Nos encontramos en una sociedad ampliamente resultadista y que, en gran medida, se guía por el uso de las estadísticas. Un futbolista es mejor que otro si anota más goles, sin importar la influencia que tiene en el juego de un partido. Un equipo es mejor que otro sólo si ha ganado más títulos. Se utiliza una hoja de Excel para sacar conclusiones en lugar de disfrutar del juego, y que estos números sólo se empleen como cualquier otro argumento.

Javier Aguirre corre el peligro de que, para una parte de los aficionados al fútbol, su etapa en Mallorca no se considere un éxito por caer derrotado en la final de la Copa del Rey. Pero, como mínimo, la mitad de las aficiones de LaLiga firmarían cumplir este papel y llegar a una final en la que caes dando la cara ante un equipo superior.

«No, es que no sirve de nada llegar a una final si no la ganas…». Pues claro que sirve. Pregúntenle a cualquier aficionado del RCD Mallorca si hubiese cambiado esa ilusión y todo lo vivido en los días previos porque no ha logrado levantar finalmente el título.

Pregúntenle al aficionado de Osasuna si hubiese cambiado la experiencia de competir una final de Copa como la temporada pasada y la ilusión de poder levantar un título por primera vez en su historia.

El fútbol no se basa exclusivamente en ganar o perder. El fútbol son los momentos que te ilusionan como nada en esta vida y las experiencias que te hace vivir tu equipo. Basarse en ganar o perder es demasiado simplista. Si sólo te importa la victoria o la «derrota», no entiendes lo que es el fútbol.

Aguirre entendió mejor que nadie lo importante que es también saber adaptarte al estilo que representa a cada club. Algunas aficiones prefieren un estilo de juego antes que otros y eso hace que la unión grada-equipo sea total.

Rafa Benítez no logró enganchar a Balaídos porque la afición celeste entiende que el fútbol propio, y más en un año tan representativo como el del centenario, debe ser ofensivo.

Cualquier entrenador que pise el Athletic Club debe entender que no puede realizar un fútbol pasivo y que San Mamés va a exigir una gran intensidad, presión y un juego de transiciones constantes.

Valverde lo entendió a la perfección y esto explica su éxito este fin de semana. Cada club tiene su identidad y cuando logras trasladar lo que ama la afición de un equipo al césped, es el momento en el que ese conjunto será más peligroso y en el que los aficionados estarán más orgullosos de sus jugadores.

Javier Aguirre entendió la importancia de unir a los 11 de campo y a ese número 12, y no lo hace sólo mediante un fútbol intenso, directo y con un carácter algo más defensivo, sino que también fue consciente de la necesidad de adaptar el mensaje.

En Mallorca encontró su hogar como entrenador después de un paso que ya parecía terminado por el primer nivel del fútbol europeo, pero, pese a que sólo vayan dos años desde que aceptó llevar al equipo balear a mitad de temporada, parece un binomio inseparable.

Aguirre y Mallorca, Mallorca y Aguirre siempre irán unidos. La derrota o la victoria es lo de menos. El mexicano ha comprendido lo que sienten los fans bermellones y lo ha volcado en un equipo que ha hecho feliz a todos en las islas. 

Honor a Javier ‘El Vasco’ Aguirre y a unos jugadores que han hecho feliz a su afición durante todo un proceso. Los que se quedan sólo con el resultado final, no aman verdaderamente este deporte.

Imagen principal: Edit Marta Calle.


En ELXIIDEAL tenemos una amplia oferta para insertar la publicidad de tu negocio en nuestra web y redes sociales.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí