Málaga CF y Real Valladolid se citaban sobre el césped de Estadio de La Rosaleda para protagonizar el turno de sábado noche en LaLiga Hypermotion. Jornada 29 de la categoría de plata, o lo que es lo mismo, tramo decisivo de la competición.

El Málaga, tras su victoria en el derbi andaluz frente al Granada, se reencontraba frente a su público en busca de un nuevo triunfo para mantenerse en zona de playoff, y al acecho del ascenso directo. Por parte del Valladolid, su reciente triunfo balsámico ante la SD Huesca le dejaba al borde del descenso en una situación bastante delicada.

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Con la baja en el cuadro local de Carlos Puga en el lateral derecho, por ciclo de amonestaciones, Funes optó por alinear a Rafita en el lateral derecho y a Víctor en el izquierdo, manteniendo la estructura natural del equipo. Y los suyos, empujados por una Rosaleda en ebullición desde el primer minuto, salieron a comerse el partido.

Chupete adelantó al Málaga desde los once metros, tras forzar un penalti de listo dejando la pierna en un balón dividido en el que Guilherme mordió el anzuelo y arrolló al delantero blanquiazul, que no falló. 1-0.

Pero este Málaga, que ahora mismo disfruta como nadie, tan sólo había descorchado la botella de champán de una noche que se preveía mágica en el templo blanquiazul. Carlos Dotor recogió un balón muerto dentro del área, en posición de disparo, y fusiló el marco de Guilherme para poner el segundo en el marcador, anotar su tan esperado primer gol como blanquiazul, y desatar la locura en una Rosaleda rebosada de felicidad. 2-0, con apenas un cuarto de hora de juego.

Al Real Valladolid de Fran Escribá apenas le había dado tiempo a entrar en el partido y ya tenían una desventaja de dos goles, ante un Málaga que no tenía intención de levantar el pie del acelerador.

David Larrubia y Carlos Dotor combinaban en el costado derecho para hacer progresar el juego blanquiazul. Izan Merino sostenía el ritmo desde la base. Y el Málaga se gustaba en un contexto de partido en el que, además, la necesidad del Valladolid le podía permitir correr en transición. No obstante, el cuadro de Fran Escribá no había dicho su última palabra y, cada vez que cruzaba la divisoria, filtraba pases peligrosos a la espalda de la zaga local. En uno de esos envíos, Chuki se quedó sólo ante Alfonso Herrero en una oportunidad de oro para recortar distancias, pero el meta local le leyó bien las intenciones y detuvo a tiempo el intento de ‘picada’ para mandar el balón a saque de esquina.

A pesar del marcador en contra, el Valladolid no le había perdido la cara al partido y demostraba su calidad en los metros finales, siendo un equipo vertical y de mucho talento en sus jugadores en ataque, a los que únicamente les estaba faltando acierto en la definición. Y al final, tanto va el cántaro a la fuente, que el Pucela logró recortar distancias en la última acción antes del descanso. Peter Federico agarró el esférico en el pico del área y ejecutó un disparo cruzado que, esta vez sí, encontró la red y le daba una vida extra a su equipo. 2-1, con toda la segunda parte por delante.

Sin embargo, el Málaga logró cortar ese conato de reacción pucelana, por la vía rápida, nada más volver de vestuarios. El equipo de Funes dispuso de una falta lateral, botada por Víctor García, y el balón llovido al punto de penalti fue interceptado por la puntera de Chupete, que desvío la trayectoria del esférico para poner el tercero en el marcador y tierra de por medio. 3-1.

A pesar de ello, parecía que el Valladolid siempre encontraba una vida extra, y esta vez llegó en forma de superioridad numérica: Víctor García vio la roja directa por una patada sin balón sobre Iván Alejo, en la que el colegiado no dudó en expulsarlo. El partido se calentaba, el público la tomaba con el ’14’ visitante (con pasado blanquiazul) y el Málaga tenía que resguardarse con uno menos durante más de media hora de encuentro. En este sentido, Funes reaccionó de inmediato, dando entrada a Jokin Gabilondo en el lateral derecho, en detrimento de Joaquín Muñoz, y situando en el carril izquierdo a Rafita para recomponer la estructura defensiva.

El Valladolid se crecía y al Málaga le iba a tocar sufrir: el equipo visitante, tras una falta lateral peinada, volvió a recortar distancias, esta vez por medio de Meseguer, que acababa de ingresar en el terreno de juego, y se sitúa a de nuevo a sólo un gol de distancia, con mucho tiempo por delante. El Málaga activaba el ‘modo supervivencia’ y el Valladolid ponía toda la carne en el asador, dando entrada a Latasa en doble punta y colgando balones al área para inquietar a la defensa blanquiazul.

Un descuento eterno de ocho minutos terminó por condenar al Málaga y por entregar un valioso punto al Real Valladolid, que nunca dejó de creer. De nuevo, una falta lateral encontró la cabeza de Latasa y el delantero encontró portería para silenciar La Rosaleda y poner el 3-3 definitivo. Con este empate, el Málaga pierde la oportunidad de asaltar el ascenso directo y el Valladolid se mantiene fuera de los puestos de descenso tras un partido loco.

Ficha técnica:

Málaga CF: Alfonso Herrero, Chupete, Larrubia, Joaquín, Dotor, Murillo, Montero, Dani Lorenzo, Izan Merino, Rafita.

Entrenador: Juan Francisco Funes.

Real Valladolid: Guilherme, Ramón Martínez, Tenés, Marcos André, I. Alejo, Tomeo, C. Clerc, Chuki, J. Ponceau, Peter, Juric.

Entrenador: Fran Escribá.

Goles: Chupete (1-0, P. min. 54), Carlos Dotor (2-0, min. 14), Peter Federico (2-1, min 51), Chupete (3-1, min 48)., Meseguer (3-2, min. 64), Latasa (3-3, min. 91).

Estadio: Estadio de La Rosaleda.


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