Entrar a un terreno de juego por primera vez es algo que no se olvida. Dar tus primeros toques, jugar con nervios tus primeros partidos o conocer a tus compañeros de equipo. Es una sensación especial para los que aman el fútbol.
La mayoría de niños desde muy pequeños eligen el fútbol para hacer deporte, disfrutar y hacer amigos. Y por esta pasión nace el sueño de tantos chicos por ser futbolistas y llegar a la élite.
En el caso de las niñas es más difícil, pero hay que decir que esto va cambiando poco a poco. Las 23 futbolistas españolas que están en el Mundial femenino no han podido disfrutar del fútbol con chicas en su infancia.

Ni yo misma, que incluso soy más joven que la mayoría. Ninguna tuvo referentes ni sabía que podía soñar con dedicarse de mayor al fútbol. Todas dieron sus primeras patadas a la pelota rodeadas de chicos. Esto ni mucho menos es malo, pero tiempo atrás era algo que no se veía como un hecho normal. Era jugar por pasar el rato.
Podías llegar a pensar: «Quiero ser como Messi o Cristiano. Quiero ganar la Champions». Se te podía pasar por la cabeza, pero parecía algo inalcanzable. ¿Cómo vas a poder hacer lo mismo que ellos si no habías visto nunca a una mujer en la tele jugando y ganando? Eso mismo reflexionaba yo cuando era pequeña.

Quizás alguna más joven tuvo la suerte de poder algún vídeo en YouTube de ‘refilón’ de alguna jugada de una futbolista muy increíble grabado con baja calidad. Una de las primeras jugadas que recuerdo fue aquella de Alexia en la final de Copa de 2013, donde ya empezaban a llamarla ‘la Messi del fútbol femenino’. No podían compararla con ninguna otra mujer, obviamente.
Yo nunca soñé con poder ser futbolista. Ni Alexia Putellas. Ni Jenni Hermoso. Y menos Irene Paredes. Esta última ya ha hecho historia, disputando todos los partidos de los tres Mundiales que ha jugado España. Ellas crecieron sin referentes femeninos, pero se están convirtiendo precisamente en esto. Se han labrado un camino gracias a su esfuerzo y derribando todos los impedimentos posibles del camino.
Y mejor no hablemos de Vero Boquete, Natalia Pablos, Sonia Bermúdez… Futbolistas españolas que no han dudado en alzar la voz por el cambio y que en el camino han sufrido insultos y vejaciones en su entorno para luchar por erradicarlo. Su principal objetivo era lograr la igualdad para que las futuras generaciones pudieran luchar por tener esto: sueños.

Ganar el Mundial femenino significa mucho más que un título:
Este domingo España disputará la final del Mundial femenino a las 12:00 horas. No es casualidad lo que se ha conseguido. Llevamos años diciendo que esta es la mejor generación de jugadoras de España y que estaba desaprovechada. Aquí está la prueba de ello.
Faltan varias de las mejores futbolistas del mundo y aún así estamos en la final ante una gran selección como es Inglaterra. Pase lo que pase no nos debemos conformar. Hay que seguir exigiendo mejoras para que esto no sea cuestión de suerte o algo pasajero.
Espero que esto sirva para avanzar. Que no tenga que haber huelga de futbolistas al inicio de la liga. Que no haya denuncias por impagos ni incumplimientos de contratos del salario mínimo (aún con cantidades ridículas). Que no se sigan aprovechando de las futbolistas. Que haya una estructura sólida. Y sobre todo que podamos hablar tan solo de fútbol sin tener que reivindicar continuamente unos derechos mínimos. Las futbolistas españolas se han ganado el respeto hablando en el campo.

En este Mundial femenino, independientemente del resultado, celebro el cambio reflejado en el campo y sobre todo en las calles de todo el mundo. Es un orgullo ver como los partidos acaparan las portadas de periódicos o abren los telediarios. Como las futbolistas firman autógrafos y se hacen fotos. O la ilusión de los niños y niñas cuando su ídola le regala su camiseta.
Qué bonito es ir por la calle y ver que la serigrafía de la camiseta es de una futbolista. O como las ciudades han puesto pantallas gigantes en toda España para vivir esta cita histórica. Se ha demostrado que una mujer puede ganar el Balón de Oro o el Mundial. Ahora el fútbol sí puede decirse que es una profesión para las mujeres. Es muy especial poder vivir parte de este cambio.

España está en la final del Mundial femenino y luchará por conseguir un trofeo histórico. Y ojalá se traiga la estrella de vuelta a un país que parece perder la ilusión por el fútbol en muchas ocasiones. Sin embargo, inconscientemente, la Selección ya ha conseguido el premio más grande. Otorgar la licencia para soñar a las niñas que dan sus primero toques en el césped.
Las 23 jugadoras ya son referentes e historia del fútbol femenino. Sin olvidarnos de todas aquellas que lucharon para que hayamos llegado hasta aquí. El fútbol no para de demostrar que tiene el poder de cambiar a la sociedad.
Imagen principal: @SEFutbolFem.



















