Cómo empezar… La verdad, es relativamente complicado entender cómo de cambiante es el fútbol de un momento para otro. La AD Mérida, que debutó en la Primera Federación allá por la temporada 2022-2023, ha vivido de todo en la categoría de bronce del fútbol español.
En aquel año terminaron en octava posición, un año después pelearon por no descender con un doceavo puesto y el pasado curso sufrieron la tristeza de caer eliminados en el playoff de ascenso a LaLiga Hypermotion. A pesar de un mal inicio de competición, suman siete de los últimos 12 puntos para salir provisionalmente del descenso. ¿Qué está pasando en el Romano José Fouto?

AD Mérida, un ‘casi’ ascenso que ha pasado factura:
La temporada 2024-2025 quedará para siempre en el recuerdo de los seguidores emeritenses como una de las mejores, sin duda, de los últimos tiempos. Una cuarta posición más que meritoria para un equipo que fue el segundo mejor local del Grupo II con 11 victorias, siete empates y una sola derrota en 19 partidos, y se hizo fuerte para obtener el billete de las eliminatorias de ascenso.

Esta campaña no se entiende sin jugadores de la talla de Carlos Doncel, Juanjo Sánchez, Liberto Beltrán, Javi Eslava, Raúl Beneit, Juan Palomares, Saúl del Cerro, Miguel Carvalho y un sinfín de piezas de su magnitud. Pero aún se entiende menos si quien los potenció, indidivual y colectivamente, fue uno de los mejores entrenadores jóvenes de nuestro país: Sergi Guilló.
Entrenó en las categorías inferiores del Elche CF, asistente en Orihuela CF y Real Murcia, regresó al conjunto escorpión como primer entrenador donde pasó de pelear por la permanencia a clasificar al playoff de ascenso y, gracias a ello, dio el salto de categoría cogiendo las riendas de la AD Mérida.
Un entrenador de vocación claramente ofensiva, acumulando muchos jugadores por delante del balón en los metros finales y potenciando individualmente las fortalezas de sus jugadores. Saúl del Cerro, cedido por el Burgos, terminó siendo uno de los laterales-centrales jóvenes revelación de la temporada. El tridende Liberto-Eslava-Doncel fue de las mejores bazas en ataque de ambos grupos y no hablamos ya de cifras (y eso que Eslava venía de jugar en Segunda Federación con el CE Europa). Cierto es que, a la contra, el equipo sufría mucho y, en más de una ocasión, los rivales le hicieron perder ventajas de dos goles, pero terminaban ganando por el gran trabajo de todo el grupo.

Aquella eliminatoria frente a la Real Sociedad ‘B’ fue dolorosa. Primero, porque no pudieron hacer valer su localía en la ida. Segundo, porque el colegiado de la vuelta en Zubieta fue demasiado localista y provocó uno de los peores arbitrajes que se recuerde en esas instancias en los últimos años. Los romanos fueron merecedores de pasar, pero la realidad es que quien compite en LaLiga Hypermotion son los donostiarras.
Y, como era de esperar, hubo muchas salidas. No porque no estuvieran agusto en Mérida: al contrario. Pero después de la temporada que cuajaron, raro era que no se produjeran movimientos en la plantilla…y el banquillo. Guilló y Liberto a la SD Huesca, Juanjo Sánchez al CD Tenerife, Eslava al Zamora CF, Álvaro Juan al Racing Club de Ferrol, Ganet a Indonesia…Hizo daño, pero no por ello fue inesperado.

Caer y levantarse:
Reemplazar las salidas por jugadores de calidad que hicieran notar, lo menos posible, las ausencias de los futbolistas ‘top’, era misión casi imposible. Pero ahí está el trabajo de la dirección deportiva, que apostó por Fran Beltrán (ex del Marbella FC) como entrenador; retuvo a Carlos Doncel, Luis Pareja, Pipe y Miki Muñoz y, si nos fijamos en llegadas, incorporaron a Juan Artola (Cultural y Deportiva Leonesa), Csenterics (MTK Budapest), Areso (SD Tarazona), Martín Solar (Arenteiro), Javi Lancho (SD Ponferradina), Álvaro García (SD Logroñés) y Gaizka Martínez (Sestao River) entre otros.

Aunque las cosas no estén saliendo del todo según lo previsto, hay que dar tiempo. Todos sabíamos que lo del pasado curso era difícil de repetir. En los días D, cuando la situación es crítica, el equipo da un paso hacia delante y se impone. Así lo hizo frente al Arenteiro y Arenas de Getxo. La otra victoria de la temporada, ante el Barakaldo, fue también de local, por lo que queda claro cuál es el gran debe de la AD Mérida. Frente a la Ponferradina, pese a no sumar los tres puntos y con un gol anulado polémicamente a favor, fueron superiores y desde luego los merecieron, aun teniendo que conformarse con el empate.

¿Que fuera no se gana? Se compite para sacar todos los puntos posibles. Una de las máximas en equipos que pelean por la permanencia, además de hacerse todo lo fuerte posible en casa y que nunca te puedan igualar en intensidad en todo el partido. La puntería de Álvaro García, el crecimiento de Csenterics, la chispa de Raúl Beneit y la regularidad de Carlos Doncel deben hacer de este Mérida un equipo que logre la salvación sin preocupaciones.
Sabemos que, por norma general, en estas categorías la paciencia brilla por su ausencia, pero la AD Mérida ha demostrado en numerosas ocasiones tener cabeza y ser conscientes de lo que significa la estabilidad en un proyecto. Más con la nueva propiedad, que también lo es del Brentford FC de la Premier League. De momento, duermen fuera del descenso y con las buenas sensaciones en los últimos encuentros, para así seguir sumando todo lo posible y acercar al club al lugar que merece.
Imagen principal: @Merida_AD.






















