El Algeciras CF está siendo uno de los equipos revelación de estas primeras jornadas de campeonato. Un derecho ganado meritoriamente gracias a una asombrosa racha de imbatibilidad que lo ha hecho codearse entre los gigantes del Grupo II. Hecho que no es producto de la casualidad, sino del éxito alcanzado por la insólita propuesta rojiblanca: el ‘cuadrado mágico’.
La agónica salvación en la jornada final de la pasada campaña invitaba a un periodo de reflexión en el conjunto del Nuevo Mirador. Los cambios llegaron –desde la propiedad hasta el cuerpo técnico– en uno de los recientes veranos con más movimientos en las oficinas algeciristas. El mercado, en materia de plantilla, se daba un salto de calidad en la mayoría de las posiciones. En definitiva, un buen trabajo general.

Sin embargo, la gran carencia latente en un vestuario tan equilibrado y compensado ha sido la figura del delantero centro. Lolo Escobar, en su labor como nuevo técnico albirrojo, tuvo que reinventarse ante la ausencia de un punta referencia de su confianza. Lo que sería una situación de jaque para muchos, dio origen a un experimento que ha terminado funcionando a las mil maravillas.
El preparador extremeño se ha sacado de la manga un nuevo sistema de ‘doble falso nueve’, la evolución en este fútbol más físico de aquella estrategia que tantos éxitos dio a la Selección. De esta manera, dos centrocampistas pasan a ser la punta de lanza del equipo, originando un esquema único en toda la Primera Federación que sorprende y obtiene lo mejor de cada pieza.

Iván Turrillo y Mario García son la primera línea de ataque y defensa simultánea en una fórmula que los coloca a ellos como las piedras angulares del gran trabajo colectivo de los jugadores. Con una presión agresiva en bloque alto, acumula hombres en el interior –con Èric Montes y Borja Fernández por detrás– anulando a los contrarios en todas las fases del juego que transcurran dentro de ese ‘cuadrado mágico’ corpulento, pero con clase.
Esto resulta en un incordio continuo para las defensas contrarias, tanto para impedir la salida limpia de balón como para provocar errores que desemboquen en peligro –el equipo ya ha anotado de esta manera–. Aunque esto no sería posible sin la solidaridad que demuestran todos los jugadores rojiblancos, liderados por el ‘cuadrado’, en un titánico sacrificio que se extiende durante la totalidad de los minutos de cada encuentro.
El esfuerzo no se negocia en este Algeciras CF, un equipo con carácter, personalidad y tensión competitiva. Nunca se da por perdido ningún balón dividido, el equipo sabe ir al duelo y suele salir victorioso en las facetas del juego donde la calidad no influye. Los rojiblancos han cohesionado un bloque cada vez más difícil de conquistar por los rivales y que comete muy pocos errores de concentración.

Lolo Escobar suele repetir el mismo once de garantías, aunque su magnífica lectura de los partidos promueve los cambios de estilos necesarios en cada etapa del encuentro. Aunque se prefiere dominar la posesión, el equipo plantea un amplio abanico de posibilidades para adaptarse. Puede proponer partidos en bloque alto, al igual que se muestra rocoso en los momentos de mantener la retaguardia –aunque suele sufrir teniendo el marcador a favor–.
También ayuda que la línea defensiva está rindiendo a un nivel extraordinario, asegurando la confianza ciega del resto y siendo un complemento perfecto a la telaraña que plantea el ‘cuadrado mágico’. Lucho García, Juan Rodríguez y Yac Diori son los últimos guardianes de un Algeciras inquebrantable. La implicación de todos es total, tanto los titulares como los que salen de recambio.
Lolo Escobar, junto a una plantilla con mucha voluntad, ha construido un Algeciras CF con las ideas muy claras. La permanencia es el objetivo primordial, aunque este inicio les ha permitido ser un equipo respetado por el resto, con un estilo reconocible y poderoso. Este idilio debe ser el primer paso hacia una temporada en la que los fantasmas del descenso deberían desaparecer mucho antes que la pasada.

Con esta actitud, la afición se siente totalmente identificada con un equipo que suda la camiseta y se deja la piel. A falta de calidad y brillantez, en el Nuevo Mirador siempre se va a aplaudir el esfuerzo. En este caso, es obligatorio quitarse el sombrero ante ellos después de cada partido. Tras todo esto, toca la pregunta del millón: ¿alguien echa en falta a un delantero puro?
Aunque el Algeciras CF se desinfle y conozca la derrota, el espíritu de un equipo luchador no desaparece de la noche a la mañana. A los rojiblancos no le dan pánico las alturas, están cómodos luchando cada semana sin mirar más allá del próximo encuentro. La disciplina persiste en un equipo que avanza con paso firme hacia una campaña ilusionante con uno de los esquemas mejor trabajados de la división.
Imagen principal: @AlgecirasCF.






















