Con 20 temporadas a sus espaldas, LeBron James sigue impresionándonos día a día. No solo por su nivel de juego, al que ya deberíamos estar acostumbrados, sino por la capacidad de mantener ese rendimiento durante tanto tiempo. Desde que cumpliera 38 años el pasado 30 de diciembre, LeBron promedia 37 puntos, 9.7 rebotes y 8.6 asistencias.

El aliciente de este año es evidente. Superar a Kareem Abdul-Jabbar como máximo anotador de la historia en temporada regular. Al ritmo que lleva, lo conseguirá antes del All-Stars. Recientemente superó los 38.000 puntos, cifra a la que solo había llegado Kareem. Cuando supere esta marca entraremos en terreno desconocido. El tiempo dirá en cuánto deja la cifra a batir. Unos números que parecerán imposibles de superar, hasta que lo imposible vuelva a pasar.

Los récords superfluos nunca han sido algo importante para LeBron. La temporada pasada no parecía entusiasmado con la posibilidad de ganar un «Scoring Champ». Lo único que le importa es estar en Playoffs y competir. La caza de anillos es algo crucial en la etapa final de su carrera. Nunca se sabe cuándo empezará su declive y cada vez tiene más urgencia por ganar campeonatos. En el horizonte están Kobe, Jordan o Abdul-Jabbar con más anillos que él. Eso no es para nada superfluo.

La evolución y adaptación de su juego ha sido un constante en la carrera de Lebron. Capaz de jugar en todas las posiciones, hemos visto explotar su físico en Miami y su inteligencia en la segunda etapa de Cleveland. El año pasado sacó su faceta más triplista, intentando ocho por partido. Sin embargo, esta temporada ha vuelto a acercarse al aro para jugar de ala-pívot.

Mientras mantenga el espíritu competitivo, la disciplina física no va a ser un problema. Las lesiones en los últimos años han estado más presente, lo normal a su edad, aunque eso no ha hecho que baje el nivel en pista. La batalla al tiempo ya la ha ganado, solo queda vencer a la historia.

Los Lakers, a la deriva en el Oeste:

Es difícil predecir cómo acabará la temporada de los Lakers. Tras un desastroso inicio con un balance de 2-10, parece que el equipo angelino empezó a andar. Anthony Davis estaba en un gran momento antes de caer lesionado, Westbrook ha asumido su rol de sexto hombre y desde el banquillo está aportando cuando su equipo lo necesita. Las piezas, aunque escasas, parecen encajar poco a poco.

El momento de LeBron James es inmejorable a sus 38 años y el Oeste está muy abierto. No sería una sorpresa si se acaban metiendo en Playoffs, tampoco si se quedan fuera. El All-Stars será un punto de inflexión en la temporada. Habrá que ver cómo vuelve AD de su lesión y si LeBron, una vez que supere a Kareem Abdul-Jabbar, mantiene el nivel de cara a la post-temporada.

Las decisiones que tome la franquicia respecto a los traspasos también influirá en la predisposición de James para los próximos meses. Recientemente, LeBron James declaró en una entrevista que en su ADN solo está competir. Esto es un mensaje claro para la gerencia de Lakers. Es el momento de buscar en el mercado ciertos retoques que hagan una plantilla más competitiva.

Cuando Anthony Davis llegó a los Lakers la idea era que asumiera los galones de la franquicia a la vez que LeBron dosificaba esfuerzos. En el anillo de 2020 estuvo a la altura, pero las lesiones no le han dejado volver a esa versión dominadora y sigue siendo James el que tira del carro de Los Ángeles. LeBron y Davis sanos te hacen candidatos al anillo y no intentar nada en el mercado mandará un mensaje claro. Piensan en un futuro sin LeBron James.

Hace ya 20 años que el chico de Akron empezó a romper paredes. Hemos visto romper algunas indestructibles. Con la incertidumbre de saber dónde llegará a poner el listón, simplemente podemos disfrutar del viaje. Hasta donde nos lleve.

Imagen principal: @Lakers.


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