Víctor Narro es uno de los jugadores que mayor rendimiento está regalando esta temporada en la Primera Federación. Un nombre de campanillas en la tercera categoría, al que se le echaba en falta como hombre importante de un proyecto aspirativo y que, en esta campaña, está dando un contundente golpe sobre la mesa siendo una pieza fundamental en el frente ofensivo del Gimnàstic de Tarragona.

Una flecha diagonal que marca las diferencias en campo contrario y es formidable cuando siente confianza. En la competición, ya dejó huella tanto en Valladolid como en Baleares, con pasos más espesos por el Deportivo y Lugo, mientras que ahora es un argumento clave de la misión grana. En esta división, los jugadores son contextos y el mallorquín de 25 años ha encontrado el adecuado para brillar a lo grande en el Nou Estadi.
El ‘míster asistencias’ de la Primera Federación -está a punto de convertirse en el máximo asistente histórico de la categoría- se encuentra en un estado de forma superlativo. Con un perfil de atacante muy ofensivo, Víctor Narro acelera el juego con sentido y rompe líneas tanto en transición como en combinación. Su dominio de la pierna zurda lo hace ser uno de los mejores de la competición a nivel técnico.

Dinamismo y potencia lo definen, mientras se luce a lo largo de toda la frontal del ataque, ya sea por derecha, izquierda o posiciones interiores. Inicia y acaba jugadas, marcando a la perfección los tiempos de las acometidas, con su capacidad de conectar con los compañeros a través de sus asociaciones con precisión de cirujano. Una conexión que casa como anillo al dedo junto a otro ‘diferente’ como Pablo Fernández. También tiene buen disparo de primeras.
Es la verticalidad y el desborde de un frente de altos quilates en el conjunto tarraconense. Un futbolista finalizador, que influye especialmente en los últimos segundos de las jugadas. Siempre deja su huella, acostumbrando a alejarse de la línea de cal para distinguirse por el interior y hallar el espacio para el último pase. No es un extremo que busque la profundidad del campo ni el uno contra uno, es un banda con mentalidad de mediapunta.

De cara a lo que se está viendo esta campaña, Víctor Narro ha corregido un excesivo individualismo que, a veces, le lastraba en conducciones demasiado largas. Rodeado de jugadores de buena talla futbolística como en la plantilla del Nàstic, tiene una amplia gama de opciones para poder asociarse con mayor antelación. También ha crecido en cuanto a visión periférica de las jugadas.
Es de esos futbolistas ‘tocados por una varita’ que pueden decidir encuentros por su cuenta y con la calidad para liderar a un equipo que debe pelear por el ascenso. Individualidad sobresaliente a la que ha sabido combinar con el colectivo. Ha vuelto esa versión ‘estrella’ que se vio en el filial pucelano, pero ahora, relanzado por las ambiciones de la entidad grana.

Dani Vidal ha encontrado a esa chispa que acelera revoluciones, adaptándolo en los dos costados del verde y logrando que muestre la versión más cercana al mejor momento de su carrera. Víctor Narro está llamando a las puertas de categorías superiores de seguir así. Un lujo de jugador, que ha resultado en una apuesta acertadísima de la dirección deportiva y del que se esperan grandes actuaciones en esta ilusionante segunda vuelta.
Imagen principal: @NASTICTARRAGONA.






















