El mercado de fichajes comenzó el primero de julio en España, pero para el Celta ya llevaba un tiempo en movimiento.

El 23 de marzo, Carlos Mouriño dijo lo siguiente sobre Gabri Veiga, uno de los futbolistas más valiosos de la plantilla: «Bajo ningún concepto queremos venderlo, pero también os digo que nos lo van a comprar y ahí no podemos hacer nada». En un momento dulce para el jugador y para el club, el presidente le colocó el cartel de «se vende» al crack de O Porriño.

La directiva celeste se encontraba demasiado ocupada frotándose las manos al pensar en los billetes que iban a llegar a las arcas a cuenta del joven y se olvidaron de ponerse a planificar el fichaje de un sustituto de garantías. Así que, con el mercado cerrado, Benítez no tiene el centrocampista que tanto necesitaba, pese a ser, posiblemente, la incorporación más necesaria.

Veinticuatro futbolistas se movieron alrededor del Celta:

Es cierto que el club tenía bastantes necesidades esta temporada y la gran mayoría se han cumplido, pero quizás no convencen lo suficiente. En la portería llegó como agente libre Vicente Guaita que, pese a que es un buen guardameta, tiene 36 años (37 en enero) y no ofrece un gran salto de calidad. En la zaga, el Celta se reforzó con Carl Starfelt, que está dando un gran rendimiento; Manu Sánchez, que parecía estar por detrás de Cervi hasta la lesión del argentino; y Mihailo Ristic.

El centro del campo es la zona más endeble de la plantilla, con un Tapia en una situación complicada, Fran Beltrán, Luca de la Torre, los jovencísimos Swedberg y Sotelo, así como la única incorporación para la parcela: Carlos Dotor, sin experiencia en Primera División.

Por último, el ataque es la zona más completa. En la banda izquierda están Bamba, un fichajazo a coste cero; y Cervi, que tiene pinta de que volverá al extremo; en el costado diestro están Carles Pérez, que llegó este verano en propiedad, y el joven Miguel Rodríguez. Aspas, Larsen y el recién llegado Douvikas, máximo goleador de la Eredivisie holandesa la pasada campaña, completan la delantera.

En lo relativo a las salidas, la directiva celtiña consiguió 56,20 millones de euros, según Transfermarket, a través de traspasar a Gabri Veiga (40 millones); Orbelín Pineda (6,50 millones); Javi Galán (5 millones), Gabriel Fernández (3,20 millones) y Rubén Blanco (1,50 millones). Además de los mencionados, mediante finalización de contrato y cesiones, abandonaron la disciplina otros doce futbolistas.

El balance económico es positivo: 56,20 millones entraron en las arcas y 25,20 salieron. Sin embargo, siendo el año del centenario y teniendo en cuenta el apoyo del público, la ocasión merecía un mayor desembolso, así como completar la plantilla con un buen fichaje para el centro del campo.

Imagen principal: @RCCelta.


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