La UD Ibiza es uno de los equipos que mayores expectativas está reuniendo de cara a la nueva temporada. Con un mercado de fichajes que supera lo extraordinario, el punto diferencial que podría aupar a los ibicencos por encima de otro favorito como el Real Murcia se encuentra en su entrenador. Hablamos de Guillermo Fernández Romo.

Romo llega al conjunto celeste con el desafío de añadir un nuevo ascenso a Segunda División a su palmarés como técnico. El madrileño ya forma parte de la corta historia de la Primera Federación, al devolver al Racing de Santander al mapa del fútbol profesional hace dos temporadas. Un hito que se podría repetir con los recién descendidos de Can Misses.

En esa campaña como entrenador verdiblanco, los santanderinos arrasaron siendo campeones muy holgadamente en un grupo con el RC Deportivo y el Racing de Ferrol. El equipo de Fernández Romo alcanzó la cifra de 82 puntos -sumando seis meses sin conocer la derrota-, siendo el récord de puntuación vigente hasta el día de hoy.
Este es el gran aval de uno de los preparadores con mayor renombre en la categoría de bronce, y de manera merecida. Siendo tan joven y con una trayectoria corta pero mayormente exitosa en los banquillos -rozó otro ascenso a Segunda con el Cornellà-, parece ser el elemento perfecto para que la UD Ibiza se postule como la gran candidata al ascenso directo.

Una de las facetas de Romo es su gran implicación en la construcción de las plantillas. Respaldado por el gran poder económico de los celestes, el técnico ha tenido plenos poderes de mando y decisión en el ‘nuevo Ibiza’. La firma del madrileño se ha hecho notar con la incorporación de varios jugadores con los que consiguió el éxito en Santander, rodeándose así de figuras de confianza y calidad.
Unai Medina, Pablo Bobadilla, Fausto Tienza, Cedric Omoigui y Patrick Soko son los miembros de la ‘cuadrilla verdiblanca’ que ya conocen lo que es ser campeón en Primera Federación con él. A todo ello hay que sumar los fichajes ‘top’ de Obolskiy, Álex Gallar, Alberto Escassi, Rubén Díaz o Roberto Olabe. Sin embargo, esto no asegura que el destino del cuadro ibicenco vaya a ser el mismo que los de Santander.

Con Fernández Romo no vamos a hablar de un Ibiza vistoso, pero sí muy eficiente. El gran trabajo del técnico en el aspecto defensivo asegura una base férrea sobre la que aprovechar la calidad individual que se tiene desde mediocampo hacia arriba, aunque bastante plano en la construcción para el bloque que se tiene. En las segundas vueltas es donde más rinde con diferencia.

El potencial de este club es bárbaro y encaja como anillo al dedo tras lo que ya vimos en su Racing campeón -aunque luego en Segunda no funcionó-. Por mera calidad, se puede confiar en individualidades puntuales, aunque no siempre vaya a salir el mismo lado de la moneda como allí. El trabajo de cohesionar y crear un ‘equipo’ de verdad es vital si se quiere ser realmente diferencial.
Aunque la base es prácticamente inmejorable y sobre el papel es bastante superior a la mayoría, sería un error confiar en que se van a recoger los mismos frutos con los mismos recolectores. Romo es muy buen entrenador, pero tienta demasiado a la suerte respaldándose en la propia inercia de una plantilla repleta de quilates. Si consigue engrasar la máquina ofensiva, probablemente volverá a arrasar con su nuevo ‘Racing 2.0’.
Imagen principal: @ibizaud.






















