Robert Lewandowski es uno de los futbolistas más cuestionados y criticados dentro del actual mal estado del FC Barcelona de Xavi Hernández. Lo más preocupante, en vista al polaco, no son sus estadísticas de cara al gol, sino su rol y poco brillo en el actual esquema del Barça.

A sus 35 años, Lewandowski está muy lejos de ser ese depredador del gol que mereció en su día ganar un Balón de Oro. Aquel mejor delantero del mundo que vimos en el Bayern o el Borussia Dortmund, que fue Bota de Oro en la temporada 20/21 o que alcanzó la espectacular cifra de 55 goles en la 19/20.
Sin embargo, en su llegada a la ciudad condal el curso pasado, el delantero fue pichichi de LaLiga, anotó 32 tantos y fue uno de los mejores de la plantilla. Pero, ¿qué sucede este año?

Partimos de la base de que la presente campaña del Barça está muy lejos de destacar a nadie o de mostrar una buena imagen, salvo en momentos muy puntuales.
Llama mucho la atención el nivel, la poca participación y acierto que está teniendo un Robert Lewandowski al que le cuesta mucho conectar con sus compañeros en el campo, desactivado y tarde siempre en la presión y perdonando ocasiones que jamás le hubiésemos imaginado.
Esto no sólo lo he detectado yo. También una directiva del FC Barcelona que, tras la grave lesión de Gavi, lejos de buscar un refuerzo en el centro del campo, ha apostado por adelantar la llegada de un Vitor Roque con el que buscan aumentar la competencia en la delantera y despertar al polaco.

Lo cierto, y el propio Lewandowski lo ha dejado caer, es que no está cómodo con el juego que propone el equipo, el cual le involucra muy poco. De hecho, su frustración es evidente y le hemos visto ya tener varios descontentos con algunos compañeros sobre el césped.
Un Lewandowski al que su físico ya no le permite realizar el juego al que acostumbraba, en el sentido de que, al polaco nunca le ha gustado ser una referencia en el área, sino bajar a recibir y hacer jugar al equipo, fabricarse sus propias ocasiones a través de constantes movimientos, incluso escorándose a banda en muchas ocasiones para acabar la jugada por dentro.

Pero a este Barça le cuesta mucho desequilibrar a las defensas rivales y Lewandowski, cuyo descenso físico es notorio, ya siempre va un punto tarde. Al delantero su físico no le aporta ya esa suficiencia, y un segundo es vital para un delantero.
Por consecuencia también, el Barça, que es un equipo caracterizado por robar arriba (algo también muy necesario tras la ausencia de un pivote de músculo y recuperador) echa de menos en esa primera línea la presión de un Lewandowski que tiene que administrar sus esfuerzos físicos.
Desde un principio, sabíamos el riesgo que entrañaba el contrato que el Barça le ofreció a Lewandowski a su edad. No obstante, no esperábamos este bajón de rendimiento al que el Barça y Xavi tienen que dar solución.
Por un lado, proponiendo un nuevo contexto que beneficie más al polaco (lo más sensato, dadas las cifras y la duración de su contrato) o bien, apostando fuerte por la figura de un Vitor Roque que apriete las tuercas a un Robert que se vea obligado a buscar una salida o aceptar un rol más secundario, algo que, a priori, veo poco probable.
Imagen principal: @FCBarcelona.


















