El Algeciras CF ha dejado encaminada su quinta temporada consecutiva en la Primera Federación tras ser uno de los mejores equipos del tramo final de campaña. Los albirrojos han ido evolucionando a lo largo de un calendario en el que han experimentado todo tipo de vivencias. Desde largas rachas de imbatibilidad y alguna dinámica que preocupó al aficionado algecirista, el conjunto del Nuevo Mirador se ha consagrado como un equipo de escuadra y cartabón.
Sacando un rédito excelente de la pizarra del cuerpo técnico, y reflejado también en la figura del segundo entrenador, Millán Fernández, se han convertido en los estrategas más destacados en la categoría de bronce. Más de una doble decena de tantos convertidos a balón parado recompensa la labor analítica que se realiza cada semana de partido y convierte a los andaluces en un rival temible en esta faceta.

Un comodín en términos competitivos que le ha permitido a los albirrojos marcar las diferencias, especialmente para romper la balanza en partidos igualados y con una fluidez del juego que no invitaba a ver goles en jugadas elaboradas. Esto se ha traducido en una suculenta cantidad de puntos a favor que han llegado a raíz de las particulares ‘partidas de ajedrez’ que se dan en estas situaciones.
Con estadísticas en mano, se puede afirmar que prácticamente la mitad de los tantos a favor del Algeciras han llegado desde esta vía, destacando especialmente los números conseguidos en lanzamientos de esquina y las faltas colgadas. Con gran protagonismo del juego aéreo de los tres centrales en el apartado ofensivo –Aleix Coch, Arnau Gaixas y Lautaro Spatz-, la música que sale de las botas de Marino Illescas suele encontrar rematador.

Un fiel reflejo de la influencia que han tenido Fran Justo y su plantilla de trabajo en la continuidad de la entidad rojiblanca en la división. En una temporada en la que se han intercalado dinámicas ilusionantes con sensaciones alarmantes, el intervencionismo del orensano se ha hecho patente con incidencia destacada en las dos etapas del calendario en las que los algeciristas cayeron a puestos de descenso.

Desde un arranque tardío del equipo en la campaña, un final de primera vuelta donde se podía mirar hacia arriba, y un descalabro por el que se encendieron las alarmas en la zona de peligro, el Algeciras ha sabido revertir la última situación a base de trabajo hasta conseguir la salvación virtual. La positiva estela de resultados en los albirrojos desde la abultada caída en Fuenlabrada los podría situar hasta su segunda mejor andadura en el histórico de la Primera RFEF.
El refuerzo de la estructura defensiva y la entrada de nuevos jugadores en la titularidad han servido de trampolín para un equipo que perdió la alegría, la capacidad de finalización y cuya retaguardia se convirtió en un flan. Por supuesto, con decisiones criticables en el ámbito deportivo por parte de un entrenador que llegó a estar cuestionado, el tiempo y la confianza han dado la razón a un club que todavía no sabe lo que es destituir a un entrenador a mitad de curso en esta competición.

En un equipo que basa sus ataques en trazos diagonales hacia fuera-dentro, los hombres de bandas están siendo los principales estiletes del desequilibrio, ensalzando la temporada individual de Paris Adot. Sin embargo, la irrupción de Álvaro Leiva -ya aportando en las dos direcciones del juego- en los últimos meses ha caído como agua de mayo en un conjunto que rara vez deja la portería contraria a cero, pero necesitaba de la calidad diferencial del canterano para resurgir.

La flagrante debilidad que transmitía el equipo ha acabado convirtiéndose en cemento para un vestuario unido y comprometido pese a las adversidades de todo tipo a las que se han enfrentado durante el año. La gestión de vestuario ha sido clave fundamental para sacar rendimiento a una plantilla que ha avanzado muy justa de efectivos, excesivamente mermada y con importantes bajas de piezas titulares.

Un Algeciras reconvertido en tiempo récord al que se le ha reconocido por su fortaleza defensiva durante la etapa decisiva de la competición, que vuelve a dominar posicionalmente y en el juego aéreo -especialmente en ataque-, alabando la jerarquía de Coch. El equipo se ha recuperado en compostura, mentalidad y confianza para confirmar su continuidad en la división impulsados por un balón parado que ha dado vida al histórico albirrojo.
Imagen principal: @AlgecirasCF.






















