La Cultural Leonesa se ha convertido en uno de los conjuntos a seguir en la Primera Federación. En un cóctel perfecto que mezcla una gran dirección, una identidad de juego y una plantilla de calidad, deja el insuperable sabor de un equipo que hace soñar a su afición y que ya ruge con mucha fuerza en su candidatura hacia el ascenso.

A estas alturas de temporada, todo se define por rachas en una clasificación tan ajustada como la del Grupo I. Sin embargo, aquí no hablamos de los resultados -que están siendo muy buenos, por cierto-, sino del magnífico trabajo realizado y, sobre todo, de las ilusionantes sensaciones que está dejando este equipo sobre el terreno de juego.
Una Cultural Leonesa que el curso anterior pasó de aspirante a la gloria a ‘nominado‘ para el descenso en un abrir y cerrar de ojos, por lo que se mantienen con cautela. Tras una temporada amarga para el conjunto leonés, el verano trajo nuevos aires a un club que se renovaría casi por completo. Tres son los únicos supervivientes restantes de aquella plantilla: Salvi Carrasco, Joseba Muguruza y Kevin Presa.

La gran desbandada exigía un exhaustivo trabajo por parte de la dirección deportiva para reconstruir el equipo y el cuerpo técnico. Raúl Llona era el elegido, en una decisión acertadísima, para tomar las riendas del banquillo leonés tras deleitar a propios y extraños en una excelente campaña con la SD Logroñés. Un técnico con las ideas muy claras y que llegaba de ser la gran revelación.
La apuesta por un modelo de juego y por jugadores que encajaban en este sistema -con casi 20 fichajes–, hacían a la ‘Cultu’ una de las mayores sorpresas en el mercado de fichajes. Construyendo un equipo con piezas afianzadas en la categoría y futbolistas que se están revalorizando a las órdenes del preparador riojano, las expectativas sobre el objetivo real de los leoneses se disparaban a cotas altas.

Tras un inicio irregular donde surgieron numerosas dudas y críticas hacia el equipo en las primeras jornadas del campeonato, la paciencia era necesaria para establecer los cimientos de un equipo súper competitivo. El fútbol gira en torno a que la ‘pelotita’ entre en la portería, y en el caso de la Cultural, no entró hasta el sexto partido.
El estilo de Raúl Llona será reconocible allá donde vaya: atractivo y combinativo. Con una propuesta que no es tan habitual en la categoría, son valientes y dominan con el balón en una estructura donde la presión alta y la salida en corto son los patrones que refuerzan una idea de juego muy consolidada.

El vestuario tiene total confianza en el modelo planteado por su entrenador, que ya no es revelación, sino una realidad. El comandante de un equipo que ha sabido sobreponerse a los problemas de cara a puerta, haciéndose infranqueables en defensa, pero sin perder su reconocible identidad de juego.
La Cultural Leonesa es probablemente el conjunto que más rentabiliza los tantos a favor en toda la categoría. Siendo uno de los equipos menos goleado y que más porterías a cero acumula, evidentemente esta solidez va a hacer que pierdan muy pocos encuentros. La muralla perfecta del Reino de León los ha hecho avanzar a velocidad de crucero, sin parar de sumar.
Sin desmerecer a la gran plantilla con la que cuenta Raúl Llona, cabe mencionar y destacar esa columna vertebral que ha funcionado a las mil maravillas en la escuadra leonesa: Miguel Bañuz, el guardián de la portería; Rodri Suárez, la gran sorpresa de la temporada; Diego Barri, el metrónomo del juego; y ‘Bicho‘, la inspiración de todo el frente ofensivo.
Están haciendo disfrutar a su afición, formándose un grupo fortísimo que va lanzado hacia el sueño de este club centenario: volver al fútbol profesional. Los resultados refuerzan la idea del entrenador, teniendo tan asimilado el modelo implementado hace pensar que les irá muy bien. Si mantienen el ritmo y las sensaciones, lo tienen en su mano.
Imagen principal: @CyDLeonesa.






















