La Selección Española ha conquistado su cuarta Eurocopa de la mano de Luis de la Fuente. Un tipo normal que no tiene Twitch, ni redes sociales, ni dirige los entrenamientos desde un andamio.

Tampoco se enfrenta a la prensa, ni genera incendios innecesarios con todo el mundo, ni busca llamar la atención a toda costa y a todas horas. Todo lo contrario.
Nuestro seleccionador, don Luis de la Fuente, ha dejado toda esa crispación atrás para hacernos campeones de una forma admirable. Y así da gusto.

El triunfo de España en esta Eurocopa es el triunfo del fútbol. Nadie ha jugado mejor, ni logrado mejores resultados. Pleno de victorias, se dice pronto.
Y, lo mejor de todo, desplegando un juego vistoso, pero sobre todo vertical, con el que la selección siempre ha buscado la portería contraria sin cesar.

Atrás quedó el tener la posesión por tener. El parabrisas soporífero que no nos llevó a nada ha dado paso a un nuevo estilo triunfal que nos ha hecho imparables ante las mayores potencias del continente.
La llegada de Luis de la Fuente ha devuelto las convocatorias coherentes, en las que (casi) todos los jugadores en buen estado de forma están citados, en lugar de en sus casas. Ni qué decir tiene que cada uno juega en su posición. Qué cosas.

En cuestión de un año, mientras uno pintaba un calendario de colores para presumir de unas semifinales de la Eurocopa y de una final de la Nations League, con un palmarés envidiable de cero títulos como ‘entrenador’ de la selección, el otro ha ganado las dos competiciones. Por poner las cosas en contexto, dijo. Menos mal que el tiempo pone todo en su lugar.

Hay muchos nombres propios de esta selección que nos han hecho campeones. Para mí, los principales han sido Carvajal, Cucurella, Laporte, Rodri, Fabián, Dani Olmo, Lamine Yamal o Nico Williams. Mikel Merino y Oyarzabal también han sido determinantes, en una Selección con mucha presencia de la Real Sociedad. Pero, sin duda, el mayor artífice de esta hazaña ha sido don Luis de la Fuente.
Un tipo normal que nos ha devuelto la ilusión y que ha unido de nuevo a todo un país en torno a una selección que, en las manos equivocadas, perdió su identidad durante varios años. Ahora, 12 años después, hemos levantado un gran título completando un torneo redondo. Unos se dedican a hacer su trabajo. Otros, a crear problemas.
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