No sé si habéis visto la película Seven. A lo mejor sois más de El niño con el pijama de rayas. Pues con las últimas noticias sobre Isco, me han venido a la cabeza, porque da igual que en un momento todo vaya bien, hay películas que terminan con un final triste cuando apuntaba lo contrario.

La historia de Isco es, junto a la del Girona, la mejor de la temporada en España y probablemente en Europa. Isco era la nota positiva, la recuperación de uno de los mayores talentos españoles en las últimas décadas.
Francisco Alarcón había vuelto a sonreír después de años en los que ya no contábamos con él como futbolista después de una mala salida del Real Madrid, un paso complejo por el Sevilla FC y la caída del posible fichaje por el Unión Berlín. Pellegrini había apostado por él, el Betis recibió al malagueño como si fuese su casa y el futbolista no les iba a defraudar.

Dejando de lado los innumerables MVPs del partido del mediapunta, pues es algo subjetivo y votado por el público, Isco empezó LaLiga siendo el mejor jugador de la competición y, aunque había bajado un mínimo el nivel, seguía estando en el top de futbolistas ofensivos.
Incluso se puede lamentar al ver el registro de siete goles y cinco asistencias que ha repartido esta temporada. ¿Por qué? Porque los números se quedaban cortos, volvíamos a ver al buen Isco después de muchos años.

Un mediapunta mandón que dominaba todos los registros del pase, encontrándose en el 1% de los mediocampistas ofensivos que más pases progresivos realizaba, también superior al resto de mediapuntas, realizando más de tres pases clave por partido (pases que conllevan directamente a un tiro) y uno de los mejores futbolistas en conducción (más de 300 metros conducidos por partido).

Pero como siempre en la vida, no todo puede ser color de rosas. Tras la última jornada frente al Getafe, se conocía que el mago del Arroyo de la Miel sufría una lesión que podría apartarlo varios meses del terreno de juego.
La Eurocopa ya parecía complicada, pero ahora se asemeja imposible. Esperemos que todo se aleje de esos finales tristes al estilo Seven o El niño con el pijama de rayas y se parezca más a la típica comedia romántica al estilo de Anyone But You, en la que, tanto Isco como el Betis acaben felices de estar uno con el otro durante muchos años.
Imagen principal: @RealBetis.


















