Ha pasado ya una semana desde uno de los goles más importantes de la historia del Málaga CF. El agónico tanto de Antonio Cordero ante el Nàstic en la última jugada de la temporada supuso un ascenso mágico para Málaga y su ciudad, que le devuelven al fútbol profesional un año después de bajar al barro.

Una remontada épica protagonizada por chavales de la casa, como prueba del nuevo proyecto de cantera aplicado al club blanquiazul para resurgir de sus cenizas. Un equipo auténtico, comprometido y luchador, que no dejó de creer y de luchar hasta el final por alcanzar un objetivo común. Y una afición que siempre estuvo ahí, acompañando a su emblema en el momento más duro de su historia, sin importarle ni los resultados ni la categoría.

Desde luego que el final fue de película y supuso un acto incontestable de justicia futbolística por todo lo que han pasado este escudo y afición para recuperar el status que merecen. El gol de Tarragona nos acompañará siempre como un momento de felicidad inexplicable y quedará en nuestro recuerdo para toda la vida.
Ya con un poco más de calma y tras varios días de celebración y resaca emocional, el Málaga prepara su regreso al fútbol profesional con la obligación de no cometer los errores del pasado y consolidar al equipo en una «Liga Hypertension» que promete ser extremadamente exigente, por la cantidad de equipos históricos que acompañarán al cuadro blanquiazul, en una categoría de plata con claro aroma a Primera División.
En los despachos, el Málaga inició su reconstrucción hace un año con la llegada de Kike Pérez y Loren Juarros para iniciar un proyecto de cero, y con mucha proyección en el tiempo, basado en el talento local del fútbol malagueño. Y, afortunadamente, el primer objetivo imprescindible para la viabilidad del club, se ha logrado con el ascenso.

A partir de aquí, el Málaga buscará armar un equipo competitivo que no renuncie a nada en una liga impredecible donde la igualdad entre todos los equipos será extrema. El objetivo es construir un bloque sólido entre los protagonistas y la juventud que ha reinado este año en el núcleo del ascenso, con la siempre necesaria dosis de veteranía para una categoría tan dura.

El Málaga mantiene al capitán del barco:
Sergio Pellicer y su cuerpo técnico continuarán ligados a la entidad blanquiazul hasta 2026, en un claro propósito de mantener una línea continuista con la base que se ha asentado esta temporada. Un hombre de la casa que, como muchos de los protagonistas del primer equipo, se ha labrado su camino con mucho esfuerzo y pasión desde las categorías inferiores, y que sabe perfectamente del sentimiento de pertenencia que rodea a este club tan especial.

Sergio cogió las riendas en un momento crítico para el club, lo mantuvo en Segunda División y, aunque el año pasado no logró el milagro (tampoco se quedó muy lejos) cuando ya era demasiado tarde, esta temporada ha logrado un ascenso épico en un grupo ultra competitivo y superando dos eliminatorias ante dos de los mejores equipos de la categoría.
Su continuidad es más que merecida, y con él el Málaga está en las manos de un hombre de club al que le duele el escudo, y con el que el vestuario mantiene una conexión especial. Acierto total.
Misma base, con ciertos retoques:
Una de las premisas del nuevo proyecto de Loren Juarros es «no vender por vender», sino construir un elenco sólido de jugadores que quieran venir y triunfar en el Málaga. Que lo vean como una oportunidad única para sus carreras, más ahora en Segunda División.

Por ello, la mayoría de los protagonistas del ascenso seguirán en el equipo, con las ya confirmadas salidas de Genaro y Juande. Pero más allá de estos nombres, la gran incógnita es Roberto Fernández, una de las estrellas de este equipo, tras una temporada estelar en la Primera Federación.
Ofertas no le van a faltar, pero ni mucho menos se descarta que pueda quedarse al menos un año más en su Málaga que él mismo ha ayudado a subir a Segunda División. Ahora mismo, la fórmula de traspaso a un club, pero con permanencia de una temporada en el Málaga en forma de cesión, parece un escenario bastante viable.

En el capítulo de incorporaciones, parece que desde el club primero van a esperar a ver con quién cuentan del elenco de este año para, posteriormente, lanzarse al mercado en busca de refuerzos que aumenten el nivel puesto por puesto de un equipo que será uno de los ‘cocos’ en la categoría de plata.
El Málaga está de vuelta en el fútbol profesional. El objetivo, continuar dando pasos hacia adelante en un proyecto de club encaminado al éxito en el largo plazo.
Imagen principal: @MalagaCF.


















