Dos posiciones y un abanico de tres (incluso cuatro con Aké) cartas con un rendimiento excelente. Este es el gran y bendito dilema que se le ha presentado a Pep Guardiola al comenzar la campaña —más allá del de todos los años: dónde posicionar a tanta estrella mundial—.

Sin duda alguna, el conjunto ‘citizen’ contó con la pareja de centrales más en forma de la temporada pasada o, al menos, top 3: Dias-Stones. Ahora, el crecimiento de Laporte tras la Eurocopa con España, sumado a su espectacular inicio de campeonato, genera el debate sobre qué dos zagueros deben ser titulares. La competencia es altísima.

Rubén Dias se adaptó a la Premier y a las demandas de Guardiola como anillo al dedo. No obstante, las expectativas no podían ser menos después de pagar 68 millones de euros por un central de 23 años; eso sí, con mucha proyección. Lo que no se esperaba era un asentamiento tan prematuro.

Dias encontró en el campeonato británico un hábitat donde se sintió cómodo desde el principio y desplegó sus enormes cualidades. Ha jugado prácticamente todo desde su debut, se proclamó campeón de liga y la EFL Cup; y ha sido premiado como Mejor Defensa de la UEFA y jugador del año, en Inglaterra, por la FWA (Asociación de Periodistas Deportivos). Guardiola ha ganado con en el luso aquello que, a golpe de talonario, buscaba: solidez y jerarquía.

Junto al internacional portugués estuvo John Stones. Ambos fueron fundamentales para que el Manchester City lograse su séptima Premier League y alcanzase su primera final de Champions. Hace poco mi compañero Rafael Berrezueta hablaba de construir la casa desde abajo. Está claro que el City no es ejemplo de ello; pero, si algo le faltaba al equipo de Guardiola era fiabilidad defensiva. Con Dias y Stones la consiguió.

Dias y Stones celebran un gol
Ruben Dias y John Stones celebran el 0-1 frente al Man. United en las semifinales de la EFL Cup, vía Twitter: @ManCity.

Este 2021, Stones ha demostrado mucho del potencial que enseñó a Europa en el Everton. Tras un rendimiento titubeante campañas atrás, la incorporación de Rubén Dias le sentó fenomenal y recuperó la confianza que le hacía tanta falta. Fruto de ello ha sido su participación en la Eurocopa. Lo más positivo, tanto para el City como para el propio jugador, es la continuidad del nivel de sus actuaciones. Esto propició la suplencia total de Laporte y Aké.

En cambio, a pesar de su desempeño, la situación puede haberse tornado: La Eurocopa es un escaparate que ofrece grandes oportunidades y así ha ocurrido con Aymeric Laporte. Él fue el principal damnificado por el fichaje de Dias, puesto que el momento de la pareja que formó con Stones le lastró a un segundo plano. Sin embargó, Laporte brilló este verano con España y, debido al periodo de recuperación del inglés, le ha dado persistencia a su juego en las primeras jornadas de la temporada.

Su salida de balón se complementa a la perfección con las facultades de Rubén Dias y defensivamente ha manifestado una amplía mejoría. Debido a su positivo protagonismo, los aficionados ‘sky blues’ ven con buenos ojos que el francoespañol prosiga, de momento, en el once. El peso recae sobre Guardiola que, para envidia de muchos técnicos, cuenta con tres de los mejores centrales de la actualidad.


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