El Heliodoro Rodríguez López se vestía de gala para una jornada 21 con aroma a cita histórica. CD Tenerife y Real Madrid Castilla se citaban en un recinto capitalino con todo el papel vendido, registrando la mejor entrada de la temporada bajo un guion de hierro: el de un líder que ha convertido su estadio en un fortín inexpugnable. Desde aquel lejano ocho de noviembre ante el Bilbao Athletic, nadie ha conseguido llevarse un botín de la isla, una racha que los de Álvaro Cervera pretendían blindar ante un estadio a reventar.

Los números del representativo antes del pitido inicial eran de otra categoría: 47 puntos que lo encumbran como el líder más autoritario de la Primera Federación. Sin embargo, enfrente emergía un Castilla en puestos de playoff. El conjunto blanco, ahora bajo el mando de Julián López de Lerma tras la reciente promoción de Álvaro Arbeloa, aterrizaba en Tenerife con 32 puntos en la cuarta plaza. Un examen de madurez para el líder ante 17.000 gargantas y un filial que buscaba romper la imbatibilidad del templo blanquiazul.

Tras el respeto hacia las víctimas de los accidentes ferroviarios, dio comienzo la disputa sobre el tapete de un Heliodoro que presentó la mejor entrada de la temporada sin lugar a dudas. Tras un minuto algo trabado, donde el filial merengue detuvo un par de intentonas locales, llegó la recompensa en el cuarto minuto de juego: una internada por el centro de Jesús De Miguel y posterior cesión a Enric Gallego pilló por sorpresa a la defensa madridista.

El ’18’ del Tenerife disparó mordido, estrellando el esférico en el poste derecho del marco, y dicho rebote fue convertido por el detonador de la jugada. Un De Miguel que a pesar de su mala racha no pierde el olfato goleador y se colocaba con diez tantos como el pichichi del conjunto tinerfeño.

Pasada la media hora de encuentro se desató la locura tras el tanto inicial: dos contraataques perfectos orquestados desde el orden que tanto gusta a Cervera, sirvieron para aumentar a tres la renta en el electrónico. Uno de ellos se coló indirectamente mediante la testa de Enric. Con ello antes del descanso, el resultado estaba prácticamente visto para sentencia.

La superioridad blanquiazul sobre el filial blanco se tradujo constantemente en ocasión tras ocasión, no dejando respirar al rival. Más tarde, los de Julián López recortaron distancias en el marcador con una gran jugada combinativa dentro del área que dio oxígeno a los suyos demostrando que todavía tenían algo que decir.

La recta final del primer tiempo estuvo marcada por la presencia del FVS. El colegiado, tras cinco largos minutos de revisión, decretó una dudosa pena máxima de Aitor Sanz sobre Loren Zuñiga. Cuando la parroquia chicharrera veía ya la ventaja reducida a tan sólo un tanto, apareció una mano salvadora de Dani Martín, que desvió el lanzamiento de manera espléndida para mantener las dos dianas que separaban a ambos conjuntos del empate. Con casi diez minutos sobre el 45, los equipos marcharon a vestuarios en medio de protestas por parte de miembros del banquillo madridista, que fueron acalladas sin mucho esfuerzo.

A la salida de vestuarios, los visitantes pusieron el 3-2 en el marcador en un partido marcado por la locura, tras una gran jugada por banda derecha convertida por Loren. El tramo posterior avanzó sin goles pero con un ritmo y nivel frenéticos mostrado por ambos conjuntos. Álvaro Cervera movió la pizarra y dió entrada a Noel López y al recién llegado desde Unionistas, Gastón Valles

Calma tensa. Es la definición perfecta de lo que fue la segunda mitad, aunque con un dominio y poderío ofensivo local a la altura de sus mejores galas. Las pocas interrupciones que hubo fueron, o bien por revisiones solicitadas por los banquillos que terminaron en nada o por infracciones que tardaron en reanudarse.

La recta final del encuentro estuvo marcada por un instante: la expulsión de Joan Martínez. Ese fue el catalizador de los minutos finales para un Castilla que con uno menos sobre el césped dificultó en gran medida sacar un punto de la isla. Si tres goles parecían pocos, Gastón Valles también se sumó a la fiesta desde los once metros, que con sosiego definió al palo corto sutilmente, para culminar una goleada para el recuerdo de las 17.000 gargantas que en volandas animaron sin parar durante más de cien minutos de juego. 

Con el pitido final, el Tenerife aumenta a 12 puntos la distancia con su más cercano perseguidor, el Celta Fortuna y alcanza la cifra récord de 50 puntos en lo más alto de la clasificación del Grupo I de Primera Federación, contando ya las jornadas para cantar el alirón. Por su parte, el Castilla continúa con 32 unidades al término de la jornada y se mantiene en los puestos de playoff una semana más.

Ficha técnica:

CD Tenerife: Dani Martín, David Rodríguez, León, De Miguel, Nacho Gil, Landazuri, Fabricio, Aitor Sanz, Enric Gallego, César, Dani Alassan.

Entrenador: Álvaro Cervera.

Real Madrid Castilla: Fran González, David Jiménez, Valdepeñas, Yañez, Manuel Ángel, Loren Zuñiga, Palacios, Cestero, Joan Martínez, Diego Aguado, Thiago Pitarch.

Entrenador: Julián López de Lerma.

Goles: Jesús De Miguel (1-0, min. 3), Alassan (2-0, min. 18), Enric Gallego (3-0, min. 22), Loren Zúñiga (3-1, min. 42), Palacios (3-2, min. 47), Gastón Valles (4-2, p. min. 94)

Estadio: Heliodoro Rodríguez López.

Imagen principal: @CDTOficial.


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