Noche mágica en La Cartuja. Atlético de Madrid y Real Sociedad se medían en la cita anual más señalada del fútbol español: la final de la Copa del Rey. Sevilla, como es habitual desde hace varias temporadas, se vestía de gala en pleno mes de abril para recibir a la afición rojiblanca y ‘txuri-urdin’ en un desplazamiento masivo por parte de las dos hinchadas hasta la capital hispalense.

Dos equipos de mucha tradición copera y que llegaban a este paso final tras haber conquistado su último año en 2021: el Atlético, LaLiga. Y la Real Sociedad, la Copa del Rey en este mismo escenario. Un título que, por el contrario, se le resistía a los colchoneros desde el año 2013, cuando lograron vencer de manera histórica a todo un Real Madrid en la primera gran noche de El Cholo Simeone en el banquillo rojiblancos, como inicio de una época dorada para el Atlético.

Y esta también era una noche especial para otro de los grandes protagonistas de esta cita, Antoine Griezmann. Formado En la cantera txuri-urdin, la Real Sociedad fue el equipo que le dio a conocer al mundo como ‘El Principito’, en unos años de pura juventud, cresta rubia y regates por banda que entusiasmaron a un Cholo que apostó por él para terminar de pulir un diamante en bruto que, años después, se ha convertido en su obra cumbre como entrenador. Y hoy, en Sevilla, Antoine cruzaba dos de los principales caminos dentro de su carrera, con la ilusión de estrechar un círculo volviendo a tocar metal con el Atlético ocho años después. Y digo estrechar, porque todavía le queda la joya de la corona. Ya sabéis a lo que me refiero.

La jornada en Sevilla había sido simplemente espectacular. Ambiente de día grande por las calles, fiesta total entre los miles de desplazados, y la ilusión incomparable de valorar el camino recorrido hasta esta última estación llamada La Cartuja para levantar un título tan clásico como este. Porque sí, ‘La Copa Mola’, y mucho. Y ELXIIDEAL también tenía que estar presente en una cita tan señalada, por partida doble y con la ilusión de un torneo que, precisamente, despierta ese sentimiento con creces. Estar aquí también es gracias a esta comunidad que no para de crecer y empujar. Gracias.

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El partido no pudo empezar mejor para la Real Sociedad. Sacó de centro y logró adelantarse en el marcador a los veinte segundos de partido, sin que el Atlético siquiera tocará el esférico. Goncalo Guedes recibió en la esquina del área y puso un centro suave y milimétrico al segundo palo para que Ander Barrenetxea conectara un cabezazo perfecto al fondo de la red y desatara la locura en la grada ‘Txuri-urdin’. 0-1.

Primer gol de la Real Sociedad. Imagen / Jorge San Cristóbal.

A pesar de verse por detrás en el marcador tan pronto, el Atlético no se arrugó ante este contexto y se hizo con el control del juego en cuanto entró en contacto con el esférico. Griezmann pivotaba en modo ‘playmaker’ para oxigenar la circulación y el cuadro rojiblanco volcaba sus ataques por el costado izquierdo, donde Lookman irrumpía con fuerza, en un 1vs1 épico frente a Aramburu. En ese duelo, estaría gran parte del partido.

Y precisamente, por ese costado llegó el empate del Atlético, a la altura del minuto 19 de juego. Griezmann filtró un pase al espacio para Lookman, que recibió en carrera por su banda, y el futbolista rojiblanco armó un disparo cruzado legal para Marrero que besó las mallas de la portería para poner el 1-1 en el marcador.

Tras el empate, el partido se volvió a equilibrar y la Real Sociedad dio un paso al frente, acumulando cada vez más presencia en campo contrario y quitándole la pelota al Atlético de Madrid. El conjunto vasco triangulaba con mucha precisión por dentro cada vez que conectaban Soler, Turrientes y Sucic, mientras que Guedes, Barrenetxea y Oyarzabal aparecían entre líneas para generar superioridad, ante un Atlético que sufría en cada ataque estático de la Real. Tampoco finalizada entre palos, pero el cuadro rojiblanco estaba maniatado y cada vez le costaba salir más de campo propio, ante un Simeone que recurría a Griezmann a la desesperada para darle instrucciones y tratar de cambiar el guion del partido.

