El FC Barcelona sigue demostrando que es el mejor equipo del mundo tras conseguir el póquer de títulos. El último trofeo que ha levantado ha sido la Champions tras ganar al Lyon en una increíble final disputada en San Mamés. Una final que tuvo a una protagonista muy merecida: Alexia Putellas.

Alexia Putellas volvió a demostrar que es una jugadora esencial en el conjunto azulgrana. La jugadora lleva un par de años complicados y con muchas dudas tras su lesión de ligamento cruzado. Sin embargo, no ha parado de luchar para volver a su nivel y todo parece volver a la normalidad poco a poco. Esta temporada ha anotado 11 goles y ha repartido cinco asistencias.

La capitana azulgrana nunca se ha ido. Siempre ha estado cerca de su equipo de una forma u otra. En su regreso de la lesión, Alexia ha mostrado una versión más madura de sí misma y disfrutando cada minuto sobre el césped.

El amor que tiene Alexia al Barça es infinito. La centrocampista renovó antes de la final de la UWCL con el equipo de su vida hasta 2026. Había muchas dudas y mucho runrún por parte de los medios de comunicación, pero Alexia nunca ha dudado.

Nadie se merecía más un final de cuento como el que vivió Alexia en San Mamés. El Barça iba ganando la final de la Champions ante el Lyon por un gol a cero gracias a un tanto de Aitana Bonmatí. El partido estaba abierto y todo podía pasar.

En la grada, todo el mundo se preguntaba cuándo entraría Alexia Putellas al campo. La jugadora es uno de los grandes focos del equipo, aunque no está siendo titular indiscutible en los últimos partidos. Sus últimos encuentros disputados dejaron muy buenas sensaciones, pero tuvo que esperar su momento desde el banquillo.

La capitana azulgrana entró al terreno de juego en el descuento de partido. Lo que nadie se imaginaría es que pondría patas arriba la final cuando más sufría el FC Barcelona. En apenas cuatro minutos, marcó el gol de la sentencia, se llevó una tarjeta amarilla y dejó una imagen para la historia. Justicia poética, sin ninguna duda.

Alexia se sacó un zurdazo dentro del área hacia la meta defendida por Endler para dar aire a su Barça ante su ‘bestia negra’. Su celebración es una secuencia que derrocha amor puro y emoción. Seguro que se le vino algún flashback de todo su camino hasta llegar a estar ahí. Sentir que vuelve a ser importante.

No se lo pensó dos veces y se quitó la camiseta con rabia. Acto seguido, hizo una reverencia a la grada, donde estaba su afición que llevó en volandas al equipo en todo momento. Mientras tanto, Lucy Bronze sostuvo su camiseta mostrándola a la grada y dejó una fotografía que ya es historia. El final parecía estar escrito.

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Si hay una jugadora que se merecía marcar ese tanto, esa era Alexia. El gol fue un sinónimo de liberación y significó mucho más que una sentencia. Su gol fue una manera de mostrar que Alexia Putellas nunca se ha ido.

Es normal que derrochase una felicidad inmensa tras el partido. Y cuando llegó el momento de alzar la Champions hacia el cielo de San Mamés, lo hizo con los ojos cargados de ilusión y emoción. Como si fuese el primer título que levanta, pero ya son tres trofeos europeos los que lleva.

Alexia Putellas es una inconformista y seguirá luchando por volver a ser indiscutible. A todo el mundo le gustaría tener a una jugadora así, siendo un ejemplo dentro y fuera del campo. Que ganase el Balón de Oro en 2021 y 2022 es una muestra más de todo su sacrificio y esfuerzo.

Los finales de cuento también existen en la realidad para quién los merece, si no, que se lo digan a Alexia Putellas.

Imagen principal: @FCBfemeni.


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