Si algo tiene el Madrid, y más Zidane, es que siempre responden en los partidos importantes. No fallan. No dan opción al rival. Cuando llegan las urgencias todos van a la presión, todos están concentrados, nadie se sale del guion. Son otros, son un equipo ganador cuando no hay margen de error. Y así ha sido esta semana, con tres victorias y un ultimátum a Zidane del que ya nadie se acuerda. El Madrid supera la crisis europea con nota y se sube al tren de la liga. Al técnico francés lo querían echar hace 10 días.

Dominio blanco:

El Madrid entró mucho mejor en el partido, de eso no hay ninguna duda. El Cholo volvió a apostar por su nuevo sistema, un esquema híbrido de 3-5-2 donde Carrasco se viste de todoterreno en el costado izquierdo, pero esta vez, por primera vez, no le funcionó. El Atlético se vio muy superado y no mostraba atisbo de reacción. Tanto fue así que Simeone tuvo que volver al clásico 4-4-2 a la media hora de juego para tratar de frenar la hemorragia de la banda derecha.

El conjunto de Zidane, al igual que en el choque contra el Mönchengladbach, volcó todo su juego por ese costado, donde Carvajal y Lucas Vázquez trenzaron jugadas en ataque que desgastaban al belga y desbordaban a Hermoso. Todo ello, sumado a lo mucho que le costó a los rojiblancos entrar en el partido, acabó en el 1-0 al descanso, sin ninguna aproximación de los del Cholo. El tanto de Casemiro fue el reflejo del primer tiempo. Salto del brasileño entre tres y ninguno a la disputa. Concentración e intensidad fue lo que le faltó al Atlético.

Cambios sorprendentes:

Simeone, como no podía ser de otra manera, no se marchó contento a vestuarios, y tampoco le tembló el pulso para mover el banquillo. Lodi entró por Herrera, Lemar por Felipe y Correa por Carrasco. Giro radical al planteamiento e intento fallido por darle la vuelta al partido. El Atlético mejoró ligeramente y Lemar, que volvió a cuajar una buena actuación, tuvo el empate en sus botas con una ocasión que hace siete días marcó frente al Valladolid, pero lo que llegó fue un gran disparo de Carvajal que puso el 2-0 en el marcador. Visto para sentencia.

Pero ahí no acabaron las sorprendentes decisiones del Cholo. Más bien no habían hecho más que empezar. El siguiente en entrar fue Saúl por Joao Félix, muy poco participativo. Es cierto que el portugués estaba desconectado del partido, pero también es verdad que es el mejor jugador del equipo y que en cualquier momento puede dar un destello. ¿Acaso en el Barça quitan a Messi cuando no está bien? Pues esto es lo mismo. Nadie lo entendió, y el propio Simeone reconoció después del partido que se había equivocado en el planteamiento.

La misma incredulidad provocó su último intento, ya con 2-0, no de volverse a meter en el partido, sino de que el resultado no fuese aún peor. Kondogbia, un medio centro defensivo, entró por Suárez, totalmente desaparecido, a veinte minutos del final. La decisión fue una declaración de intenciones en toda regla: partido perdido y que no nos hagan más daño. El Madrid acabó anestesiando el encuentro y se llevó un triunfo bastante cómodo.


«Quería tener más gente que trabajase en el medio y que el partido no se partiese. Un resultado más abultado del 2-0 era más dañino para nosotros”

Simeone sobre el cambio de Joao


El Madrid se mete en la pelea:

El conjunto de Zidane se mete de lleno en la pelea por la liga y aprieta las cosas por arriba pero el Atlético, con un partido menos, sigue en lo alto de la tabla con tres puntos de ventaja sobre el conjunto blanco, a la espera de lo que haga la Real Sociedad frente al Eibar. No hay duda de que el Madrid se ha subido al tren de la liga con este triunfo, pero los del Cholo siguen siendo claros candidatos. La clave será ver la evolución del Madrid en las próximas jornadas una vez superado el bache de salvar todas las competiciones en una semana. Por su parte el Atlético, que ha encajado su primera derrota, seguirá estando obligado a pelear por el título.

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