Cuando hablamos del bueno de Ousmane lo hacemos en condicional. Es un futbolista hipotético, no real. Los infinitos «podría»: lo que podría hacer gracias al manejo de ambas piernas, lo que podría ser como futbolista por su arrancada, lo que podría sumar si no se lesionase…
Así que, aunque sea extremadamente complejo, debemos bajar al mundo real y hablar del Ousmane Dembélé que el mundo ha visto en las últimas temporadas en el Barcelona.

En cualquier otro momento el Barça podría permitirse mantener en plantilla a un jugador que apasiona a su entrenador y que es su mayor defensor, pero en la situación actual sería una marcha positiva en lo económico para el club (no en lo deportivo).
También en otro contexto la directiva estaría encantada de vender a un jugador que ha jugado 185 partidos en seis temporadas. Este número no parece excesivamente corto, pero lo mejor es poner los datos en contexto. Dembélé se ha perdido el 42,73% de los partidos que ha jugado a lo largo de su carrera en el Barça. No estaba disponible para sus entrenadores en cuatro partidos de cada 10.

Es cierto que su precio será inferior a su valor de mercado (actualmente 60 millones de euros) y que resulta complicado imaginar que el Barça pueda sacar a un sustituto de su mismo nivel, pero los culés necesitan ingresos y liberar su fair-play financiero para poder inscribir a jugadores.
Todos damos por sentado que los Gündoğan, Romeu o Íñigo Martínez formarán parte de la plantilla, pero a día 1 de agosto el FC Barcelona solo tiene 13 jugadores inscritos en LaLiga.
Además cabe recordar que el Barça ingresará una cantidad mayor al año pasado, cuando se pudo ir gratis y lo convenciste con esa cláusula favorable (50% para el club y 50% para el jugador). En lo económico es una mejor operación de lo que cree la mayoría.

En lo deportivo será una baja importante para Xavi, siendo uno de sus pilares en los momentos que está disponible, y cuya presencia sería muy importante en este Barça de los cuatro centrocampistas que necesitarán a algún atacante que tire desmarque al espacio para aliviar al equipo.
Aún así, esta posible salida será una piedra de toque para el entrenador culé, debiendo resolver problemas en lo técnico de los jugadores mediante lo táctico.
Por todo esto se demostrará en el futuro si su salida fue positiva o negativa para el Barça porque, ante todo, Ousmane Dembélé es culpable hasta que se diga lo contrario.
Imagen principal: @FCBarcelona_es.


















