Málaga CF y UD Ibiza se citaban en un duelo por la carrera por el ascenso en el Grupo II de la Primera Federación, entre dos equipos que el año pasado bajaron de la mano desde la categoría de plata, a la que ahora buscan volver, con el CD Castellón como líder en el horizonte.
La Rosaleda volvía a colgar el cartel de ‘no hay billetes’ en las vísperas del encuentro y, como es habitual, la afición blanquiazul volvió a responder con una gran asistencia de 26.130 espectadores para alentar a su equipo en el intento de apurar sus últimas opciones de ascenso directo.

La lluvia de papelitos preparada en la previa del encuentro recibió a los jugadores en cuanto saltaron al terreno de juego, mientras La Rosaleda entonaba al unísono el himno malaguista con las bufandas al aire. El ambiente era de partido grande.
El Ibiza entró mejor en el choque, con varios acercamientos peligrosos en los primeros minutos de juego. Escassi y Javi Jiménez recibieron la esperada pitada del público como parte de los culpables por el descenso del curso pasado, e incluso el central visitante estuvo a punto de poner el primero en el marcador, obligando a Alfonso Herrero a hacer la primera gran parada del encuentro, aunque el línea terminó señalando fuera de juego.

Por parte del Málaga, hubo que esperar al primer disparo a puerta, obra de Kevin Medina a los ocho minutos de juego, mientras los locales trataban de asentarse en el partido. El extremo con el dorsal ’11’ era la mayor amenaza de los blanquiazules. Todo el peligro llegaba por la izquierda.
El equipo de Pellicer volvía a la línea de cuatro atrás, y ambos equipos se calcaban en un sistema 4-4-2 sin balón para emparejar por zonas. El Málaga trataba de llegar por banda, pero era incapaz de finalizar ninguna jugada. Mientras tanto, el Ibiza buscaba entorpecer los intentos de progresión de los locales para propiciar contras, y robar en salida de balón.

La ocasión más clara de los locales en la primera mitad llegó al filo de la media hora con un pase filtrado de Manu Molina a la espalda de la zaga balear, que Dani Lorenzo no acertó a finalizar en gol tras una gran intervención de Sequeira en el mano a mano.
El Málaga, más necesitado en la clasificación y por su condición como local, trataba de construir. El Ibiza, de destruir. Y, al término de los primeros 45 minutos, lo estaban logrando. 0-0 al descanso.

Nada más pasar por los vestuarios, el Málaga encontró espacio para correr tras un despeje de una falta lateral que defendía, y Kevin Medina, trabado dentro del área por Rubén Díez, cuando se disponía a finalizar en el mano a mano, provocó un penalti claro que Dioni no desperdició para adelantar al Málaga, y subir a su equipo al último tren del ascenso directo. La Rosaleda estallaba, y volvía a creer.
El gol dotó de tranquilidad y pausa al Málaga, que se dedicó a contemporizar el partido, manteniendo la posesión, pero sin excesivos riesgos a la hora de buscar la portería rival. Le había costado mucho adelantarse en el marcador, y tenía que mantener esa ventaja sí o sí. Lo consiguieron.
El tramo final transcurrió sin mayores contratiempos para los locales, que no apenas sufrieron para mantener la victoria. El Ibiza no transmitió ninguna sensación de urgencia por lograr el empate, y La Rosaleda estalló de alegría con el pitido final, que permite soñar al malaguismo con tener alguna opción de dar caza a Ibiza y Castellón, y evitar el temido Playoff para regresar a la categoría de plata.
Ficha técnica:
Málaga CF: Alfonso Herrero; Gabilondo, Nelson Monte, Einar Galilea, Víctor García; Manu Molina (Juanpe), Genaro; Ferreiro (Larrubia), Dani Lorenzo (Juan Hernández), Kevin Medina (Dani Sánchez); Dioni (Moussa).
Entrenador: Sergio Pellicer.
UD Ibiza: Sequeira; Unai Medina, Escassi, Pepe, Javi Jiménez; Eugeni, Fausto (Suleiman); Soko, Álex Gallar (Arroyo), Rubén Díez (Roberto Olabe); Obolski.
Entrenador: Guillermo Fernández.
Goles: Dioni (P), 47′.
Árbitro: Jorge Díaz Escudero.
Estadio: La Rosaleda.
Imagen principal: Edit Marta Calle.






















