La SD Ponferradina ha alcanzado velocidad de crucero y se postula como uno de los conjuntos más en forma del momento en el Grupo I de la Primera Federación. Los bercianos llegan al ecuador de la temporada con sus mejores sensaciones del curso, tras un importante progreso que se ha reflejado tanto en juego como en resultados, hasta postularse como un nuevo pretendiente para el ascenso.

La SD Ponferradina ha ido recortando puntos con la cabeza de la tabla y consolidándose en los puestos de promoción de ascenso justo en el ocaso de la primera vuelta, gracias a la dinámica positiva de los últimos dos meses. En una zona noble repleta de alternativas al trono –Gimnàstic de Tarragona, FC Andorra, Barakaldo FC o Real Sociedad ‘B’-, ninguna se acerca a las actuales impresiones que transmiten los blanquiazules.
Aprovechando que la Cultural Leonesa ha rebajado el histórico ritmo de puntuación con el que comenzó la campaña, Javi Rey ha conseguido dar con la tecla de un equipo que presenta una de las mejores líneas ofensivas de toda la categoría y que ahora abre la veda de un posible duelo leonés en la cima de la clasificación. El preparador orensano ha llevado a la Deportiva hacia una línea ascendente que presenta candidatura a todo.
La palabra más acertada para definirlos sería ‘seriedad’. Han crecido desde los resultados negativos, pasando de ser un equipo plano, entregado y anodino hacia una imagen de dominio, iniciativa y personalidad que explica su alentadora trayectoria. Un cambio de guion que alberga la mayoría de su mérito en el trabajo de Javi Rey y su cuerpo técnico.

La paciencia ha sido la cura de una dinámica que mantenía a la Ponfe en tierra de nadie durante los primeros meses de competición. Era cuestión de confianza en el proceso y en el entrenador -exageradamente cuestionado en los inicios-, para que el puzzle terminara de encajar sus piezas. El engranaje comienza a funcionar como el de un reloj suizo en todas sus líneas.
Los bercianos están creciendo con la seguridad de que este rendimiento puede convertirse en el habitual para la etapa decisiva del curso. Ahora imponen su estilo en vez de ceder sobre el verde: posesión como firma y triangulaciones de altísimo ritmo para someter a los rivales. Con una propuesta ambiciosa en sistema y roles, en el que las posiciones interiores son las virtuosas con balón y el rock and roll se extiende a las bandas.
Los jugadores han captado y adaptado el mensaje de Javi Rey, es cierto que un poco más tarde de lo que hubiese gustado al aficionado blanquiazul, pero a tiempo para no perder la posibilidad de alcanzar el objetivo de regresar a Segunda División. El margen de crecimiento sigue existiendo, pero el equipo va hacia arriba y presenta credenciales con un paso hacia adelante por parte de varios jugadores.

La impecable evolución de Vicente Esquerdo, hombre de confianza del técnico en el CD Arenteiro y principal valedor para traerlo a El Bierzo, en la sala de máquinas de la SD Ponferradina es parte fundamental de la conseguida cohesión entre futbolistas y el planteamiento. El centrocampista alicantino se ha convertido en la extensión de su entrenador en el campo.
La armonía se refleja en el colectivo de un grupo que siempre transmite peligro cuando acechan el área contraria, con un vertical Álvaro Bustos que comienza a recordar a aquel que brilló en la AD Alcorcón y un Álex Costa que se ha erigido como el punta Sub-23 de toda la categoría de bronce con mayor rendimiento -sin contar el talento de los filiales-. Realmente, el equipo no ha sufrido una flagrante falta de gol en estos meses, pero sí de contundencia defensiva.
Imponiéndose como un muro prácticamente insuperable, Germán Nóvoa y Javi Lancho han recuperado la solidez necesaria en la retaguardia como ganadores natos de duelos. Esa fortaleza sin balón es vital para un conjunto que busca defenderse con la posesión y el control, pero que ha tenido que entregarse a un salvador Andrés Prieto, que es probablemente el mejor portero de la primera vuelta, cuando las pizarras se partían en los anteriores encuentros. Ahora, en algunas ocasiones, no ha tenido ni que intervenir.

A todo ello, se unen una pareja de laterales como Thomas Carrique y Álvaro Ramón que resultan absolutamente fundamentales en el avance por las bandas de la Ponfe, tan importante en el esquema de Javi Rey. Ejerciendo casi literalmente como extremos de recorrido completo, son un dúo que completan la columna vertebral de una SD Ponferradina que tiene el potencial para pelear el campeonato.
La emoción se sirve en la mesa de cara a una segunda vuelta donde nada está escrito en la zona norte de la Primera Federación, con una SD Ponferradina que se ha convertido en una máquina muy bien engrasada de la mano de Javi Rey y que se presenta como un nuevo pretendiente para el ascenso. El Toralín espera disfrutar, junto a los posibles refuerzos invernales, de un conjunto que ha llegado a tiempo para luchar por lo más alto.
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