Griezmann llegó al Barcelona con el pie izquierdo. Su fichaje por el club blaugrana estuvo marcado por su ‘Decisión’ el año anterior con la que anunció que se quedaba en el Atlético una temporada más para intentar conquistar la orejona. Ese giro a última hora no sentó bien al vestuario culé y el francés, un año más tarde, llegó a Can Barça habiendo dejado un mal sabor de boca entre sus compañeros sin ni siquiera haberse enfundado la elástica blaugrana.

Grieznmann se quedaDespués llegaría la batalla legal por descubrir si el jugador había estado intercambiando correos con la entidad culé meses antes de cerrar la operación, todavía con contrato en vigor con el club rojiblanco, y el posterior rifirrafe entre si el Barça tenía que pagar 200 millones por haber estado negociando con el jugador antes de tiempo, o los 120 que finalmente terminó abonando por su cláusula de rescisión. En resumen, del Atlético salió mal y al Barça llegó con la puñalada del año anterior. Quizá una premonición de lo que estaba por venir.

Sin sitio en el Barça: 

Un año después de su llegada al Barça, Griezmann todavía no ha brillado con el conjunto blaugrana porque no tiene sitio mientras esté Messi. El francés está eclipsado por el astro argentino, nunca mejor dicho.

Griezmann Atleti

En el Atlético el equipo entero jugaba para él. No solo era la referencia ofensiva, sino que tenía libertad total de movimientos para bajar a la zona de creación, enganchar desde la mediapunta, o caer hacia la banda, y lo más importante, siempre por detrás de un ‘9’ puro que le hacía el trabajo sucio (Costa). En el Barça ya no tiene ni a Suárez. 

En el conjunto rojiblanco hacía lo que quería en función de su interpretación de lo que demandaba el partido. Y rendía a las mil maravillas, porque entendía como nadie cuándo necesitaba pausar el juego y dar aire a los del Cholo (cada vez que iban ganando 1-0, es decir, casi siempre) o cuándo necesitaba un punto más de velocidad para desatascar el choque. Griezmann eso lo maneja como nadie y el en Atlético era justo lo que necesitaban de él. Por eso llegó a «sentarse» en la mesa de Messi y de Cristiano. Ahora se sienta en el banquillo (o en la grada). 

Griezmann Barça

Sin embargo, en el Barça ese rol lo ocupa claramente Messi y el francés se ve desplazado a un segundo plano que nada le favorece en su juego. Griezmann no rinde bien en la banda desde su etapa en la Real Sociedad, cuando era un extremo puro (más joven y más rápido). Tampoco brilla de delantero, entre otras cosas porque no lo es. Griezmann es un claro mediapunta, un ‘falso 9’ que necesita la libertad de poder moverse en tres cuartos a sus anchas para que él decida lo que quiere hacer en cada partido. Y mientras Messi esté en el Barça, el francés no va a poder asentarse en su sitio. De hecho, lo único que está consiguiendo es ser desplazado por otros jugadores mucho más versátiles como Ansu Fati o Pedri. Y eso, lógicamente, no hace más que mermar aún más su ya maltrecha confianza. 

El Cholo sacó la mejor versión de Griezmann: 

Griezmann & Cholo

El gran culpable de que Griezmann llegara a considerarse uno de los cinco mejores jugadores del mundo hace tan solo un par de años la tiene El Cholo. El técnico argentino fichó a un extremo puro y lo convirtió en un futbolista total capaz de actuar en cualquier posición ofensiva y de dominar todos los registros en ataque. Perdió desborde en el proceso de mutación, pero ganó visión de juego y, sobre todo, gol. Pasó a ser la pieza angular sobre la que giraba todo el juego del proyecto rojiblanco. Se transformó en su Messi.

El factor clave para que recupere su mejor versión:

Griezmann ha mandado dardos públicos con declaraciones del tipo «Deschamps sí que sabe dónde ponerme» cada vez que el jugador rinde con Francia, y no va del todo desencaminado porque, efectivamente, el mayor problema es la posición que ocupa en el campo. En el Barça casi siempre juega de extremo o como mucho alterna la mediapunta o el ‘9’ con Messi o Ansu Fati, pero siempre tiene un rol estático que le obliga a ajustarse a ciertos parámetros como ayudar en defensa o no moverse demasiado de su sitio para no «estorbar» a Messi, y ese es el mayor problema.

Lo que de verdad necesita Griezmann para aspirar a recuperar su mejor nivel es que Messi le deje paso, y eso no va a pasar hasta que el argentino se marche, si es que el francés no lo hace antes. A lo mejor debería de habérselo pensado dos veces antes de salir de un club en el que le dieron todo y, lo más importante, le concedieron ese protagonismo diferencial que otros no le otorgan. 

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