El Real Murcia saca el cargamento de cemento para confirmarse como uno de los candidatos al ascenso directo en el Grupo II de la Primera Federación. El conjunto grana ha ido creciendo a lo largo de la primera vuelta, enmendando errores con un juego mucho más eficaz que vistoso. Todo ello, en una campaña exageradamente igualada en la clasificación y en la que se esperan grandes cosas de los murcianos en la competición.

La falta de acierto de cara a la portería contraria ha lastrado a un equipo que se ha manejado en el alambre de jugar con marcadores cortos. Un riesgo que tanto ha dado como ha quitado a un conjunto que ha llegado a ocupar el liderato durante varias jornadas. En ocasiones, los resultados estaban por encima de las sensaciones y, en otros partidos, han estado por debajo.

Una irregularidad manifiesta en numerosos aspectos de la dinámica de los pimentoneros en los primeros meses de competición. En un planteamiento donde los puntas habituales –Pedro Benito– están destacando más por su gran labor en la presión que por números, esto ha resultado ser insuficiente para un proyecto obligado al ascenso. Es cierto que el Real Murcia necesita poco para generar, pero demasiado para acertar.

Esto se ha traducido en que muchos momentos de superioridad sobre el verde no han terminado por reflejarse en el marcador. Una situación que ha dado un vuelco durante las últimas semanas, en las que parece que la efectividad ha regresado a las botas de los granas. Con un Loren Burón desatado y con veteranos como Juan Carlos Real y Pedro León tirando del carro de las estadísticas, el equipo ha mejorado en este aspecto

La firma de Fran Fernández se ha hecho notar con el transcurso del calendario, una figura de jerarquía en el banquillo y un perfil más que acertado para pelear el objetivo. El técnico ha tenido paciencia en el proceso, y ahora el Real Murcia es un equipo intenso, reconocible y comprometido. Se ha cimentado en una base de hormigón armado para convertirse en, probablemente, el bloque más consistente y rocoso de la categoría.

Las grietas del muro grana que antes pasaban factura en el marcador, parecen haberse rellenado con la consolidación de la pareja Alberto González y Esteban Saveljich en la zaga. El equipo ha conseguido ser capaz de sacar adelante encuentros que se complican o en los que no da la sensación de ser el mejor, gracias a que el plantel se ha convertido en un contundente ganador de duelos con los rivales.

El trabajo y el esfuerzo no se negocian en un Real Murcia que plantea encuentros de ‘pico y pala’, siempre difíciles e incómodos para los contrarios. El hormigón murciano ha llegado a parecer impenetrable, hasta el punto de que el balón parado es de las pocas armas que han podido derribarlo. El repliegue en bloque diseñado por Fran Fernández roza el sobresaliente, siendo, a nivel estructural, uno de los colectivos mejor trabajados.

La consistencia colectiva llega también de la mano del salto de nivel en el centro del campo, con el ansiado regreso de jugadores que se suman a la causa tras largas ausencias. Richard Boateng y Jorge Yriarte -fundamental en la salida de balón y en la libertad de Moha Moukhliss– han traído esa gasolina y energía que se necesitaban para carburar los motores del equipo.  

Piernas frescas procedentes del diseño de una plantilla espectacular, que por historia y presupuesto, no debe fallar de nuevo. Este nuevo equilibrio ha supuesto que el Real Murcia deje de ser una montaña rusa en los partidos, con continuas subidas y bajadas repentinas en el rendimiento que impedían mantener un buen nivel durante 90 minutos consecutivos. La sala de máquinas de superior nivel ha dado el impulso definitivo

El Real Murcia está muy lejos de ser el conjunto que mejor juega y combina con el balón, pese a la calidad técnica del vestuario. Sin embargo, la evolución competitiva que han experimentado los pimentoneros promete que van a ser uno de los equipos que van a luchar por el máximo premio. Tal y como ya se vio en su ascenso con la AD Alcorcón, el plan de Fran Fernández es capaz de llegar a lo más alto sin necesidad de ser vistosos.

Todo comienza a carburar en un Real Murcia que debe romper el ‘techo de cristal’ para comenzar a encadenar numerosas victorias consecutivas. Una trayectoria que sería diferencial en la cabeza de un Grupo II cuya clasificación todavía se niega a estirarse. El equipo ya ha conseguido victorias de mucho prestigio, pero debe seguir dando pasos más hacia adelante. 

La clave pasa por mejorar las prestaciones en un Enrique Roca totalmente entregado, y que esta campaña aloja el ambiente más numeroso y espectacular de la categoría de bronce. De hacerse fuertes en su feudo, el ritmo de puntuación se puede convertir en el de un candidato a campeón, teniendo en cuenta que el botín conseguido lejos del templo grana es casi inmejorable

El Real Murcia de Fran Fernández tiene mucho margen de mejora una vez llegados al ecuador del curso, pero comienza a encontrar los ingredientes para establecerse en la carrera que le corresponde en la tabla por proyecto. El equipo llega al mitad de temporada en disposición a todo, probablemente relanzados con los futuros refuerzos de invierno y confiando en el camino que se está construyendo en su hormigón armado

Imagen principal: @realmurciacfsad.


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