Allá por verano, los aficionados a la Primera Federación comentábamos los diferentes movimientos de los equipos en el mercado de verano. Nombres destacados, clubes que apostaban fuerte en busca del ascenso, tapados con el objetivo de alzarse como revelaciones…Y entre esos clubes, hubo uno que sobresalía entre todos: el Zamora.
Una institución que, tras su ascenso a la categoría y permanencia el pasado curso, se movió en el mercado con ambición y ganas de lograr hitos para recordar en su historia. La cosa no empezó bien, pero los rojiblancos han enderezado el rumbo. ¿Por qué? ¿Cómo? Procedemos a analizarlo.
Un verano ilusionante y un inicio inesperado en el Zamora:
17 fichajes para suplir la tantas salidas en el mercado tras un buen año en el fútbol de bronce. Loren Burón desde el Real Murcia, Javi Eslava desde el Mérida, Dani Merchán, Josh Farrell, Luismi Luengo, Jaime Sancho, Athuman, Miki Codina, Carbonell…nombres de altura para reforzar una plantilla llamada a pelear por lo más alto en el Grupo I. Muchísima potencia de juego en el sector ofensivo y polivalencia en el medio y la zaga que poseía, por entonces, Juan Sabas.

La alegría duró bien poco. Tres victorias en 10 partidos, y otrastres3 seguidas frente a Tenerife, Real Avilés y Ponferradina que terminaron sentenciando a los castellanos. La goleada sufrida en Pasarón fue la gota que colmó el vaso y, en ese preciso momento, la propiedad decidió cambiar el inquilino del banquillo despidiendo al técnico y contratando a Óscar Cano, que poseía experiencia en la división al mando de Deportivo de la Coruña y Badajoz, junto a Castellón y Alcoyano, en la extinta Segunda ‘B’, entre otros.
Precisamente las últimas etapas del entrenador no invitaban al optimismo, al menos por lo que comentaban los seguidores de los equipos mencionados. Pero si el fútbol fuera algo robótico, de 2+2=4, como si de una ciencia cierta se tratara…a nadie le gustaría. Como no es el caso, a veces la pelota nos sorprende para bien.

Óscar Cano, la revolución total en el Ruta de la Plata:
En este tipo de situaciones, lo ideal no es volverse loco con cambios de esquema para intentar dar con la tecla. En ocasiones 4-4-2, 4-2-3-1 e incluso 5-4-1 si fuera necesario, han sido los esquemas más utilizados con esta plantilla. ¿La diferencia? Kike Márquez ha cogido aún más galones ofensivos, Miki Codina y su polivalencia haciéndose todo un baluarte defensivo, los atacantes se sienten más ¿liberados? de cara a portería, sin tanta presión…

Con Sabas, 13 goles a favor y 14 en contra en 10 partidos. Con Cano, 13 goles a favor y siete en contra en nueve partidos. La mitad de goles encajados con el nuevo entrenador habla de lo que realmente sucedía en el equipo: confianza en sí mismos y saber reponerse de los golpes, cosa que ahora sí hacen y antes quizás no. Las defensas ganan campeonatos y, sí, seamos sinceros: sería un milagro que el Zamora ascendiera de forma directa. Pero la clave está en dejar cada vez más la portería a cero. Aunque con Sabas se sumó una más que con Cano, no es fácil golear a los zamoranos y venden siempre cara su piel.

Por no hablar de que los delanteros cada vez hacen más cifras: Farrel con tres tantos y una asistencia, Eslava 3+3, Sancho 2+2…no son números buenos, pero antes eran peores. Y todo ello comandado por el líder Kike Márquez, con seis goles y seis pases de gol que ha sido, además, uno de los mejores jugadores de la primera vuelta en ambos grupos.
El Zamora está sexto, a apenas un punto del playoff después de estar cerca de tocar fondo poco allá por noviembre. Se puede soñar con un playoff, aunque no será fácil, pero se puede.
Imagen principal: @ZCFoficial.






















