar, otros como Raphinha son más disciplinados en lo relativo al orden y la estrategia. Por otra parte, el desequilibrio se cubre con la vuelta de Abde, que la pasada campaña, con 98 minutos más, hizo 59 regates en liga, 6 más que el francés.

En busca de un sustituto para Dembélé:
Para sustituir al ‘mosquito’, el Barça no tiene muchas opciones por dos motivos: no hay muchos jugadores de ese perfil en el mercado y la situación financiera no dará mucho margen de maniobra. El mejor sustituto posible sería Bernardo Silva, no por tener características similares al francés, sino porque conoce el estilo de juego y porque se matarían dos pájaros de un tiro: puede actuar como extremo y puede ser el mediocampista con último pase que tanto busca el club.
Para encajar a Silva, el Barça tendría que cambiar de banda lo que estaba haciendo el año pasado con el cuarto mediocampista. En vez de ubicar a Gavi en la izquierda para que se una al centro del campo, habría que colocar a Bernardo en el flanco derecho y apostar por un extremo con desborde, por ejemplo Abde, en el costado zurdo. Con la llegada del jugador portugués, la secretaría técnica podría centrarse en la última operación: el lateral derecho, donde Cancelo y Fresneda se posicionan como los principales objetivos.

Si fichar al mediapunta portugués no fuese posible, la secretaría técnica puede plantearse la posibilidad de que Raphinha sea el titular y fichar a un futbolista con desborde que pueda hacer de revulsivo, como podría ser el caso de Adama Traoré, que es agente libre y emergería como una opción low cost. De no ser esta opción la escogida, la directiva tendría que estrujarse los sesos en busca de un sustituto en el mercado de transferencias.
Lógicamente, perder a Dembélé supone una baja muy importante para el Barça, en especial por la cifra por la que deja el club, pero no es el fin del mundo. No está de más recordar que el francés es reincidente con las lesiones y Xavi ya sabe lo que es no poder contar con él.
Imagen principal: @FCBarcelona_es.


















