El partido más bonito del año en el fútbol español. La cita marcada en rojo en el calendario de todas las aficiones. Sólo dos podían llegar. Athletic Club y RCD Mallorca se veían las caras en la final de la Copa del Rey, edición 2024. Como ya está estipulado desde hace cuatro años, en un Estadio de La Cartuja rehabilitado como sede oficial para este choque tan especial.

Sevilla respiraba ambiente de fútbol desde mitad de semana, convertida prácticamente en un barrio de Bilbao. Las camisetas rojiblancas inundaron la capital hispalense, con la esperanza de que esta vez sí, era la buena.

El objetivo: revalidar el título de copa 40 años después y sacar de nuevo la gabarra. La última vez que pasearon por la ría de Bilbao, en 1984, el Athletic Club logró un doblete histórico (Liga y Copa) y venció en la final del torneo del KO a un FC Barcelona donde jugaba Diego Armando Maradona, en un partido celebrado en el Santiago Bernabéu y marcado por una lamentable tangana final, conocida como batalla campal. Eran otros tiempos, desde luego.

Enfrente, el RCD Mallorca de don Javier Aguirre, los tapados. Sin nada que perder. Hace siete años estaban en la extinta Segunda ‘B’, la actual Primera Federación. Vienen de abajo y muchos de sus pilares del plantel actual pasaron por el barro hasta devolver al equipo balear a la élite.

En ningún caso contemplaban alcanzar cotas tan lejanas en esta mágica competición. Por lo tanto, el partido de hoy era una fiesta para ellos, exentos de la presión que sí arrastraba el Athletic Club. Los más de 20.000 hinchas del Mallorca ya habían ganado, y se hacían notar en uno de los fondos de La Cartuja.

El Athletic Club arrancó el partido imponiendo su juego y dominando con puño de hierro. Los de Valverde monopolizaban la posesión de balón y encontraban los hermanos Williams todo su potencial ofensivo. En los duelos, también eran ganadores.

No obstante, a pesar de su alta presencia en campo contrario, y el tremendo empuje de ‘Los Leones’ desde la grada. El primer disparo a portería del partido, obra de Ruiz de Galarreta desde la frontal, obligó a Greif a la estirada y puso en sobreaviso al conjunto de Aguirre.

El Athletic Club crecía en el partido y remaba hacia la portería rival. No obstante, el Mallorca es un equipo aguerrido que sabe sufrir y se encuentra cómodo en la destrucción, sello de identidad de su técnico.

Prácticamente, a la siguiente acción, sobre el ecuador de la primera mitad, un saque de esquina del cuadro balear derivó en una serie de rechaces dentro del área que la zaga del Athletic Club fue incapaz de despejar, y Raíllo estuvo listo en la frontal para habilitar a Dani Rodríguez y que este mandara un disparo seco al fondo de las mallas de Julen Aguirrezabala. Jarro de agua fría justo delante del fondo de los seguidores del conjunto vasco.

El tanto de Dani Rodríguez no alteró la propuesta de ninguno de los dos equipos. Más bien, la justificó aún más. Al Athletic Club le tocaba intentar superar un férreo muro defensivo de los de Aguirre con el resultado y el tiempo en contra.

A pesar de las incursiones por la izquierda de Nico Williams, que llegó a ver puerta en fuera de juego y a desperdiciar un mano a mano frente a Greif, el Athletic Club chocaba una y otra vez contra la zaga balear. 0-1 al descanso.

Los de Valverde tenían 45 minutos por delante para darle la vuelta al marcador, con un escenario de partido, mientras que el Mallorca de Aguirre se sentía en su salsa y defendía el resultado con uñas y dientes.

Para el Athletic Club, era clave empatar pronto para evitar ser superados por su propia ansiedad y, por suerte para ellos, lo lograron a los pocos minutos de inicio del segundo tiempo. Nico Williams filtró un gran pase al costado izquierdo del área y Oihan Sancet definió al palo contrario a las mil maravillas para igualar la contienda y desatar la locura en el fondo de los seguidores rojiblancos. Empezaba otro partido.

A partir del gol, el asedio del Athletic Club fue total y el segundo sólo era cuestión de tiempo. El Mallorca era incapaz de abandonar su campo y las internadas del Athletic Club por ambos costados eran constantes. A punto estuvo el Athletic Club de culminar una acción técnica escandalosa de Nico, que no encontró finalizador en el pase de la muerte.

El tiempo pasaba y el Athletic Club no lograba reflejar su dominio en el marcador. Cada minuto que pasaba, era aire para un Mallorca instalado en la resistencia que hacía todo lo que podía por sobrevivir. Los cambios de Aguirre aportaron esa gasolina extra al equipo y frenaron las ocasiones del Athletic Club. Como resultado, el partido finalizó con empate a uno y se marchó a la prórroga.

El tiempo extra evidenció el cansancio en las piernas de los futbolistas de ambos equipos y se sucedieron las imprecisiones. El Athletic Club siempre deba esa sensación más de peligro, pero el Mallorca de Aguirre no regalaba nada y seguía remando hacia los penaltis. Lo consiguió.

Sin embargo, a pesar de que el Mallorca celebró alcanzar el punto fatídico, terminó sufriendo la pena máxima ante un Athletic Club que se reencontró con la Copa del Rey 40 años después.

Ficha técnica:

Athletic Club: Julen Aguirrezabala; Óscar de Marcos, Dani Vivian, Aitor Paredes, Yuri Berchiche (Iñigo Lekue); Ruiz de Galarreta (Unai Gómez), Beñat Prados (Mikel Vesga); Iñaki Williams (Muniain), Oihan Sancet (Berenguer), Nico Williams; Gorka Guruzeta (Raúl García).

Entrenador: Ernesto Valverde.

RCD Mallorca: Dominik Greif; Gio González, Martin Valjent (Pablo Maffeo), Antonio Raíllo, José Manuel Copete, Toni Lato (Van der Heyden); Sergi Darder (Morlanes), Samu Costa, Dani Rodríguez (Radonjic); Cyle Larin (Antonio Sánchez), Vedat Muriqi.

Entrenador: Javier Aguirre.

Goles: Dani Rodríguez (0-1, min. 20) // Oihan Sancet (1-1, min. 50) // Penaltis (4-2).

Árbitro: José Luis Munuera Montero.

Estadio: La Cartuja.

Imagen principal: @AthleticClub.


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