Málaga CF y CD Castellón se medían en un duelo clave por la permanencia en LaLiga Hypermotion. Un partido entre dos recién ascendidos desde la Primera RFEF el curso pasado, con aroma a final, en una Rosaleda que se vestía de gala, como en las grandes citas, para empujar a los suyos hacia el gran objetivo.
Un emotivo mosaico blanquiazul tiñó las gradas del templo de Martiricos para recibir a los protagonistas, mientras retumbaba el himno malaguista entonado por miles de gargantas, creando un ambiente mágico en los prolegómenos de un encuentro que prometía emociones fuertes.

El partido comenzó con un Málaga plagado de novedades en su XI inicial, obra de Sergio Pellicer. Sin un lateral derecho natural por primera vez en la temporada (ni Puga ni Gabilondo), Murillo ocupó el central derecho, en línea de tres junto con Pastor y Einar, y Antoñito Cordero partió desde el costado derecho como carrilero, en un dibujo 3-4-3 con balón, 5-3-2 en defensa.
Por su parte, como es habitual, el CD Castellón partía también con línea de cinco en defensa, para proyectarse por los costados con sus laterales. Una partida de ajedrez en toda regla entre Pellicer y Johan.

El Málaga trataba de elaborar algo más las jugadas, por medio de un inspirado Larrubia que, haciendo honor a su dorsal ’10’ de jugón, aparecía por el carril central, a la altura de la mediapunta, para aclarar los ataques blanquiazules. Por el contrario, el Castellón inquietaba tras robo en campo contrario.

El primer gol del partido llegó en el minuto 23, obra de Chupete, que recibió el balón en la frontal del área, recortó por dentro para buscar su diestra, y encontró al hueco preciso para enviar el balón al fondo de la red con un disparo cruzado perfecto que desató la locura en La Rosaleda: 1-0.
Larrubia continuaba con su show particular, dejando todo tipo de detalles técnicos de primer nivel, que hacían progresar los ataques del Málaga y desembocaban en ocasiones de gol. Su conexión con Antoñito por la derecha generaba peligro constante sobre el Castellón, aunque al cuadro blanquiazul le faltaba la finalización.

La ocasión más clara del Castellón estuvo en las botas de Chirino, que tuvo un mano a mano frente Alfonso Herrero cerca del descanso. Sin embargo, el meta toledano, como es habitual, estuvo, una vez más, inmenso, regalando una parada espectacular con el pie para mantener a su equipo por delante en el marcador: 1-0 al descanso.

El paso por vestuarios trajo la primera sustitución del encuentro por parte del cuadro local: Luismi entró al terreno de juego en detrimento de Manu Molina. El Castellón aumentó su presencia en campo rival tras el descanso, tratando de encontrar una fisura en la defensa del Málaga que no aparecía. Por su parte, el cuadro blanquiazul tenía espacios para correr a la contra, aunque sin finalizar entre los tres palos.
El paso de los minutos diluyó la ligera mejoría del Castellón y dejó un partido plano, sin que pasara nada más que el tiempo, que favorecía al cuadro local. Sin embargo, el Castellón, expoleado por los cambios, y ante la necesidad del resultado, dio un paso adelante en el último cuarto de hora de partido, que inquietó bastante a la afición malaguista. Minutos claves de la temporada y ejercicio de resistencia para el cuadro local en defensa.

Finalmente, el Málaga aguantó el arreón final del Castellón y logró sumar tres puntos vitales que le acercan a la permanencia.
Ficha técnica:
Málaga CF: Alfonso Herrero; Murillo, Pastor, Einar, Dani Sánchez; Antoñito Cordero (Rafa Rodríguez), Manu Molina (Luismi), Izan Merino, Lobete (Kevin Medina); Larrubia (Carlos Puga) y Chupe (Dioni).
Entrenador: Sergio Pellicer.
CD Castellón: Gonzalo; Chirino (De Miguel), Alberto, Jozhua (Willems); Cala, Van Den Belt, Escobar (Mabil), Suero (Markanich), Moyita; Camara y Raúl Sánchez (Lottin).
Entrenador: Johan Plat.
Goles: Chupe (1-0, min. 23).
Estadio: La Rosaleda.


















