El Real Unión de Irún es uno de los conjuntos que mejores sensaciones está reflejando en el inicio de la nueva temporada en el Grupo I de la Primera Federación. El club fronterizo ha basado sus buenos resultados en la fortaleza, la solidez y una grandísima capacidad de reacción para comenzar el curso destacando entre los puestos más altos de la clasificación.

Tras un mercado de fichajes en el que los irundarras se han tenido que despedir de varios de sus futbolistas de mayor calidad de la pasada andadura –Antón Escobar, Alain Oyarzun o Alberto Solís-, la coherencia ha reinado por parte de la dirección deportiva en el apartado de incorporaciones. Dentro de lo que se podría esperar por parte del Unión, se ha confeccionado un grupo mucho más físico y con arraigo en la zona.
La plantilla presenta una mezcla equilibrada de jugadores jóvenes y veteranos, con perfiles acordes a la identidad histórica de los fronterizos y de rendimiento asegurado. Las incorporaciones de Aitor Aranzabe, Sergio Benito, Berto Cayarga, Iñaki Olaortua, Sergio Santos, Javi Domínguez o Iker Bilbao conforman un listado de refuerzos que bien podrían suponer un abanico de prestaciones muy interesantes en cuanto al colectivo.

A todo ello, se le suman la continuidad de piezas importantes como José Carlos, Quique Rivero, Ander Vidorreta o un renacido Asier Benito y la llegada de varios cedidos como parte del convenio de colaboración con el Aston Villa. Los irundarras parten de una base sólida para poder consolidar sin apuros el objetivo principal de la permanencia y, si los números lo permiten, poder mirar hacia arriba con ilusión.
De la mano de Mikel Llorente, parece que ha vuelto la solidez que siempre ha representado al Real Unión sobre el terreno de juego, consiguiendo uno de los arranques más prometedores de la entidad en la Primera Federación. El técnico hondarribiarra es uno de los debutantes en los banquillos de la categoría para esta campaña y, a su vez, uno de los más desconocidos con principal trayectoria dentro de la cantera de la Real Sociedad.

Lo que más ha destacado de lo mostrado por los irundarras en estas semanas iniciales de competición es su gran capacidad de reacción dentro de los encuentros. Prácticamente no han parado de nadar a contracorriente para conseguir los resultados que los aúpan hacia la zona de privilegio, consiguiendo remontar en cada una de las tres primeras jornadas. En todas comenzaron perdiendo y en todas acabaron puntuando, con dos victorias incluidas tras no bajar los brazos.
El Real Unión transmite la convicción de ser un bloque muy serio, que ya sabe sufrir y rehacerse, y que no parece mermarse con ninguno de los gigantes de la división. La actitud competitiva que está mostrando el equipo marca una diferencia importante con respecto al año pasado, en el que se mostraban incapaces de reflotar en caso de ir por debajo en el marcador.

La entrega y el trabajo conlleva resultados, algo que se está recompensando de manera inmediata para la entidad irundarra en forma de puntos y dinámica ascendente. Han recuperado una necesaria personalidad como colectivo, practicando un fútbol sencillo y práctico. Con una parcela ofensiva que se mueve como pez en el agua a través del ‘pico y pala’, el equipo carbura, tiene gol y marcha por buena dirección.
Aunque todavía faltan por definir numerosos apartados de su estilo de juego -parecen ser de los más cercanos a la versión ‘deseada’ por su entrenador-, sería interesante ver a los fronterizos con un planteamiento más atrevido, que no reaccione a partir del tanto encajado. El talento y el compromiso existen en el vestuario y la confianza puede volar a partir de este prometedor comienzo de campaña.
Sin embargo, siempre hay que aprender de los precedentes, siendo la pasada andadura el ejemplo más cercano. En un inicio similar -e incluso mejor- con Fran Justo a los mandos, una cuestionable gestión de la directiva con el cambio de técnicos en el banquillo casi acaba con los fronterizos descendiendo a Segunda Federación. La cautela es una virtud, pese a que en el conjunto de Irún se observan cambios positivos.
Nunca se puede predecir a raíz de tan pocas semanas de rodaje y competición, pero con un comienzo tan animado en cuanto a sensaciones y resultados, la ilusión parece sobrevolar en el Stadium Gal como respuesta a la fortaleza del Real Unión. Los irundarras son unos de los equipos a seguir en las siguientes jornadas en el Grupo I de la categoría de bronce, en vistas de confirmar dónde se encuentra el techo de un bloque que ya destaca por saber competir.
Imagen principal: @REALUNIONCIRUN.






















