Me encantaría hablar sobre el sorprendente mercado de fichajes que ha realizado el CD Alcoyano, pero la realidad me empuja a escribir sobre otro asunto de mayor gravedad. El club ha desatado la polémica por los desorbitados precios de la reciente campaña de abonados, estando entre las cifras más altas de toda la Primera Federación. Una criticable iniciativa que ha logrado abrir una profunda encrucijada con sus defraudados seguidores.

El debate del fútbol negocio sigue integrándose en esta categoría cual enfermedad degenerativa, ahora a los aficionados del Deportivo les ha tocado ser tratados como míseros clientes. Es una lástima que una afición tan especial y leal esté sufriendo un ‘sablazo’ de estas magnitudes. Una descarada falta de respeto hacia aquellos que han estado apoyando tantos años al club y que han recibido la solidaridad masiva del resto de aficiones.
Así sólo se favorece la marcha de la gente del fútbol auténtico, cuando debería de ser un refugio para aquellos que cada vez están más desgastados de la exagerada capitalización en la élite. No es el ejemplo para seguir si se pretende atraer gente a la categoría, sino un argumento para seguir rehusando de ella. Si es que resulta más rentable hacerse abonado del Elche o Eldense, cercanos a Alcoy y con importes asequibles en un escalón deportivo superior.
¿De verdad es esto lo que se pretende? No hay que ser un lince del marketing para saber que esto iba a hacer estallar a ‘la moral’ del Alcoyano. Es comprensible que en algunos cursos se tengan que subir las tasas por ciertas necesidades, pero es que los costes son abusivos lo mires por donde lo mires. Desde el club pueden dar todo tipos de explicaciones -por ejemplo, que el proyecto es “ambicioso”, seguirá sin tener ni pies ni cabeza porque hay muchísimas vías para ganar dinero sin dinamitar al abonado.
Estoy más que convencido en que la directiva generaría mayores ingresos si la planificación fuera diferente. Con unos precios asequibles -aunque se suban un poco- y un mercado ilusionante como el que han hecho, El Collao se convertiría en un hervidero de ilusión para la próxima temporada, pondría la mano en el fuego por ello. Porque esta afición, aunque no sea la más numerosa, siempre responde de la mejor manera por su equipo.

Y lo que más duele, es que probablemente vayamos a ver un estadio con menos vida. Un error garrafal por parte del club, que no ha mirado más allá del beneficio económico. Para un equipo como el Alcoyano, con un campo tan histórico y singular como es El Collao, le beneficia que cada partido sea un ‘infierno blanquiazul’ para los rivales. Es un feudo que empuja y que acostumbra a sumar puntos vitales, una virtud que se va a echar a perder por el evidente descenso de aficionados -sobre todo de aquellos más jóvenes, que han visto duplicadas sus cuotas-.
En una temporada planificada para poder dar un salto importante a nivel deportivo, se van a ver estancados en los 1000 fieles de siempre -por suerte-. Hay gente que por pura pasión va a seguir pagando lo que sea por el abono, pero muchos se lo van a pensar por simple capacidad económica. Una hinchada con tanta solera como la de Alcoy no se merece este trato.

Las peñas han alzado la voz en una legítima y apoyada protesta para que se rectifiquen los precios -que resultarían vergonzosos para la gran mayoría de los equipos de la categoría-, a esperas de alguna acción reseñable de la directiva. Este servidor se suma al apoyo por ‘un Deportivo para todos’, porque sin esos fieles seguidores, no serían absolutamente nada. En el club deben darse cuenta de que rectificar es de sabios y hay que proteger al verdadero corazón del CD Alcoyano: su afición.
Imagen principal: @CD_Alcoyano.






















