Hay algo que hace único al fútbol. Ese sentimiento de unión y pertenencia de una afición a su escudo. A los colores del equipo de su ciudad. A la herencia de tantos años acudiendo cada domingo a un templo mágico donde reír y llorar con los tuyos. Con tu gente. Con Málaga.

Hace ya más de un año que el Málaga CF perdió una condición privilegiada y ya asumida en las dos últimas décadas por una hinchada a la que los resultados nunca le importaron para animar a su equipo. Porque toda esta gente quiere a su emblema, y les ha visto jugar en Segunda ‘B’, o ahora en Primera RFEF.

Literalmente, como canta en cada partido una Rosaleda abarrotada, incluso más que en los años dorados de fútbol de élite. Eso sí que es lealtad incondicional por parte de una afición inigualable.

Una temporada en la que el Málaga ha contado con el respaldo de su mayor patrimonio en cada campo que ha visitado. En cada cita en La Rosaleda. En cada recibimiento. En cada cántico. En cada aliento.

Recibimiento Malaga CF
Recibimiento de la afición del Málaga a su equipo antes del partido ante el Celta Fortuna. Imagen / Guillermo Bermejo.

Dicen que el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes. Y todos estos fieles lo han demostrado, dando una lección de amor hacia unos colores en el momento histórico más complicado a nivel deportivo de una entidad referencia en el fútbol español. Qué mérito tiene no abandonar el barco cuando se está hundiendo y quedarse para intentar salvarlo. Para defender Málaga.

En Málaga, este año se ha construido algo más que una candidatura al ascenso. En Málaga este año se han puesto las bases de un nuevo proyecto de cantera, centrado en crear y retener talento y preocupado por hacer que sus jugadores quieran estar en este equipo y vean esta temporada como una oportunidad única.

En Málaga este año se ha generado un objetivo común entre club, jugadores y afición que ha terminado uniendo a toda una provincia que jamás se había volcado de esta manera con el equipo de la Costa del Sol.

Para muchos, el fútbol son títulos. Para mí, son imágenes como los recibimientos y los himnos a capela con mosaicos.

Mosaico La Rosaleda Malaga CF
Mosaico de la afición del Málaga en La Rosaleda previo al partido frente al Nàstic. Imagen / Guillermo Bermejo.

Esos momentos únicos que permanecen en nuestra retina para toda la vida y que forjan un sentimiento inigualable que sólo este deporte puede generar entre toda una ciudad unida por una misma causa.

Pase lo que pase, jamás olvidaremos lo que se ha vivido esta temporada en La Rosaleda. Ese sentir malaguista de miles de personas empujando a sus jugadores para lograr un sueño.

El fin está claro, pero el camino recorrido durante todos estos meses ha sido lo más bonito. Para mí, esto es el fútbol. Para mí, esto es el Málaga.

Imagen principal: Guillermo Bermejo.


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