¿Hay alguna mejor forma de celebrar el regreso de LaLiga que con un derbi sevillano? Por fin, después de tres meses eternos el mejor fútbol del mundo está de vuelta. Por delante un mes y medio de locura en el que se decidirá el futuro de todos los equipos. Con el ambiente enrarecido al no contar con el aliento de la grada, el Sevilla afronta este sprint final con la clasificación para la Champions entre ceja y ceja, una de las batallas más apasionantes en lo que resta de temporada. Por su parte el Betis, la irregularidad en equipo hasta el momento, necesita sumar de tres en tres si quiere tener opciones de pelear por la séptima plaza. La espera ha sido larga, pero por fin hemos visto la luz al final del túnel. The Show Must Go On.

El partido arrancó con el guion esperado: el Sevilla, con un juego más vertical, trataba de trenzar jugadas de peligro con Oliver Torres como eje principal. El Betis, al contrario, tenía mucha menos prisa por buscar la portería rival y optaba por una elaboración más pausada. Poco a poco el Sevilla comenzó a plantarse en campo rival, impulsado por Munir y Ocampos en los extremos para conectar centros laterales buscando a De Jong. El Betis, hasta el momento, era incapaz de encontrar a Fekir, Canales o Aleñá en tres cuartos para iluminar el camino, ni a Borja Iglesias en la punta de ataque, al que apenas le llegaban balones. Al descanso, empate a cero y prácticamente sin ocasiones. Faltaba el último pase, pero los goles llegarían en la segunda mitad.

El Sevilla regresó del paso por vestuarios dispuesto a meter al Betis en su área, y lo consiguió desde el principio. Ocampos adelantó a los locales por medio de un penalti más que discutible de Bartra sobre De Jong a los diez minutos de la reanudación. El defensa catalán saltó con el codo extendido, y Mateu Laoz consideró que el contacto era suficiente para señalar la pena máxima que rompía la igualdad en el marcador. Y la cosa no quedó ahí. Con un Betis KO y sin ideas, Ocampos asistió de tacón un centro de córner a Fernando, que cabeceó al fondo de la red para asestar un golpe mortal al rival.

El conjunto verdiblanco se estiró en el último tramo con la entrada de Joaquín, Loren y Lainez, pero no pusieron en demasiados apuros al Sevilla, que controló el partido en todo momento. El equipo de Lopetegui empieza con buen pie y presenta su candidatura al tercer puesto. El Betis de Rubi sigue atascado en tierra de nadie.

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