Y justo cuando parecía que el Atlético iba a contener el arreón de la Real, el equipo de Matarazzo logró adelantarse de nuevo en el marcador, al borde del descanso, por medio de un penalti claro cometido por Musso en una mala salida, que Mikel Oyarzabal no desaprovechó desde los once metros. 1-2 al descanso.

Gol de Mikel Oyarzabal desde el punto de penalti. Imagen / Jorge San Cristóbal

La urgencia del descanso obligó al Atlético a acelerar tras el paso por vestuarios, acorralando a una Real Sociedad que se defendía sin excesivo sufrimiento de las acometidas rojiblancas. Al equipo de Simeone le faltaba frescura en la toma de decisiones y precisión en el último pase, incapaz de finalizar entre palos, mientras los minutos seguían corriendo en su contra.

Simeone hizo cambios ‘ultraofensivos’, dando entrada a Nico González y Sorloth, en detrimento de Lookman y Ruggeri. Es decir, con una doble punta y Griezmann por detrás (Julián partiendo desde a izquierda) para intentar cambiar el rumbo de un encuentro que cada vez tenía peor pinta para sus intereses. Mientras tanto, la Real se agazapaba en campo propio cerrando todas las líneas de pase, a la espera de cazar una contra que pudiera ser letal para su rival.

A veinte minutos del final, Simeone sustituyó a un Antoine Griezmann algo discreto y a Guliano, para dar entrada a Almada y Baena, en un último intento por quemar cartuchos en busca de un ansiado empate que no llegaba, mientras la angustia se apoderaba de los aficionados rojiblancos, con el final cada vez más cerca.

Y cuando todo parecía perdido, apareció Julián Álvarez, la estrella de este equipo. El jugador argentino recibió en el pico del área tras una gran jugada elaborada del Atlético, y la clavó en la escuadra de Marrero para desatar el delirio en la grada rojiblanca, que otra vez volvía a creer. Todo por decidir en una final de infarto. Y con un Atlético volcado, que estuvo cerca de completar la remontada, el partido se marchó a la prórroga con 2-2 en el marcador.

Julián Álvarez anota el empate sobre la bocina para mandar el partido a la prórroga. Imagen / Jorge San Cristóbal

Con 30 minutos por delante, el partido entraba en su fase decisiva y ninguno de los dos equipos estaba dispuesto a levantar el pie del acelerador. El Atlético, ya con todo el arsenal ofensivo sobre el campo, planteaba un intercambio de golpes total en el que todo podía pasar. Y ya veríamos hasta dónde le llegaba el físico. Mientras tanto, por parte de la Real Sociedad, el equipo de Matarazzo apostaba por algo más de equilibrio y trataba de bajar las revoluciones, pero se veía superado por el ímpetu de quien lo había visto perdido, y ahora quería ganarlo.

Los últimos quince minutos transcrurrieron con un claro aroma a penaltis. Al Atlético no le quedaban fuerzas y la Real, directamente, se contentaba con ellos. Y desde ahí, desde los once metros, la Real Sociedad se proclamaba campeona de la Copa del Rey tras una final para el recuerdo.

Ficha técnica:

Atlético de Madrid: Juan Musso, Nahuel Molina, Marc Pubill, Robin Le Normand, Matteo Ruggeri, Giuliano Simeone, Koke, Marcos Llorente, Ademola Lookman, Antoine Griezmann, Julián Álvarez.

Entrenador: Diego Pablo Simeone.

Real Sociedad: Álex Remiro, Jon Aramburu, Jon martín, Duje Caleta-Car, Sergio Gómez, Beñat Turrientes, Carlos Soler, Ander Barrenetxea, Luka Sucic, Goncalo Guedes, Mikel Oyarzabal.

Entrenador: Pellegrino Matarazzo.

Goles: Ander Barrenetxea (0-1, min. 1), Ademola Lookman (1-1, min. 19), Mikel Oyarzabal (1-2, P.P, min. 43), Julián Álvarez (2-, min. 83).

Estadio: La Cartuja.

Imagen principal: Jorge San Cristóbal.


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