La Selección Española Femenina ha vivido un 2024 muy importante y lleno de altibajos. Después de ganar en verano de 2023 el Mundial de Australia y Nueva Zelanda, el futuro de España parecía estar destinado a cosechar muchos más éxitos. Y así fue más tarde con la consecución de la Nations League. Sin embargo, el batacazo en los Juegos Olímpicos supuso un punto de inflexión.

La consecución del Mundial representó un hito histórico para el fútbol femenino en España. Este hecho también sirvió para reflexionar tras un año marcado por controversias y tensiones en la esfera del combinado español con ‘Las 15’ y más tarde, el caso Rubiales y la destitución de Jorge Vilda. No obstante, el buen fútbol de las españolas consiguió tapar parte del tema extradeportivo.
El 2024 se preveía como un gran año para las, ahora dirigidas, por Montse Tomé. En la Nations League, celebrada en La Cartuja de Sevilla, España mostró su mejor faceta al derrotar a grandes selecciones como Países Bajos y Francia. La imagen de Alexia Putellas, Jenni Hermoso e Irene Paredes como líderes del equipo consolidó la confianza y fue la viva esencia de que el camino y la lucha habían merecido la pena.

Este triunfo dio a España acceso directo a los Juegos Olímpicos, un escenario donde se esperaba que las futbolistas acumularan más éxitos en el ámbito internacional en su primera participación histórica. A pesar de la vuelta de Patri Guijarro y las grandes actuaciones de Aitana Bonmatí y Alexia Putellas, el equipo español no logró rendir al nivel esperado.
España cayó ante Brasil en semifinales y contra Alemania en la final de bronce, por lo que dejó a España sin la posibilidad de optar a una medalla. Tras esta caída, surgieron interrogantes sobre la dirección del equipo y la capacidad de Montse Tomé como seleccionadora. La falta de contundencia defensiva y la baja fluidez en el juego llevaron a cuestionar si la selección estaba en crisis.

No ayudaron a disipar las dudas los empates ante Canadá e Italia, que evidenciaron que España tenía que cambiar algunas cosas para recuperar su mejor versión y volver a ser la selección temida por sus rivales meses atrás. La última convocatoria del año de Montse Tomé generó nuevos debates. La decisión de dejar fuera a algunas jugadoras consideradas pilares del vestuario, como Misa Rodríguez, Irene Paredes y Jenni Hermoso, no pasó desapercibida y aumentó la presión sobre España.
La nota positiva fue la convocatoria de Claudia Pina, que llevaba meses llamando a la puerta del regreso a la Selección tras sus grandes partidos con el Barça. Su actuación en las últimas citas con el ’10’ a la espalda fue relevante, anotando dos goles en dos partidos, dando un golpe en la mesa para volver a ser fija con España.

El debut de Maca Portales llegó en este parón, quien se presentó como una auténtica ‘9’ de área y que puede aportar un perfil interesante para España. La combinación de experiencia y juventud puede ser buen camino para prepararse para la Eurocopa del próximo verano. España consiguió victorias contundentes ante Corea del Sur (5-0) y Francia (2-4), para cerrar así el año con un buen sabor de boca, recuperando la confianza y mostrando la versión que les llevó a triunfar en el Mundial y la Nations League.
El 16 de diciembre de 2024 será una fecha clave, ya que España conocerá a sus rivales en la próxima Eurocopa. Un torneo que se espera que sea de mucho nivel y sea la muestra de que el fútbol femenino sigue creciendo. España ya tiene el foco puesto en su próximo reto, mientras las expectativas crecen y las preguntas se multiplican.
¿Será 2025 el año en el que la Selección Española Femenina levante su primera Eurocopa?
Imagen principal: @SEFutbolFem.






















